Medicina Energética y Otras Yerbas

Revista sobre salud, cuerpo, energía, sociedad y hasta orgonomía…


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Algunas razones para una terapia reichiana

Psicología Corporal

Colaboración de Maria Cristina Joss

De la vegetoterapia caráctero-analítica, elaborada por Wilhelm Reich, se desprendieron varias metodologías gracias al empeño y la práctica de diversos discípulos, razón por la cual no sería correcto considerarla como la única terapia reichiana válida.  Sin embargo, no puede negarse que se trata de la más directa herencia dejada por Wilhelm Reich en el área de la clínica.

Reich mismo, en efecto, en “La Función del Orgasmo” (1942) expone de qué manera  se fueron desarrollando su teoría y su practica en una constante relación dialéctica, de retroalimentación, con ratificaciones y rectificaciones. A través de un proceso de elaboración coherente su labor con los pacientes fue transformándose desde el primitivo psicoanálisis, pasando por el análisis del carácter, la vegetoterapia caráctero-analítica, hasta la orgonterapia, disciplina que abarca las etapas anteriores y las profundiza.

Miremos más atentamente al ser humano, a nosotros mismos, y  confirmaremos junto con Reich que psique y soma representan una unidad que en la actualidad social es reconocida solo superficialmente.

La palabra es privilegiada. El “verbo” que nos produce y nos contiene, en su integridad, sin embargo no nos alcanza, para decirnos al otro. No nos alcanza para decirnos a nosotros mismos.

Lo intraducible está en nuestras células, en nuestro cuerpo.

Está expresado y gobernado por el sistema nervioso autónomo.

Las emociones nos dicen, se nos escapan, hablan, gritan, nos delatan.

Y de ahí, de la observación clínica de las emociones inscriptas en nuestro carácter, nuestros músculos, nuestras expresiones, nuestras humanas contradicciones, nació el atrevido abordaje de W.Reich: la tarea de conectarse con las expresiones del ser,  locuaces para quien desea escuchar, mudas para quien sólo prefiere ver un cuerpo llevándose puesta una persona. El cuerpo es la persona, la dice, la proclama y la disimula a la vez,  a través de corazas tan familiares que resultan invisibles. Son nuestros caracteres, nuestros mecanismos de defensa, nuestras usuales patologías. Usuales hasta traducirse, en gran parte y con resignación, en conductas socialmente aceptadas. Naturalizadas. Si estamos rígidos, si evitamos sentir, si evitamos las emociones, es por necesidad de sobrevivir en la jungla a la que pertenecemos.

“La restauración de la motilidad bio-psíquica por medio de la disolución de las rigideces (“acorazamientos”) del carácter y de la musculatura” * fue y es el principio de la orgonterapia caractero- analítica según las palabras mismas de Reich.

Indispensable esto,  para poder volver entonces a la raíz de nuestro sentir: objetivo fundamental de una terapia que se quiera considerar de matriz reichiana.

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En el desarrollo que el orgonterapeuta italiano Francesco Dragotto elaboró a partir de la metodología sistematizada por Federico Navarro, la vegetoterapia caráctero-analítica nos invita a penetrar cada vez más, y sutilmente, a través de los estratos de nuestros acorazamientos. Lo que buscamos es despertar la pulsión vital en el centro neurálgico: a veces logramos percibirla en el eje de nuestra columna vertebral, en la respiración, en la mayor disposición a abrirse por parte de nuestros sentidos.

La pulsación, que Reich nos enseñó a reconocer cómo dinamismo vital de la unidad del funcionamiento psíquico y somático, posee la función biológica de producir dos movimientos iguales y contrarios, complementarios, dialécticos: la expansión y la contracción.  En condiciones ideales nos permitirían lograr una funcionalidad equilibrada, mayor plasticidad, capacidad de contacto.

