Medicina Energética y Otras Yerbas

Revista sobre salud, cuerpo, energía, sociedad y hasta orgonomía…


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Acupuntura del Cielo II

MEDICINA ORGONÓMICA

Por Carlos Inza

El trabajo de regulación climática con los cloud-buster o rompe-nubes

Continuación de articulo publicado en el Número pasado

 

Lo visible dura un verano y luego se marchita,

pero aquello que le dio vida se oculta bajo la tierra y allí vive,

inmutable, bajo la superficie de los eternos cambios.

 Lo que se ve es la flor y ésta perece. El rizoma permanece.

Carl G. Jung

 

Tal vez el cloudbusting sea, también, un desafío para “el sentido común”. Pero no en el aspecto tipo: “la idea es demasiado loca para que sea cierta” o “hacen falta muchos cambios en el paradigma vigente para que pueda ser aceptada”. Sentido común aquí significa lo siguiente: si un método es capaz de “hacer llover” o, menos pretenciosamente, “coincidir con la aparición de lluvia” ocho veces de cada diez intentos, y todas ellas contra los pronósticos de cualquier servicio meteorológico, entonces “sentido común” parece esto: “es muy probable que sea un método acertado”. ¿Qué otra cosa puede querer decir “sentido común”, entonces? ¿Alguien puede explicarme qué otra cosa puede significar?

Y si alguien dice que en ciencia no existe nada parecido a “sentido común”, y que los teólogos de la razón se niegan a considerar seriamente el sentido de esa expresión, entonces habrá que revisar la validez de los supuestos que fundamentan esta ciencia en sí misma, porque de ser así se trataría de una actividad enfrentada con el instinto más claro y más preciado por los seres vivos: la supervivencia.

Las razones no son tan raras, tan difíciles de comprender: es medio una cuestión de poder (la ciencia real no es aséptica, depende de quiénes la financian) y medio un problema de patología gremial, porque los científicos reales de carne y hueso no son seres excepcionalmente sanos: están tan o más acorazados que el promedio de la sociedad. Son habitualmente incapaces de mirar la realidad sin prejuicios y desde su propia libertad de investigador (¡un requisito que sólo figura en pomposas declaraciones!), y están atados a infinidad de cláusulas y reglamentos sin cuya estricta observancia no pueden pertenecer al club que les da continencia y salario. Y en general se abstienen de opinar, de arriesgar una disidencia con sus jefes y patrones: la bibliografía que citan tiene que ser más importante que sus propias conclusiones porque de otra manera el trabajo “no es serio” y se transforma en inaceptable para los estatutos del club.

Sí: es otro caso de dependencia emocional, es la necesidad de sentirse amparado y protegido a cualquier precio. Es el contrato de Fausto otra vez, siempre y con tal de no correr el riesgo de vivir ejerciendo la propia libertad, ésa misma que te puede dejar irremisiblemente solo y en peligro. ¿Pueden ellos opinar, están en condiciones de emitir una opinión libre acerca de la energía orgón, de los acumuladores de energía y de los tubos enfilados al cielo? Otra vez la respuesta es no: no pueden, no están en condiciones de hacerlo. Y si no, miren las cosas que pasan en medicina con la utilización de métodos tradicionales consagrados por su eficacia pero negados, condenados y combatidos por la medicina “oficial”.

Tienen un buen ejemplo con “el empacho”, que infinidad de curadoras (no “curanderas”) con experiencia saben diagnosticar y tratar. Pero como no figura en la lista de las enfermedades oficialmente admitidas no existe y, por lo tanto, no se puede tratar. Estas actitudes son demasiado para la paciencia: ¡negar algo porque no lo entiendo es típico de idiotas! Medicina oficial significa lo que “hay que creer”: una cuestión de fe, un problema teológico. Así uno es reconocido, admitido en la lista de los tontos con registro, y eso rige para todos los integrantes de una sociedad incluidos sus científicos, los nuevos sacerdotes.

Vuelta a los tubos, otra vez.

Aquí no entender significa negar la existencia de la omnipresente energía orgón, también existente en la atmósfera terrestre. Si tal energía no existe, ¿cómo tomarse en serio un método que dice actuar sobre ella? ¿Cómo analizar una metodología que descansa en su capacidad para variar los potenciales de una energía inexistente?

Ahora bien: intentemos una mirada razonable, alejada de la locura mecanicista que sigue hegemonizando la práctica y el pensamiento científicos. Y de golpe me acuerdo de Florencio Escardó, un pediatra brillante que comenzó a ser marginado por sus colegas cuando se transformó en homeópata y utilizó su espacio en los medios (era Piolín de Macramé, un excelente escritor) para intentar una visión más profunda acerca de los sujetos de la pediatría: los niños. Él dijo,  sencillamente: “medicina de verdad es la que cura”.

Mirada razonable…

Cualquier “mirada razonable” corre el riesgo de aparecer asesinada en un zanjón. Por ejemplo: al doctor Hamer se le ocurrió una visión del cáncer increíblemente más certera, profunda y objetiva que la de la oncología oficial (no hace falta demasiado para lograrlo). Si las hipótesis de Hamer son correctas (y me parece que lo son), se termina el brillante negocio de la quimioterapia y la radioterapia como tratamientos “curativos” o paliativos. Por lo tanto Hamer es inhabilitado profesionalmente, perseguido judicialmente (hasta dónde sé está preso en Francia) y sufre cuatro atentados contra su vida: ¡argumentos de gran peso “científico” para contradecirlo! Conclusión: el poder, las empresas perjudicadas, las academias de medicina y la mafia son una sola cosa…

¿Y los tubos?

