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Patriarcado ¿Cómo te lo explico, Ramiro? #Niunamenos

CLONACIÓN DE IDIOTAS

Por Daniela Mattolini

El virus del patriarcado (manzanita uno)

Te entiendo, me dijo una mujer lúcida. “Yo desconfiaba también, como vos de las clasificaciones y etiquetas… creo que lo que te molesta no es eso, es el patriarcado…” Desde que Ana me dijo eso, ocurrió una recapitulación de situaciones autoritarias, sutiles o explícitas. Las imágenes me fueron mostraron la humanidad más cercana y más lejana, la menos y la más querida infectada por una especie de virus: un virus patriarcal, que se encarga de etiquetar toda situación en toda disciplina para formar ovejas-lobo. Es decir, sos del rebaño, pero acusás a las demás ovejas si se salen del “portarse bien”. Y las mujeres que se portan mal corren el riesgo de ser asesinadas. Muchos señores y señoras ovejas parecen celebrar, consentir, justificar cuando un cordero es degollado.

Si prestás atención duele. Cuando el virus asoma en los comentarios casi que es posible aislarlo, identificarlo, buscar una vacuna, una homeopatía, un antídoto. Cuando no, es casi imposible. Todos contagiados de “… es que andaba sola” “ella se lo buscó” “¿qué tiene de malo un piropo?” “las mujeres de bien” (porque parece que hay las de mal…)

Mi cinismo me trae imágenes de zombies infectados de patriarcado. Una señora de “batón” celeste y chancletas pasando el lampazo por la vereda mendocina diciéndole a la vecina mientras mueve la cabeza desaprobatoriamente “algo habrán hecho”. Una explicación sencilla, tranquilizadora que se aplica a todas las violencias. Se me ocurren muchas imágenes para contárselo a los que todavía me hablan de que no creen en el feminismo ni en ningún “ismo” o a los que dicen que el feminismo es lo mismo que el machismo pero al revés.

Todos somos Opinólogos

“Se viralizó una carta en memoria de las chicas mendocinas asesinadas” dice el titular de una nota de Clarín. En la nota aclaran que la carta fue escrita en primera persona por una estudiante paraguaya y pone el foco en la mirada recriminatoria que hay hacia las mujeres en estos casos. Fue compartida casi 600 mil veces. Miles de notas, miles de muertes, miles de dolores. Pero los comentarios debajo de las notas los de “la gente” siguen diciendo lo mismo: la culpa es de las chicas que se metieron “en la boca del lobo”. Cito uno de muchos comentarios y para muestra basta un botón:

“Hay una realidad innegable, que las minas se empeñan en desconocer: una mujer no es igual a un hombre ! Así de sencillo. Es una persona vulnerable, muchísimo más débil físicamente, muy fácil de atacar y dominar….Un muchacho de 20 años como ellas puede hacer frente tranquilamente a cualquiera y no estará en desventaja, pero una mina sí ! POR ESO SE INSISTE EN QUE SEAN ACOMPAÑADAS AL MENOS POR UN VARÓN, justamente para evitar ese tipo de peligros… Y por lo demás, todos sabemos cómo piensan y actúan dos minitas de 20 años que salen a recorrer países cuartomundistas, en los que no hay garantías de ningún tipo…Se sueltan, y andan a la pesca de un par de machitos que les guste, y en esa búsqueda se topan con dos malandras como los que las asesinaron. Así terminan las mochileras.” Dice un tal Ramiro. http://www.clarin.com/sociedad/vira…

Hay tantos Ramiros ¿bienintencionados? emitiendo sus opiniones justamente ante las voces femeninas que decimos que con estos comentarios las matan dos veces y nos condenan a todas, incluídas “sus” mujeres: hermanas, hijas, parejas. En honor a la verdad, algunos diarios merecen más mis respetos que otros y Clarín no es santo de mi devoción, es más bien diabólico en mi panteón de comunicadores. En el tratamiento de esta dolorosa noticia y en casos similares son de destacar la lucidez de Unidiversidad y de Cosecha Roja.