Pero si observamos al ser humano como a un “campo energético” pulsátil, pronto veremos que esa pulsación equilibrada entre contracción y expansión, es muy difícil de lograr.

En la realidad, por razones históricas que se hicieron “naturalmente aceptadas”, la mayor parte de nosotros, como  “campos” que somos, no logramos ser tan equilibrados, prevaleciendo en menor o mayor medida una de las dos direcciones del movimiento pulsátil.  Cuando predomina la dirección centrífuga (expansión), se pueden generar  patologías donde el yo pierde el sentido del contacto con el límite. En la predominancia de la dirección centrípeta, la persistencia del movimiento contráctil genera caracteres extremadamente cerrados a la posibilidad de expresión.

Podríamos decir que en la sociedad en la que vivimos estos desequilibrios representen lo “natural”, o sea lo más común.

Encarar un proceso terapéutico desde esta perspectiva configura entonces un viaje de progresivo ablandamiento y atravesamiento de lo que llamamos coraza. “Acorazamiento” es un término más aceptable que “coraza”. No se refiere ya a una estructura inamovible, si no a esa dinámica que siempre subyace a la rigidez muda de las defensas, agarradas a nuestras ganas de vivir, ahogándolas. Cuanto más vital es ese deseo, más fuerte es la armadura que logra tejer para contener y castigar. Esa lucha muda estremece todo nuestro sentir. Y lo calla.

Tenemos que volver a los primeros latidos de nuestra posibilidad de sentir.

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Plantear un contrato terapéutico con esta metodología incluye entonces una propuesta de alianza entre terapeuta y paciente, en la cual el objetivo es justamente enfrentar y sostener ese atravesamiento.

Camino que es necesariamente somático, gracias a la ejecución de los conocidos actings de la vegetoterapia, pero de manera que estos puedan surgir como resultado de un trabajo previo de auto-percepción y registro de los que llamamos bloqueos. De ahí se originará un nuevo movimiento de apertura, bien desde adentro, y el consiguiente -y siempre gradual- ablandamiento de las rígidas estructuras que nos comprimen.

El abordaje no es directivo, autoritario, sino respetuoso del proceso individual propio de cada paciente, que es condicionado por los diferentes grados de impermeabilidad y resistencia de cada uno de los niveles del acorazamiento, psíquico y somático.

Cabe decir que el planteo reichiano fundamental, que implica el abordaje del  acorazamiento para su eventual desestructuración y reestructuración, resulta posiblemente un proyecto algo difícil de ser aceptado, en una sociedad donde la urgencia es la necesidad de adaptación.

Puede haber adaptación al medio sin renuncia?

Pichon Rivière, con un pensamiento y una práctica que fueron revolucionarios en su momento, supo indicar el camino de lo que él llamaba adaptación activa a la realidad.

Es este un interesante punto de contacto con el pensamiento reichiano, según mi opinión y experiencia, cuando considero que el objetivo en los dos casos fue y es aquel de favorecer el desarrollo de una capacidad humana de flexibilidad, apertura, ruptura de los estereotipos, en fin…transformación.

Igualmente revolucionarios, ambos paradigmas encuentran difícil acogida en un sistema social donde es muy grande el temor, la resistencia al cambio que bien analizó Pichon Rivière, y que en una lectura reichiana podríamos acercar al concepto de “peste  psíquica”.

Con esta expresión, Reich se refería a la contagiosa disposición del hombre a cerrarse frente a las manifestaciones más vitales, dominado por el miedo, que produce en él formas estereotipadas de ser y conducirse. Con su análisis desarrollado sobre todo en “Psicología de masas del fascismo”, W.Reich demuestra cómo la raíz de una patológica rigidez reside justamente en la formación de un carácter extremadamente reprimido y “resistente” a la naturaleza dialéctica de la existencia humana.

Muy bien agarrados estamos, a nuestras corazas!

“Mejor un tirano conocido! Uno nuevo…siempre será peor que su predecesor!” decía la viejita de Siracusa, deseando larga vida a Diógenes, el tirano.