Bien, gracias. También hay una industria para producir lluvia o tratar de eliminar amenazas para la producción agrícola, como es el caso del granizo. ¡Cuesta muchísimo dinero alistar una flota de aviones para bombardear las nubes con ioduro de plata y convencerlas de que suelten su preciada carga o se la guarden! (Y su porcentaje de éxito comprobado es muy inferior al del cloudbusting)

¿Qué puede pensar algún exitoso empresario de esta actividad si se entera que la correcta manipulación de unos pocos tubos comprados en la ferretería del barrio puede ser más eficaz que la inversión de millones de pesos? No va a pensar nada, va a tratar de eliminar al peligroso competidor, sea como sea. Primero va a llamar a la policía, al gobierno y a los científicos: todos van a darle la razón. Pero si sus amigos fallan y no pueden impedir el uso de los tubos, acudirá a la mafia sin dudarlo ni un segundo. “No puedo dejar a tanta gente sin trabajo, es anti-social y mi sensibilidad no me lo permite”.

“No podemos permitir que se utilice un método que no está aceptado por científicos competentes y reconocidos y que, por lo tanto, atenta contra las instituciones y nuestro estilo de vida”.

El circo sigue, dale que va.

¿Qué era eso de “regular” el clima, no es peligroso acaso?

Más peligroso es morirse de asfixia o vegetar sobreviviendo en condiciones penosas, me parece.

Y como también, hace un rato, sugerí una diferencia entre “hacer llover” y “regular” o equilibrar el clima, quiero explicarla.

Los trabajos de Wilhelm Reich en los años cincuenta sobre la atmósfera surgieron de una necesidad imperiosa: aligerar de Dor (energía de muerte o negativa que tampoco existe, obviamente) la región de su laboratorio luego del llamado Experimento Oranur, que podría haber terminado con la vida de todos sus participantes y de cuánto estuviera vivo alrededor, pero que ahora no viene al caso detallar. El Dor estaba en la atmósfera, especialmente concentrado en nubes negras, amenazantes y potencialmente luctuosas, como corresponde a su color.

De manera azarosa, como suele ocurrir con los grandes descubrimientos, Wilhelm advirtió que algunos tubos de acero accidentalmente enfocados hacia el lago coincidían con pequeñas olas sobre su superficie: un extraño hecho al que en ese momento no le encontró explicación pero que requiere extrema finura para ser advertido. Entonces unió ésa observación a otras que había obtenido antes, relacionadas con la fuerte afinidad entre agua y energía orgón (ésa que no existe) y algo poderosamente intuitivo hizo un clic en su pensamiento: “¿Y si dirigimos los tubos hacia las nubes negras, agregando un cable que descargue a tierra o agua?”.

Lo hizo ¡y funcionó!

Las nubes empezaron a desaparecer “delante de sus ojos”, igual que las de Melián, el Puelo o Tortuguitas: ese día nació el aparato llamado cloudbuster (rompe-nubes) y más tarde la nueva actividad relacionada con la modificación del clima a gran escala: el cloudbusting. Poco tiempo le costó darse cuenta (no olvidar que era un genio), que según el lugar del cielo adónde apuntaba los tubos, las nubes podían no sólo desaparecer, sino también generarse y crecer hasta producir lluvia.

De manera que comenzó a experimentar en situaciones de sequía (tampoco olvidar que era un médico) y casi siempre sus trabajos terminaban en la precipitación celeste de grandes cantidades de agua: eran lluvias no pronosticadas. Para quien no trabaje con energía o la niegue de plano, puede parecer una broma o coincidencia azarosa. Es más: parece material fácil para chistes psiquiátricos. También deberíamos estar acostumbrados a ésas reacciones: cuando algo es incomprensible o parece ligado a una actividad tradicionalmente confiada a los dioses como “hacer llover”, es fácil sentir mucho miedo y, por lo tanto, criticar sin fundamento, desmerecer burdamente o burlarse sádicamente de quien osa intentarlo.

¡Pero muchísimo peor es si lo logra!

Porque entonces ya no hay control para la furia y el odio desatados aunque los más cautos, sentados en su mediocridad, se limiten a pronunciar la frase mágica que devela todos los enigmas y calma las conciencias levemente intranquilas: “La metodología es ridícula y las ideas básicas son simples delirios: eso no puede ser”. Y listo: sin correr el riesgo de ninguna prueba y verificación se acabó la discusión, porque eso no debe ser.

Vuelta de página.

La imperiosa necesidad de terminar con la sequía ha sido un imperativo de la historia humana a partir del neolítico, cuando nos convertimos en agricultores sedentarios. Entonces surgieron ceremonias, ruegos, sacrificios, conjuros y artilugios diversos para lograr lluvia. Sería bueno investigar su posible eficacia de manera objetiva, sin la anticipada burla mecanicista. (¡Esto ya es el colmo, como para no hervir de santa indignación, hay que hacer “algo”!). En cuanto a la posibilidad de realizar sacrificios humanos para lograr que llueva, el asunto se pone interesante: somos muchos los que podríamos aportar una buena lista de candidatos para la ceremonia.