Muy cerca de la marcha realizada en Mendoza por estos femicidios, se realizó la marcha del 8 de marzo, en la que se conmemoró el Día Internacional de la Mujer a raíz de un evento terrorífico como tantos. Tantos que se van naturalizando… y se van mezclando y al querer conmemorarlo, nunca falta una mayoría (dominante) que relativiza ese evento. Porque “a los hombres también los mata y nadie dice nada”, y a los niños y a las ballenas y al oso Arturo. Cada cual merece su justicia seguramente, acorde a su caso, pero nos gustaría que alguna vez quienes alzan estos argumentos pudieran comprender que siguen tapando esta herida social, este hueco legal, este dolor ancestral con esas opiniones y argumentos. En psicología se le llamaría resistencia o negación al mecanismo defensivo ante una dolorosa verdad que pretende revelarse. Y así la sociedad lo tapa a la vez que lo muestra. Cada noticia sobre violencia de género en los medios, bien o mal escrita desde la perspectiva de género obtiene comentarios que sostienen el paradigma patriarcal (escritos por hombres y mujeres).

Queda mucho por hacer, hay mucho que se está haciendo. En las parejas, en las crianzas, en las decisiones sobre cómo vivimos, cómo consumimos y qué consumimos. Porque las muertes de 1908 que dieron lugar a la marcha, a los reclamos socialistas que hoy derivan en el Día Internacional de la Mujer tienen que ver con el consumo de la vida, con la sociedad de consumo y con la falta de respeto las mínimas condiciones de supervivencia de algunos por sobre el confort de otros. 146 mujeres quemadas por un reclamo en una fábrica textil se reproducen por miles en el mundo actual que también cuenta con esclavas textiles acá nomás en Capital Federal Argentina, esclavas sexuales, acá nomás en la Patagonia para que los “esclavos” a sueldo de las mineras se “descarguen” entre el casino y el prostíbulo. Bien pensado, jefe. Jefe patriarcal, esclavista de multinacional que devora a la tierra y a la gente, que acumula una riqueza vacía, dinero.

Es válido dar lugar a las voces que hablan de los dolores del mundo, de los dolores por la humanidad y la tierra tal como la estamos observando. Que es de todos, que no sólo las mujeres mueren, se esclavizan, son violentadas y son asesinadas. Que la violencia se ha ejercido indiscriminadamente, entonces a qué venimos algunas a ponerle resaltador a la que padecen las mujeres. Bueno, es que hay violencias que sólo padecen las mujeres y que la padecen por el hecho de serlo. Esto no ocurre de modo institucionalizado y sistemático con los hombres o los osos polares. Así de simple.

Y hay que hacer la prueba de explicarlo con manzanitas, de conquistar en la comunicación algo de conciencia juntos y juntas. Con el que no lo ve, con el que piensa distinto (aunque frustre tanto que aun publicando una carta como la que se “viralizó” el virus del patriarcado se encienda aún más en los comentarios como los de Ramiro) tratar de bancarse (un poco) la resistencia, la negación, las posturas defensivas, el ataque ideológico, porque de verdad y con urgencia necesitamos un cambio de paradigma, un cambio de conciencia.

Nos están matando por ser mujeres (manzanita dos).

“Es una persona vulnerable, muchísimo más débil físicamente, muy fácil de atacar y dominar…” la debilidad según Ramiro, la oportunidad de ser dominado o atacado, esa cualidad es un “hecho”. Si sos débil, no salgas. Si sos mujer sos débil. Físicamente. Física. Mente.

Porque hay cosas que se supone que las mujeres debemos hacer y cosas que no y si te salís de esos parámetros-jaula entonces corrés un gran riesgo, como nos recuerdan todos los Ramiros que comentaron en este mes, con tono admonitorio sobre cuál es el lugar de la mujer y cuál no. Viene Marcelo un poco más abajo y dice: “Asi terminan las aventuras cuando uno se cree que el mundo es para divertirse y que la vida es una fiesta. Horrendo. Para eso están los padres, que tienen experiencia.”

La vida es una fiesta, Marcelo. Todo lo bueno viene de la Vida. Vos por ejemplo, Marcelo, muy probablemente venís de una fiesta de la vida entre una mujer y un hombre, ojalá vengas de un buen orgasmo consentido y buscado. Estás invitado a la fiesta de la vida, a defender la alegría (como dice Benedetti y canta Serrat) desde que saliste del vientre de tu madre y lograste sobrevivir hasta emitir una opinión tan lamentable. Vos que también sos débil Ramiro, físicamente, sometible y asesinable. Vulnerable, como todo ser humano.

Pero como no sos mujer, no es un “hecho” que tenés que cuidarte, no tenés prohibido viajar solo. Vos, según vos, no estarías en riesgo “físicamente”.