Y así el status quo sigue siendo la solución preferida, demostrando una vez más que esa peste psíquica, tóxica y contaminante, de la cual hablaba Reich, está entre nosotros.

El desafío es desarraigarla!

Utopía?

Si a la palabra utopía la sustituimos por el término proyecto, es posible que con el tiempo algún pequeño paso nos lleve lejos.

El carácter genital descripto por Reich, el más saludable, aquel del hombre evolucionado que vive en nombre “del amor, el trabajo y el conocimiento”, todavía no está entre nosotros.

Pero puede ser nuestro proyecto.

 *W.Reich, “La Función del Orgasmo”, Paidós, pag.17

Maria Cristina Joos

Italiana, vive en Buenos Aires, Argentina.

Es doctora en Psicología (Università La Sapienza di Roma), psicoterapeuta individual y grupal, vegetoterapeuta, orgonterapeuta,

Miembro della “S.E.Or.” (Scuola Europea di Orgonomia), Miembro fundator y vicepresidente de la “Fundación de Orgonomía Dr. Wilhelm Reich” de Buenos Aires y psicóloga social (“Primera Escuela de Psicología Social Dr.E Pichon Rivière”, de Buenos Aires).

Ha sido secretaria de redacción de la revista “Energía, Carattere e Società” de la S.E.Or. de Roma y  conductora de programas radiales de cultura y divulgación científica  de la RAI, Radiotelevisione Italiana.

Es pintora y ha coordinado grupos de promoción de salud aplicada al fenómeno artístico.

Creó y coordina en todo el territorio nacional los grupos de reflexión sobre los orígines RADIX.

e-mail: cristjoos@gmail.com

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De la Mitteleuropa a EEAA y Latinoamérica

Gestalt, Psicodrama, Bioenergía

¿Cuánto en común tiene las corrientes gestálticas, bioenergéticas y el psicodrama en base al psicoanálisis, la filosofía existencial, lo corporal y lo grupal? Hoy se reconoce como varios pensadores de la Mitteleuropa, en sus distintos campos, que llegaron a Norteamérica, trayendo mucho de lo que empezaban a desarrollar en Viena o Berlín. Tuvieron que salieron al exilio ante el crecimiento del fascismo europeo adueñándose de la región. Hasta el mismo Freud- reacio a dejar su querida Viena- salió para Inglaterra, cuando la Gestapo detuvo por un día a su hija Anna. El pedido de salida del ‘herr doktor’, fue hecho por la princesa Mari Bonaparte, el embajador de EEUU en Austria y por Mussolini. Era por 1938. Pero ya muchos de los discípulos del creador del psicoanálisis le habían advertido al maestro que los nazis iban a conquistar Europa. En Alemania todo otro grupo de intelectuales habían salido al exilio en 1933: lo que luego conoceríamos como la Escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer, Walter Benjamín, Marcuse) (1); Wilhelm Reich quien integraba una célula junto a Erich Fromm y Arthur Koestler en Berlín. Llegaron luego a New York, desde diversas partes. Pero hubo otro grupo que salió más tarde (y hasta estuvieron detenidos en los ‘lager’ -campos de concentración- como Bruno Bettelheim), Fritz Pearls, Manes Sperber (discipulo de Alfred Adler).