Fue por eso que, a partir de su descubrimiento con los tubos, Reich dedicó gran parte de su tiempo a un objetivo casi excluyente, aunque no  único: lograr que lloviera cuando la región que habitaba entraba en períodos de sequía y todos los seres vivos se deprimían. Es que la sequía suena a desierto, y el desierto suena a muerte de los vivos, así de sencillo. ¿Vieron cuando todas las plantas están “tristes”? La única manera de superar esa angustia es el simple milagro de la lluvia, eso que debe pasar para que los prados se pongan verdes, los campos fructifiquen y la vida siga adelante en un cambio que se parece demasiado a una resurrección, si es que se compara un antes y un después.

De manera que encontró técnicas operativas para lograr un aumento considerable de la probabilidad de lluvias (éste lenguaje me cuesta un poco pero va a caerle mejor al estómago de los científicos). Y realmente ésas técnicas funcionan: pueden consultarlo y enterarse en los trabajos publicados de Reich (su libro CORE da cuenta de ésas maravillas, también logradas en pleno desierto) o en los de James De Meo (buscándolo en Internet podrán enterarse de sus valiosos trabajos en EEUU, Israel, Namibia y Eritrea: http://www.orgonelab.org/ResearchSummary2.htm y http://www.orgonelab.org/AIBC.htm ).

Pero cuando empecé a trabajar con los tubos en Buenos Aires durante noviembre del 2005, las cosas eran diferentes.

Como en toda ciudad grande, en Buenos Aires el problema no es la sequía salvo la humana, que es más grave y peor que la falta de lluvia. En ésos lugares tan poco amigables, los grandes problemas son: el brutal nivel de polución medioambiental, la gran cantidad de Dor que poseen las nubes, el estancamiento climático y el desierto emocional humano, peculiaridades que transforman la vida en una experiencia cada vez más opresiva, desafortunada y asfixiante. De manera que usar los tubos para modificar el clima tenía otro significado, otros objetivos. Seguramente eso me ayudó a considerar el problema desde el punto de vista de alcanzar el equilibrio del sistema climático, al igual que intento hacer con mis pacientes en medicina energética.

Por ejemplo: me pregunto y les pregunto, si mejorar algunas características del clima local tornándolo más “suave”, podría moderar algunos rasgos patológicos de la conducta humana. Más suave (dulce) significa: menos pesado y abrumador disminuyendo la humedad, con viento que barra como una escoba y una pizca más de lluvia para limpiar el aire y la inmundicia terrena. Algo vagamente parecido al clima de montaña, con mañanas y tardes frescas. Rasgos patológicos significa: un poco menos de violencia loca, un poco más de trato digno hacia los demás y menos indiferencia por la desdicha ajena. Es claro que hay una buena cantidad de razones socio-económico-políticas para explicar la clásica agresividad de las grandes urbes, entre ellas el apiñamiento y la “coincidencia” de varios sectores sociales en los que pelear a los codazos para llegar primero es aceptado como si fuera sano, aunque sea meramente normal en términos estadísticos.

Bueno sí: deliré con ese deseo cuando empecé a poner los tubos en Buenos Aires, ¿y qué?

 Razoné desde la orgonomía reichiana: si la cantidad de Dor (energía negativa) es excesiva y predomina sobre el Orgón (energía positiva), entonces no es extraño que predominen la agresión y la falta casi total de solidaridad, dos enfermedades muy graves. ¿Pero qué pasa si el Dor disminuye y aumenta la oferta de Orgón? Muchísimas veces y cotidianamente, sin exagerar ni un poco, veo a mis pacientes comportarse según la cantidad y el equilibrio de su energía. Es casi una regla que cuando la energía está muy baja, uno se siente deprimido y sin ganas de entrar en contacto con “el mundo”, con los demás vivientes. Y mucho menos se sienten deseos de interesarse por sus vidas y alegrarse o entristecerse según les vaya.

En ciudades como Buenos Aires no existen los vecinos, gente molesta a la cual muchos ni saludan aunque compartan sus vidas y su encierro en el mismo paquete de cemento, a veces durante muchísimos años. El estilo de vida en las mega-ciudades es de “propiedad horizontal”: todos por el piso aunque estén extrañamente suspendidos en el aire y nadie bien apoyado sobre la tierra, a pesar de que sus suelas (¡sus tierras!) a veces hagan ruido para hacerse notar.

Y entonces se me ocurrió pensar cuánto tiene que ver el clima con nuestra vida, cuánto pesa en la “sensación básica” de cada persona. Disculpen con las historias de consultorio, pero ése lugar ha sido siempre muy importante para darme cuenta de infinidad de cosas. Por ejemplo: la indiferencia, ignorancia o desdén acerca de la importancia del clima para explicar nuestros estados físicos y emocionales.

Nadie tiene la obligación de saber qué, cuando la humedad es muy alta, disminuye sensiblemente la cantidad de energía disponible. La razón es que el orgón y el agua tienen mucha afinidad, de manera que las microgotas de agua en suspensión captan orgón y la cantidad disponible de éste para ser utilizado por los organismos vivos disminuye apreciablemente. Por ésa razón es que en los días de mucha humedad, la inmensa mayoría experimenta cansancio desde el mismo momento de despertar, o se fatiga rápido y fácil: es que en ésos días funcionamos con menos energía, sencillamente.