Entre otros comentarios, a muchos Marcelos, Marcelas, Ramiros y Ramiras no les gustan las “poesías” soñadoras sobre ser libres de viajar… tranquilas. Le parece ingenuo que queramos andar por la vida sin que nos maten, siendo tan respetables como cualquiera ¿cómo se nos ocurre?

Querer una vida… Viva. Querer una vida igualitaria. Poder estudiar, y quizá ir a la universidad y querer ganar un sueldo acorde a lo trabajado y que no sea menor mi pago por ser mujer. Que no me pregunten sobre la maternidad como una obligación las señoras del barrio, ni como una carga los jefes que prefieren contratar hombres que no se embarazan, (como las mujeres que encima pretenden cobrar sueldo durante la licencia por maternidad, que ya es un invento moderno). Y las hippies y las chetas que tienen la moda del feminismo, de priorizar a los hijos o de querer partos sin violencia.

Qué pretenciosas, queremos respeto por nuestra vida, por nuestras decisiones, por nuestra libertad. Pero Ramiro duerme tranquilo mandándonos a callar, a no viajar, a no ir a fiestas, a no trabajar si vas a ser madre, a no ser linda, a no querer serlo, a no gustar, a no disfrutar. A consumir pavadas románticas y domésticas que tengan a Marcelo contento. A bancarte todo calladita si querés algo más que lo que Marcelo espera para el triste destino de la mujer. Cualquier osadía, será castigada con violación y pena de muerte. Porque te lo buscaste.

Somos putas, somos brujas, somos locas, por las mismas cosas que un hombre es un groso, un capo, un winner.

Por querer vivir y desear en paz, igualitariamente. Parece que todavía hace falta hacer mucho más para que Marcelo, Ramiro y los salieris de Tinelli se curen del virus patriarcal.

Hoy los restos de Majo Coni y Marina Menegazzo serán sepultados en un cementerio de Luján de Cuyo (Mendoza). Lamentablemente, Ramiro duerme tranquilo, él cree que no mató a nadie.

Daniela Mattolini

Psicóloga, Terapeuta Floral

Participa en Mendoza Permacultura y Alumbra (agrupación de mujeres a favor de un parto respetado)

 

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La clonación de idiotas 1

El nombre de esta sección, algo despiadado, tiene que ver con una convicción.

Y ésta es que el proceso de gestación y desarrollo de la civilización que habitamos ha requerido la masificación de la idiotez. Y que su nivel de profundidad y replicación hubieran sido imposibles de no haber encontrado una forma fácil de producirla en serie, en un verdadero proceso de clonación. Idiotas casi iguales entre sí, como salidos de una cadena de montaje.

Desde el comienzo algunas aclaraciones.

Una es que aquí se describirán los resultados de semejante proceso ligados a la historia y presente de la civilización hegemónica. O sea: a la de los llamados “países centrales”, los que fundaron la civilización occidental asentada en Europa y Estados Unidos. Lo cual no exime a variados responsables en otros lugares del planeta, especialmente a los que asumieron a ésa civilización como propia, ya sea que fueran colonizados o subyugados. Y tampoco a las culturas que hayan generado parecidos mecanismos, independientemente del mencionado Occidente.

Es muy probable que el origen de los sistemas políticos y económicos que nacieron en los “países centrales” y en los últimos siglos se expandieronal resto del planeta, habitualmente a sangre y fuego, hunda sus raíces en el Patriarcado. Es muy probable, también, que ésta cultura, ésta manera de concebir la vida y ordenarla de manera autoritaria (y al mismo tiempo banal, vacía) sea el padre y la madre de casi todas las desgracias y la infelicidad humana. Al menos es la hipótesis de esta sección del blog, que será expuesta a lo largo de varios artículos. Si tales suposiciones fueran correctas, deberíamos pensar que este proceso ya lleva entre 5000 y 10000 años.  Acompaña y dirige una parte de la historia humana, pero no toda. Justamente, parte importante de la idiotez consiste en creer que “las cosas siempre fueron así”, como si el humano hubiera nacido ayer y tuviera una sola posibilidad ya determinada, en el marco de una vida sin opciones.