Pearls, luego de abandonar Berlín fue a Sudáfrica y luego a EEUU en 1946. Traía toda la teoría de la Gestalt (aquella que se había iniciado como ‘Teoría de la Forma’ con Wertheimer, Kohler y Koffka), que había combinado con aquellos psicoanalistas con los que se fue formando: Reich, Karen Horney, Helen Deutsch. ‘Terapia gestáltica’, uno de sus primeros libros, se lo dicta a Paul Goodman (2) ya en New York. En la década del ’60 va a vivir a California en medio de aquella explosión que se conoció como el ‘Flower Power’ de los hippies, y forma parte del Instituto Esalen, donde dirige seminarios y cursos sobre terapia gestáltica. Para algunos es más un enfoque fenomenológico-existencial que una técnica de psicoterapia. Pearls plantea el proceso de crecimiento y de las potencialidades humanas. Escribe como una forma de advertir lo que ya empezaba en muchos movimientos: “Una de las objeciones que tengo contra cualquier persona que se llame a si mismo un Terapeuta Gestáltico es que usa una técnica. Una técnica es un truco. Un truco debería ser usado únicamente en casos extremos. Tenemos bastante gente correteando y coleccionando trucos y más trucos, y abusando de ellos. Estas técnicas, estas herramientas, son bastantes útiles en algunos seminarios (3) sobre avivamiento sensorial o experiencias gozosas, para dar a los pacientes una idea de que aún están vivos. El mito de que el americano (estadounidense) es un cadáver no es cierto; él puede estar vivo. Pero lo difícil, lo triste, es que ese ‘jazcificarse’ (jazzing up/ acelerarse) frecuentemente se convierte en una peligrosa actividad sustitutiva, otra terapia impostora que impide el crecimiento”. (4). La mayoría de estos ‘exiliados’ que trabajaron en teorías y prácticas psicoterapéuticas, tenían en común lo que descubrieron: el análisis de la cultura. Iban a poner a prueba al psicoanálisis y  la filosofía existencial en una nueva cultura: la sociedad norteamericana. Por eso, ésas palabras de Pearls, como de otra forma lo dirán, Reich, Horney, Fromm, los frankfurtianos, Siegfried Kracauer (5), Hannah Arendt, Gunther Anders (6): no todo debe reducirse a la técnica.

Jacobo Levy-Moreno (1889- 1974), médico psiquiatra, conocía a Freud en Viena por la década del 20. Colaboró en compañías de teatro y autores teatrales como en la formación de actores entre 1921- 1925. Aparece su libro ‘El teatro de la espontaneidad’ (1923), que será el embrión de lo que luego llamaría psicodrama. Emigra a EEUU en 1925. Alquila un local en Brodway, donde cada noche se realizan sesiones de psicodrama público (ése local cerrará en 1974). Obtiene su propia clínica en Beacon, y crea un instituto de formación en psicodrama. En un congreso de psiquiatría en Filadelfia (1932), ya utilizó el término ‘psicoterapia de grupo’. En 1964 en Francia, organizó el Primer Congreso Internacional de Psicodrama. “Históricamente el psicodrama representa el punto decisivo en el paso del tratamiento del individuo aislado hacia el tratamiento del individuo en grupos, del tratamiento del individuo con métodos verbales hacia el tratamiento con métodos de acción”“El psicodrama pone al paciente sobre un escenario, donde puede resolver sus problemas con la ayuda de unos pocos actores terapéuticos. Es tanto un método de diagnóstico como de tratamiento” (Moreno, 1946).

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De Wilhelm Reich, se conoce que llegó contratado a la New School Social Researches. Para algunos no llegó como refugiado, sino como docente para enseñar sus líneas de investigación en psicosomática (hoy todo este tema es objeto de polémicas discusiones, ya que Reich murió en una cárcel estadounidense en 1957 y se sigue pidiendo que revean su causa). Estaba en Escandinavia, donde fue uno de sus períodos más productivos en lo que había comenzado a trabajar: la energía. Desarrolló líneas terapéuticas que derivaban del psicoanálisis a la economía sexual, la vegetoterapia, para luego llegar a la orgonomía (ya estando en EEUU, desde 1939). En la década del 40 comenzó a tener seguidores, tanto del campo de la psicoterapia, como de la literatura y la política (entre ellos Paul Goodman). Uno de sus pacientes y discípulo era Alexander Lowen, que luego de su formación con Reich estudia medicina y psiquiatría. Como sucede con todas las organizaciones, tienen su período de divisiones entre los ortodoxos y los que agregan algo nuevo en su estilo. Lowen pertenecía a lo segundo. Si bien Reich, comienza trabajar en bioenergía, fue un período corto. En sus cartas afirmaba: “Lo que los escandinavos no entienden es que he seguido adelante en estos 12 años a un ritmo rápido y que estoy lejos en el espacio y que ya no estoy en la esfera de una psicología restringida a una técnica” (carta a A.S. Neill,  7/10/51) (7). En ésa década del 50, Reich estaba investigando sobre mediciones atmosféricas, huracanes, auroras boreales, desertificación, con sus nuevos instrumentos y teorías de la energía.