Lo que me sigue asombrando es que no se tenga en cuenta al clima como factor fundamental de nuestro estado básico: como si fuéramos de plástico y los acontecimientos naturales no ejercieran ninguna influencia importante sobre nosotros. La ruptura humana con la naturaleza ha llegado demasiado lejos y demasiado profundo: como si ya no fuéramos de acá y eso nos diera “derecho” a destruir al planeta sin culpa. Todavía recuerdo, asombrado y horrorizado, la foto de ese turista que miraba con sus manos en la cintura una gigantesca ola del Tsunami 2004, la misma que seguramente se lo habrá tragado segundos después. Claro que los ignorantes y poco desarrollados “animales salvajes” se habían escapado horas antes, buscando refugio lejos de la costa: ellos sí son de acá, lástima que sean tan poco inteligentes…

Sigo con la idea-tubo, con la odisea-tubos.

Pensé que mejorar el clima también podía mejorarnos un poco a todos.

Subí a un taxi e interrogué al conductor, aprovechando que luego de los primeros cloudbusting, los insoportables días del verano porteño habían mejorado: el clima estaba menos bochornoso, bastante más amigable. “Y…así es otra cosa, uno puede dormir mejor, está de mejor humor durante el día y hasta maneja más tranquilo”, me dice. Y me quedé feliz como si hubiera hecho una gran cosa por los demás, y me preguntaba todo el tiempo si sería casualidad o efecto de los tubos. Pero tanto no me importaba.

“Sí, estoy mejor pero no sé porqué”, dicen primero Enrique y una hora después Marta. ¿Será la acupuntura o habrá otros motivos?, se interrogan siempre mis pacientes, los que recién empiezan y no han tenido experiencia anterior con ésta medicina. ¿Por qué será que estoy mejor? se dicen, deseando que sea por alguna razón comprensible o al menos aceptable. ¿Cómo se puede explicar que algunas agujas que apenas se sienten sean capaces de producir tanto efecto en el cuerpo y en el alma? ¿Será verdad, será cierto?

Entonces me imagino a la atmósfera terrestre diciendo lo mismo: “Estoy mejor: circulo más fácil y me muevo con más libertad, como si estuviera menos presa, menos bloqueada. ¿Por qué será, acaso Zeus y Eolo se han despertado de mejor humor hoy?”

¿Será eficiente hacerle acupuntura al cielo?

Nunca me pidió turno, eso sí.

Mi secretaria nunca anotó Cielo entre los pacientes que pedían una cita.

¿Por qué diablos me metí en esta historia, que de golpe te hace volar junto con los tubos y te deja en un lugar raro, imposible de compartir si no viviste lo mismo?

Sí, aunque parezca absurdo y esté dispuesto a admitir que es tan pero tan razonable que lo piensen a medida que me leen: supongo que un clima más sano nos hace bien a todos, nos hace sentir mejor y tal vez nos haga mejores personas, aunque sea un poquitito así. Es que acabo de meterme en un asunto crucial, casi sin darme cuenta: ¿hay climas sanos y climas enfermos?

¡Decididamente sí!

Y otra vez una desesperada exhortación al sentido común, ahora sin comillas. A ver: pónganse, por favor y por un instante, a nivel de la tierra. ¿Puede ser sano un clima dónde no llueve casi nunca? ¿Un clima pesado y bochornoso que aniquila toda dignidad, transformándote en una babosa que se arrastra por el piso en lugar de andar con la frente bien alta? ¿Puede ser sano un clima que produce nubes negras quietas y como petrificadas por la falta de brisa? ¿Un clima sin frío en invierno y demasiado caluroso de día y de noche en el verano? ¿Un clima que confunde a la naturaleza al extremo de hacerle producir brotes antes de la primavera, brotes que no soportarán luego la más leve de las heladas arrepentidas? ¿Puede ser sano un clima que se transforma en una fábrica de desiertos?

Así andaba yo en mis primeras épocas de cloudbusting: cargando el pavoroso peso de la humanidad y de los tubos de hierro, destruyéndome la espalda y metiéndome demasiada presión, la misma que después me contagió las arterias. Es que para colmo ya había demasiados terribles anuncios acerca de la catástrofe climática (la común expresión “cambio climático” es una mentira atroz) y mi investigación personal acerca de la Clonación de Idiotas (proceso y resultado de la civilización humana que conocemos) estaba bastante avanzada, aunque todavía no ha terminado.

En la cabeza tenía claro que cualquier actitud mesiánica es un error gigantesco, tal cual había aprendido durante los años de militancia política, pero el estilo en el que empecé este trabajo se le parecía sospechosamente. Es que estaba demasiado enojado con nuestra especie, pero también muy angustiado y preocupado por los hechos que ya están ocurriendo, producto de la enfermedad climática que nosotros mismos hemos fabricado. Entonces me cargaba solo todo el pesadísimo equipo para llegar a la terraza del edificio donde vivíamos, y armaba el aparato y apuntaba hacia dónde me parecía mejor. Y me interrogaba todo el tiempo acerca de los efectos que podía producir. Y deseaba con todo mi corazón que fueran los mejores, los más sanos. Por ejemplo: que disminuyera la cantidad de crímenes horrorosos, sádicos. Tenía esa ilusión que aún no ha sido ni confirmada ni desmentida. Y espero que a nadie se le ocurra pensar que estoy sugiriendo que los trabajos de cloudbusting pueden, solitos y sin ayuda, arreglar el drama del carácter humano promedio. Por favor, no.