Aquí se invita a leer la sección haciendo uso de la imaginación, un rasgo muy humano también. Es necesario “elevarse” un poco respecto del tiempo histórico que nos ha tocado vivir para comprender más y mejor porqué razón somos como somos ahora. La historia humana es larga y vasta, de manera que no podemos quedarnos clavados en los últimos cientos o miles de años como si antes no hubiera pasado nada. La escritura, hasta donde sabemos, no tiene más de cuatro o cinco mil años. Pero la antropología cultural ha logrado “escavar” y comprender un poco más la diversa historia que tenemos, bastante más. Ésa ventaja será utilizada.

Un punto de partida sólido es asegurar que el devenir de los diversos sistemas de existencia desarrollados a lo largo de la historia humana son, en todos los casos, procesos culturalesno determinados por la biología. Procesos culturales extraordinariamente influidos por las circunstancias del medio ambiente. Siempre que algún sistema de poder intenta perpetuarse defenderá la idea de que somos como somos por razones biológicas: para ésta pobre explicación de la vida y nuestro destino, todo está escrito en los genes y somos absolutamente predeterminados. Hasta la pasión por el fútbol o la Coca-Cola está signada por el ADN, pero especialmente la “necesidad” de aceptar mansamente que “todo está en orden”. Así las cosas están en su lugar, no hay nada que cuestionarse y la libertad y la felicidad son sueños de ilusos, tonterías sostenidas por utopistas ingenuos y estúpidos.

Hay una frase repulsiva a los efectos y de mucho uso por aquí: “Es lo que hay”.

Así que los desarrollos de la Clonación de Idiotas se referirán pura y exclusivamente, al tipo de humano que gestó el patriarcado y sus desarrollos modernos como el capitalismo, ya sea “liberal” o “de estado” y sus profundizaciones  actuales como el  neo-liberalismo. Hay que advertir que antes del capitalismo hubo otros sistemas dentro de la misma civilización, como el mercantil o el feudal, pero las diferencias son irrelevantes a la hora de analizar estilos de vida y consecuencias. En realidad, en ésta civilización, no ha pasado nada trascendente durante los últimos miles de años si vamos a lo profundo de la cuestión: el carácter social medio de los hombres no ha cambiado demasiado, y su remota posibilidad de ser sanos y felices, tampoco.

Está claro que la expansión de esta forma de “vida”, habitualmente lograda por métodos criminales, logró alterar otros estilos de existir (más “humanos”) o coincidió con otros desarrollos patriarcales menos exitosos, a los que aniquiló o integró.

Y también es bueno aclarar, de entrada, que vistas las cosas así, nadie se salva: en mayor o menor medida todos somos idiotas y no hay nadie que pueda tirar la primera piedra de la excepción. Solo podría discutirse, quizás, el rango de idiotez.

Pero especialmente es importante decir que ésta no es una hipótesis nihilista, el objetivo no es demostrar que “está todo podrido y no hay nada que hacer”. Al contrario: ¡está todo por hacer si conservamos el fuego sagrado de la vida y no hemos pasado a la categoría de resignados! El asunto es intentar comprender el por qué somos como somos y actuamos como actuamos. Si logramos un diagnóstico correcto, y aunque esto no sea garantía de nada, estaremos más cerca de algún cambio trascendente en dirección a una existencia más justa y feliz. Porque ¿para qué la vida, sino?

¿De qué idiotez se habla?

Hay dos localizaciones de la idiotez: una es la de la especie, enarbolada y puesta en escena por los sectores dirigentes de la civilización dominante. Otra es la de las concretas sociedades e individuos contenidos en ése proyecto y con alcance, no sólo al interior de las regiones dominantes, sino también a lo largo y ancho del planeta donde haya logrado ser hegemónica.

La auto-denominada Civilización se ha transformado en una fábrica de clonar idiotas. Uno a uno hemos sido diseñados en un tablero invisible, uno a uno hemos sido construidos para cumplir un destino mediocre e inexorable, a veces siniestro. Se nos ha hecho creer desde niños en valores falsos o simplemente inexistentes: la obligatoria sumisión a la “Autoridad”, la inevitable inseguridad del Ser, la negación casi absoluta de Libertad, la Solidaridad como ideal irrealizable, la nostalgia de un Paraíso inexistente, el necesario deber-ser marcado a fuego como ideal obsesivo y la fantástica mentira de la Redención por el Dolor.

Mientras tanto se ha alentado la traición y la mentira. Y se ha vendido supuesta Trascendencia por monedas.