Para quienes creen que Wilhelm Reich, fue conocido por ser unos de los primeros en acercar el psicoanálisis y el marxismo (conocido como freudo- marxismo, entre ellos Fromm, Fenichel, Bernfeld), se desconoce que hubo un argentino, Guillermo Ferrari Hardoy, quien estuvo con Reich en Orgonon – Maine, en el Primer Congreso Internacional de Orgonomía por 1947. Hardoy, había sido uno de los primeros integrantes de la Asociación Psicoanalítica Argentina, creada en 1943 por Garma, Pichon Riviere y Mari Langer, entre otros.

Otra segunda parte de este artículo comentará sobre qué ha ido surgiendo y que divisiones aparecieron (como las del grupo Plataforma en 1969) dentro del psicoanálisis en nuestro país. Pero a su vez, mostrará la evolución que tuvieron éstas nuevas corrientes de la psicología de grupo, psicodrama, Gestalt o bioenergía en Latinoamérica, y para dónde van. También hay que volver a recordar que Mari Langer, se formó en Viena como médica y fue como voluntaria de las Brigadas Internacionales a la guerra civil española (1936- 1939), de allí vino para Uruguay. La Sociedad Psicoanalítica de Viena, les prohibía mezclar política e ideología con la terapia. Paul Federn era su presidente por ése tiempo, antes de la anexión de Austria por los nazis. Es sorprendente ver que a Willhelm Reich le había sucedido lo mismo como militante en la creación de los grupos de Sexpol (en Viena en los barrios obreros por 1927, en Berlín a partir de 1930),  y por eso luego sería expulsado.

Carlos Liendro

Licenciado en Psicología (UBA) Licenciado en Trabajo Social (UNLZ). Especialista en Metodología de la Investigación. Cineasta. Escritor
Pulsacion21@gmail.com

Notas:

  1. La escuela de Frankfurt se componía de sociólogos, filósofos, ensayistas. Benjamín fue un colaborador, pero no pudo escapar como ellos a EEUU
  2. Paul Goodman (1911- 1972) sociólogo, escritor anarquista. Autor de libros en los ’60 sobre la formación y los movimientos estudiantiles en Norteamérica.
  3. Lo que hoy se conoce como workshop, laboratorio, maratón.
  4. Fritz Pearls. Sueños y existencia. Terapia gestáltica
  5. Siegfried Kracauer (1889- 1966) periodista y teorizador del cine alemán. Autor de ‘Los asalariados’ (aparecido en 1930, uno de los primeros análisis de una clase social y su cultura) ‘De Caligari a Hitler’ aparece en 1947 ya en EEUU.
  6. Gunther Anders (1902- 1992) fue más conocido por ser pareja de Hannah Arendt. Se formó como filósofo con Husserl y Heidegger. Salió al exilio primero a París y luego a New York. No llegó con los honores de muchos refugiados perseguidos por judíos e izquierdistas. Trabajó como obrero en una fábrica en EEUU. Su obra se comienza a traducir ahora al español y escribe sobre la tecnocracia y la alienación.
  7. ‘Un tal Dr. Reich’, ‘Reichianas’ textos de Carlos Liendro, el segundo como compilador.