Es más: ahora que pienso en voz alta y nadie me escucha, afortunadamente, me pregunto si está bien mejorar el clima. Si es bueno, en el caso fortuito de que los tubos se “pongan de moda” porque a algún Científico Reconocido se le dé por pensar que Tubario no es tan loco y Funciona. Sí, créanme: me lo pregunto. Ya sé que somos Duros de Matar, pero mejorar el clima y retardar el calentamiento: ¿de qué puede servirnos si no somos capaces de mejorar nuestro corazón y de usar mejor nuestro talentoso pero peligroso cerebro?

Se aceptan respuestas, si es que las hay y ocurriera que las tienen.

Hoy, 14 de junio del 2008, Ernesto Guevara, más conocido como el Che, hubiera cumplido 80 años. Hace varios años, cuando todavía era el Comandante Guevara, propuso algo bastante inusual para el cuadrado dogmatismo leninista. Dijo algo así (no es textual y ni pienso buscar la cita) como que una revolución que realmente valga la pena tiene que tener el objetivo de crear un “Hombre Nuevo”, así con mayúsculas. Y que si no, todo quedará en nueva y mera repartija económica, nada más.

Más allá de saber en detalle las cualidades y características que le adjudicaba al Hombre Nuevo, el Che acertó por completo en lo esencial: no pasó nada verdaderamente importante con las revoluciones de ésta época, salvo que lograron congelar durante mucho tiempo las ilusiones auténticamente revolucionarias. Y no hablemos de utopías maravillosas y discutibles: hablemos de un hombre real mejor que el que hoy predomina por lejos en todos los confines del planeta.

En concreto: estoy tratando de decir, y lo digo, que como especie estamos profundamente enfermos.

Que una mejoría cosmética no va a ser de gran ayuda.

Y que la historia está llena de ejemplos de “buenas intenciones” sin el menor resultado. Porque el asunto no es si somos buenos o malos, sino si estamos sanos o enfermos. Y la respuesta está a la vista: estamos tan enfermos que ya somos un caso psiquiátrico, salvo honrosas excepciones que no han logrado contagiar al resto. Entonces, acerca de los tubos y su posible benéfico efecto a escala planetaria, vuelvo a preguntarme: ¿tiene sentido? Necesito sentir que sí para volver a trabajar con ellos, ahora que estamos convaleciendo de “tubitis aguda”. Por eso decía, al comienzo de éste escrito, que el proyecto también está parado “por razones sanitarias”: son éstas últimas, las que acabo de explicar.

Por si no hubiera quedado claro: la diferencia entre ser “malos” o estar enfermos es crucial. Lo primero alude a una circunstancia irreversible, inevitable, casi como escrita en genes indiscutibles e inalterables: somos así porque no podemos ser de otra manera, cualquier intento por mejorar las cosas está condenado al fracaso.

La segunda posibilidad significa algo muy diferente: implica que nos hemos equivocado, que en algún momento perdido en las tinieblas del tiempo hemos tomado un camino incorrecto. Pero también que no siempre fue así, como demuestran algunos estudios antropológicos, y por lo tanto es posible la rectificación.

O sea: la curación. Verlo así permite la esperanza.

La otra opción no deja margen para nada que realmente valga la pena.

Y mucho menos para tomarse el trabajo de andar escribiendo esto, subirse a la azotea con una tonelada encima de las espaldas o gozar las delicias de la hipertensión.

Aunque la aventura sea tan apasionante que ni les cuento.

¿O sí?

Adivino a la distancia el fervor por la lectura de este Tubario, las súplicas por su continuación, la desesperación por saber más acerca de cómo fue, la explicación detallada de sus pormenores y sus alcances.

Así que no insistan: sigo aunque no me lo pidan.

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Ahora llegué a una conclusión elemental, digna de tarados.

Uno se enferma para curarse.

Y cuando no está enfermo, es que ya se curó.

Ya sé que es más fácil merecer el premio consuelo de una kermés parroquial que el lustroso e inútil Nobel por ésta “brillante” hipótesis.

Pero déjenme explicar un poco, sólo un poco, denme una oportunidad más.

Cualquier enfermedad tiene y contiene cierta poderosa lógica, muchísimo sentido y clarísima racionalidad. No aparecen por casualidad, si no por causalidad.

Alumbran un lugar oscuro, muestran una equivocación o deficiencia, permiten vislumbrar que hay otros caminos diferentes de los que hemos elegido, nos dan una oportunidad de rectificación.

Me quedé encandilado con “vislumbrar”: ¿ver, alumbrar, iluminar dos veces?

Por eso es que uno se enferma para curarse de “otras cosas”, de cuestiones que tienen que ver con la vida real que vivimos y necesitan ser modificadas.

Por eso, cuando ya no se necesitan esos síntomas, es que uno se curó o está en camino de hacerlo. Está claro que los cambios posibles son diversos y casi infinitos: desde vínculos hasta comidas, pasando por el lugar dónde se vive, la elección de zapatos y ocupaciones, el estilo de saludo y las pausas en la respiración o la renuncia a ejercer roles y poderes inútiles. Cada uno tendrá que investigar cuáles son sus necesidades de cambio, pero es casi una ley: uno se enferma para curarse de lo que no funciona bien y necesita ser rectificado.