A fuerza de mentir hipócritamente se nos ha convencido de que ésa burda parodia de vida que ofrece el patriarcado (“El Sistema”) es la única posibilidad. Y, aunque no se lo reconozca, toda esta crueldad manejada sin el menor escrúpulo ha desvalorizado la imagen que el hombre tiene de sí mismo. Porque todo esto puede ser así como es y funciona si se reconoce que el hombre es una verdadera e insignificante basura. Solo así las cosas cierran y se vuelven medianamente transparentes.

Supongamos que estamos a bordo de un barco lanzado a gran velocidad por el cauce de un río  que desemboca en una cascada. En su finalsólo hay rocas que harán añicos alaembarcación y sus ocupantes. La tripulación es la especie humana y todas las formas vivientes del planeta Tierra, pero el barco ha devenido en una especie de anti-barca de Noé.

Los conductores del barco dicen que no hay otra conducta ni proyecto posible como no sea seguir el mismo rumbo. Sin embargo, el ríotiene afluentes y remansos en los cuáles perfectamente podría hacerse un alto en la navegación para replantearse el rumbo.

Pero es inútil: los conductores juegan burdas triquiñuelas para seguir en el poder y ganar más privilegios (lo cual parece consolarlos por su infelicidad), mientras los tripulantes y los pasajeros, igualmente infelices, no hacen nada diferente a obedecer órdenes y estar sumisamente sentados, sin oponerse a las indicaciones suicidas de sus autoridades. Se divierten con espejitos de colores generosamente distribuidos por “la superioridad” mientras gimen de hambre, sufrimiento edulcorado o deliran con algún Paraíso. Algunos vomitan en los baños o se niegan a salir del camarote.

En las bodegas están encerrados plantas y animales, ya que su destino ha sido decidido por los “seres superiores de la creación” y sólo están para servir las necesidades humanas. En algunos lugares del barco los tripulantes y pasajeros pueden elegir a sus autoridades cada tres, cuatro o seis años, pero después deben callar y asentir. En otros rincones de la misma embarcación ni siquiera eso: las autoridades se eligen solas a fuerza de golpes y patadas: allí ni siquiera es permitido hablar de “ésas cosas”. Cuando este último sistema se convierte en el primero hay grandes festejos populares suponiendo que la felicidad es dentro de media hora.Ignoran que quienes en realidad detentan el poder van a impedir cualquier modificación importante de las reglas de juego, sea como sea. Por ejemplo: volviendo sin escrúpulos a la peor de las dictaduras, ¡muchas veces en nombre de la Democracia!

Bueno, dirá alguien que observe este panorama desde un lugar donde realmente pueda observarse, ¿pero cuál es la razón por la cual tripulantes y pasajeros no hacen un motín a bordo, tiran a los jefes por la borda, y deciden enderezar el rumbo del barco antes que sea demasiado tarde?

La explicación es sencilla pero terrible: los tripulantes y los pasajeros están mayoritariamente de acuerdo con los jefes. Y éste ha sido el trabajo maestro de la “civilización humana”: clonar idiotas a diestra y siniestra manipulando las emociones humanas, típicas de los mamíferos. Todo lo que siga intentará demostrar cómo las instituciones humanas fundamentales se han acoplado a este proyecto destructivo para la misma especie humana y el resto de los organismos vivos de nuestro hogar: el Planeta Tierra.

Queda un “pequeño” tema por discutir. Si se aceptan la decadencia y degradación de la especie humana en los días que corren -aunque esta historia sea bastante antigua- habrá dos posturas: puede aceptarse que esta degeneración suicida es inherente a la propia naturaleza humana surgiendo desde la profundidad de su biología (y siempre habrá algún neo-darwiniano, genetista o cierto partidario del “instinto de muerte” a mano para demostrarlo) o por el contrario se sostendrá que el origen de tal enfermedad es de índole cultural y hace a una modalidad de desarrollo humano que no es la única posible. Desde aquí se vota por la esperanza. O sea: se sostiene que la situación actual no hunde sus raíces en la biología, lo cual la tornaría inmodificable y determinada, sino en la historia. Y que los procesos culturales son protagónicos para entender el proyecto de humano todavía vigente. Por lo tanto, es difícil pero no imposible cambiar el rumbo de estanavegaciónque nos ha tocado vivir a fin de evitar la profundización de la catástrofe que ya está instalada entre nosotros, nos guste o no.

Bienvenidos a bordo.

Carlos Inza