¿Qué tendrá que ver con el clima?

¿Cómo podrá adaptarse al trabajo climático ésta pretenciosa generalidad?

En este momento lo ignoro, y debe ser por eso que sigo escribiendo.

Ah! Había olvidado que me comprometí a contar algunos detalles operativos, ciertas historias y episodios escondidos en la intimidad de Tubario, apasionantes vericuetos de la cuestión, truculencias secretas y chismes deliciosos para leer en la sala de espera o la peluquería, sin lo cual carecerían de toda gracia e interés, obviamente.

Ésas mismas historias que unánimemente nunca me pidieron pero que ya se vienen, con el debido respeto.

¿Les dije antes que no quiero que terminemos como los dinosaurios?

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Fue el momento crucial.

Intentar, salir de dudas, pasar a la acción.

Como antes con los acumuladores de orgón y luego con los dorbuster, hubo un bautismo de fuego, una ceremonia de iniciación.

Mucha pruebita con el canario, hormigas y escarabajos.

Mucho estudio previo, ideas, fantasías, entusiasmo por sus posibilidades.

Pero el momento de la verdad consistía en probar el tubo acumulador diseñado para puntos de acupuntura en un ser humano, no podía postergarlo más.

De manera que elegí un cobayo humano para la prueba: fui yo.

Y funcionó, lo sentí desde la primera vez que lo usé.

Pero entonces viene esa región del cerebro, la misma que me obligó a deshacer nubes antes de darme permiso para los otros experimentos climáticos, y me dice: “Todo bien, ¿pero no te parece que hace falta un tiempo de uso en distintas circunstancias para que tenga más valor? Además trabajas con un sistema para medir la energía, ¿qué tal si lo usas para verificar que la tuya mejora?”

El maldito fragmento de cerebro tenía razón, de manera que seguí sus indicaciones. Y al mes de usar el tubo en un punto clave de acupuntura ubicado por debajo del ombligo, ya no tenía dudas acerca de su eficacia.

Mi energía había mejorado claramente: estaba menos cansado, terminaba con más dignidad los largos días de trabajo y encima me quedaba bastante resto para seguir viviendo intensamente lo que el día o la noche me ofrecieran.

Mis mediciones también habían mejorado en cuanto a las dos variables más importantes: cantidad y equilibrio de energía.

Y especialmente, me sentía mucho mejor.

¿Qué más hacía falta para estar seguro de que el acumulador funcionaba muy pero muy bien?

Bueno: recetarlo a mis pacientes y a mis vínculos más cercanos.

Funcionó en todos, en cada uno produciendo efectos generales y particulares, de acuerdo a estructura y realidad actual.

Curiosamente, todos se sentían mejor. Y claro: era obvio que también se preguntaran si no era “sugestión”, la misma pregunta que me hacen los que mejoran con acupuntura.

Una pregunta hartante que ya no contesto. Al principio daba largas explicaciones, luego decía “está bien, seguí por cábala, si siempre coincide es que te trae buena suerte”, más tarde investigué con plantas y animales y derivaba la pregunta al capítulo “Plantas” de mi página web. Ahora no digo nada, apenas sonrío sin ganas y sigo poniendo agujas. Listo.

Y de paso aprendí algo acerca de la “sugestión”, ese término sutil para desvalorizar fácil cualquier método terapéutico heterodoxo. Aprendí que cualquier tratamiento requiere, para ser exitoso, un buen vínculo médico-paciente. Pero eso no es “sugestión”, es confianza y entrega mutuas, nada más. Y no depende del sistema médico en cuestión, sino de la calidad y autenticidad del vínculo que se arma entre esas dos personas dedicadas al objetivo de mejorar la salud de una de ellas.

¡Es que sugestión viene de sugerir, que significa “llevar por debajo”!

En cuanto a la eficacia del acumulador de energía, el problema se resolvió fácil: ¿menos cansancio, más energía disponible en la vida real, más y mejores cosas hechas, realizadas?

Si la respuesta es sí, entonces es que el acumulador funciona.

Ni siquiera hace falta medir la energía para constatarlo, aunque sí para saber cómo se está redistribuyendo.

“Claro, pero cómo podés estar seguro si no medís, si no constatás con métodos objetivos”, dice la misma aborrecible región del cerebro mecanicista.

Nada más háganse ésta pregunta: ¿por qué razón la medicina pone tantas trabas y exigencias cuándo no entiende algo o los hechos se dedican a contrariar a la ortodoxia?

¿Es por “seriedad metodológica”, para alejar las tinieblas teológicas y evitar la mirada mística?

¡No, no es por eso!

Es para reservarse el momento preciso de su utilización, para usar el principio de autoridad (domesticación certificada) y lucrar con la novedad: es fundamental que algunos ganen mucho dinero con cualquier innovación, si no es así no sirve. Pero el único parámetro verdadero en medicina es que “algo” funcione, sea eficaz: eso es lo único que vale.

Si un chamán te cura haciéndote rezar a las seis de la tarde y recetándote hierbas imposibles, lo que hace el chamán es verdad, es cierto. Que tu ignorancia o la mía nos provoquen un incómodo escozor, a veces insoportable, es nuestro problema. En todo caso: veamos cómo podemos aprender más de la vida y sus caminos, intentemos honestamente entender cómo es que “eso” funciona, porqué razón es eficaz. Si uno renuncia a ésa búsqueda usufructuando el poder que la cultura “reconocida” y las instituciones le otorgan, entonces hablemos de política y poder, no de ciencia y medicina.

O digamos, simple, sencilla y humanamente: “no lo sé, no lo entiendo”.

¿Ah, sí?

No entendiste nada: te pagamos para que sepas, para que nos digas qué tenemos que hacer sin sombra de duda, sin titubear. No para que mires con asombro y reconozcas tu ignorancia, ¿entendiste?

Bueno: el acumulador de energía orgón hace veinte años que demuestra su eficacia todos los días. Sí: un tubito de mala muerte o una chapita insignificante pegada debajo del ombligo, “eso” que mis pacientes no saben cómo llamar.

¿Te interesa saber cómo funciona?

¿Te interesa saber porqué los tubos pueden influenciar y modificar el clima?

Es la misma razón y para eso escribo esto, si es que todavía me estás leyendo. Pero por favor: ¡no atentes contra tu sistema de creencias!

Vivir en la contradicción y la ambigüedad es muy malo para la salud…

En cambio, si estás abierto a revisar tus “creencias”, entonces podrías seguir adelante para compartir esta aventura de exploración y preguntarte libremente lo que te maraville o no entiendas.

¿Sabías que “los científicos” ignoran cómo funciona en “detalle” la aspirina? ¿Dejarías de usarla por eso, si es que te ayudó muchas veces? Es más: ¿no habría que prohibirla hasta que sepamos todo lo que hay que saber sobre ella?

Pero sigamos un poco más.

Entonces me hacía muchas preguntas, pero especialmente una. ¿Qué pasaría si, habiendo aprobado el examen de hacer desaparecer nubes, utilizaba los tubos con fines más ambiciosos como refrescar, hacer llover o limpiar el aire?

En realidad no es cierto eso de “hacer llover”: me extraña que digas eso, que suena a dios o magia, lo mismo da.

Así lo tuyo es ser nada más que fabricante de lluvias, rainmaker, vendedor de sueños, optimista de barrio, mentiroso profesional, iluso diplomado, charlatán de feria, manipulador de esperanzas, falso dios de bolsillo, creyente del absurdo, especialista en utopías, chamán traspapelado, estafador metafísico, colmo del absurdo inútil.

Eso y mucho más, me dijo.

“A ver, ¡hacélo si estás tan seguro, sé valiente y jugátela! Pero después, cuando no pase nada de nada, no gimotees en los rincones ni te pongas a inventar una falsa excusa para disimular tu fracaso. Sé digno y cállate para siempre”, así me dijo.

Y entonces, no me quedó más remedio que intentarlo para sacarme el asunto de la cabeza, olvidarlo de una vez por todas y no quedar como un cobarde delante de mí.

 

Carlos Inza

Médico, Homeopata, Acupuntor y Orgonoterapeuta

Buenos Aires, julio del 2010


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Sobre Crianza Ecológica

ECOLOGIA

Por Munich Santana

Hablar de crianza ecológica importa tener en cuenta la relación de todas las variables que marcan los objetivos puntuales en cada fase del desarrollo. Variables que van confluyendo en cada momento histórico del desarrollo de una vida: desde lo intrauterino, hasta el proceso de nacimiento y desarrollo de la fase maternante, en la relación con la figura materna. O con la figura paterna, la entrada en la familia o escuela, el desarrollo de la sexualidad, entre otras. Estas variables pueden darse en un plano micro (por ejemplo adentro de los cuerpos de la madre o el padre) hasta en un plano macro (como el de las estructuras sociales en que vivimos). Somos seres socio-históricos siempre, aun cuando  todavía vivamos adentro del útero de nuestras madres; somos seres biológicos aún cuando estamos enmarcados en espacios sociales o emocionales.
Tomar apenas la madre o el padre, la lactancia o la escuela, por separado, e intentar analizarlos, es una mirada limitante porque estos son aspectos parciales de una serie de variables que van confluyendo en todo momento de la crianza. Por supuesto en cada fase hay un aspecto que es más importante que otro, pero siempre está vinculado con los otros aspectos del ecosistema familiar y social.


Características de la crianza ecológica:

Interrelación entre distintas variables 

Influencia de la cultura de los padres y de la historia de cada individuo.
La jerarquía del tiempo hace que en determinado momento sea la madre, o el padre, o los grupos sociales, o la escuela, quienes tengan más peso. Esto no significa que las otras variables no estén presentes, sólo que están fuera del foco, al tiempo que hacen parte de la escena de la crianza. Y todo el tiempo estas variables se interrelacionan en el sistema familiar y social.
Perspectiva colectiva:

Reconocimiento de todas las necesidades de los miembros de la familia, donde el apoyo mutuo es una función muy enriquecedora del proceso de crianza.
Perspectiva temporal

Tener claro ésta perspectiva permite comprender el presente a partir del pasado (historia), y así tener una perspectiva de futuro (prevención), hacia donde vamos y porqué hacemos lo que hacemos en el proceso de crianza. Es decir no mirar apenas el fenómeno en el presente, como si las respuestas pudieran ser entendidas y sostenidas, separadas de un contexto histórico.
– Sostenibilidad

Un acto en la crianza puede ser pensado y propuesto por una familia o por sistemas macro sociales, cuando están dadas las condiciones que permiten sostener éste acto. Si no, es necesario crear las condiciones de sostenibilidad. Las propuestas de crianzas tendrían que salir del plan ideal para llegar a un plan real y sustentable para una familia. Ejemplo: ¿una mujer que deja de trabajar por un año para cuidar a su hijo, está haciendo un acto sustentable?.  ¿Es sustentable para una mujer que está angustiada y que se siente sola o muy ansiosa frente a su bebé, prolongar la lactancia hasta que éste decida dejar de tomar la leche materna?. No podemos decir que si o que no apenas con estos argumentos, antes bien habría que acercarse a la historia de cada familia y tener en cuenta las variables, la perspectiva colectiva y temporal, evaluando si es sostenible o no lo propuesto; esto es dejar de trabajar, encarar una lactancia prolongada.

Volver a la tribu
Es importante volver a la idea de Tribu, donde los roles psíquicos no estén tan marcados, donde lo importante sea la función y que todos cooperen para que ésta se dé. Si pensamos en el rol de madre (y hay una tendencia a endurecer la mirada y pensar que es aquello que hace solamente la mujer) o rol de padre (aquello que hace solamente el  hombre) nuestra mirada será estrecha y parcial. Pero si pensamos en función materna (cuidar, favorecer condiciones de contacto permanente con el bebé), ésta puede ser ejercida por cualquier persona con capacidad de contacto, y que ofrezca al bebé lo que éste necesita para contemplar las necesidades del período post-natal. Por otro lado, si pensamos en función paterna (sostener, contener y en otro momento separar y estructurar), ésta también puede ser realizada por cualquier persona que cumpla esta función. Aunque no haya madre o padre, es importante en un determinado momento del desarrollo  que  alguien cumpla las funciones materna y paterna.
La tarea de criar un hijo es una tarea muy grande para una única persona, incluso para dos; y es la razón por la que se sobrecargan los sistemas familiares, pues las familias suelen ser núcleos pequeños y cerrados de crianza. Abrirse a grupos sociales un poco más amplios, recuperar espacios, sean estos pequeños, que funcionen como tribus de crianza para crear condiciones de sostenibilidad y apoyo mutuo, son de suma importancia en el momento en el que uno decide seguir un camino de respeto a la autorregulación del niño, a sus ritmos, etc. Tribus que respeten y toleren, en el proceso de crianza, lo que cada uno puede o no puede hacer, sin culpabilizar o intentar cumplir ideales. Caminar en la recuperación de un modo de crianza más abierto, colectivo y responsable.

 

Texto construido sobre inspiración a partir de clases de Xavier Serrano.


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LA ECOLOGÍA HUMANA

            PREVENCIÓN Y PROFILAXIS

 Por Álvaro Fernández Luzardo

En los últimos tiempos la humanidad ha estado muy ocupada en elaborar estudios cada vez más eficientes para conocer y comprender los fenómenos de la naturaleza con el propósito de dominarla y controlarla. A su vez ha desarrollado tecnologías cada vez más sofisticadas para aumentar el confort y facilitar su vida cotidiana, reforzado y amparado en el llamado “estado de bienestar” llevado adelante fundamentalmente en Europa.  En estos terrenos los seres humanos han hecho grandes progresos, pero con el tiempo comenzaron a aparecer algunos problemas, percatándose de que algo no va bien. Por un lado el impacto medioambiental que el desarrollo civilizatorio ha ocasionado comienza a preocupar seriamente tras el evidente deterioro y desequilibrio ocasionado en nuestro planeta, refiriéndonos solo a lo macro, a lo visible. En este sentido el movimiento ecológico de los últimos tiempos reaccionó con una alerta desesperada que a regañadientes comienzan a incorporar, desde el discurso, los ámbitos políticos. El daño que estamos haciendo al planeta es de por si alarmante, pero en los hechos, la estructura y la organización general de la población humana, que es la causa de la depredación planetaria, continúa adelante como si nada pasara. Pero hay otro aspecto del que se habla poco, y es el impacto que el proceso civilizatorio, la cultura, ha tenido y tiene sobre la “naturaleza humana” en particular.

La cultura tiene por objetivo dominar, controlar y ajustar la naturaleza humana para adaptarla a su civilización. En esa carrera emancipadora que el hombre viene desarrollando desde hace miles de años contra su naturaleza animal, instintiva, esa lucha cultura contra natura, comienza a mostrar algunas consecuencias preocupantes. Pero al igual que ocurrió con el medioambiente, tuvo que pasar un tiempo considerable para que ciertas repercusiones se comiencen a evidenciar. El ser humano comenzó a modificar deliberadamente procesos biológicos que la naturaleza tardo milenios en desarrollar, en función de  nuevas demandas que surgen desde  nuevos intereses de  la organización moderna socioeconómica. Por poner algunos ejemplos; En los años cincuenta, en época de posguerra se promueve masivamente la lactancia a biberón, para que las madres se sumen como mano de obra. ¿Qué consecuencias tuvo este cambio aparentemente inocuo en el desarrollo humano? Otro ejemplo es el incremento exponencial que ha tenido en los últimos años los nacimientos por cesáreas programadas, y por ende la disminución de partos naturales. ¿Sabemos las implicancias de éste otro cambio? También está el surgimiento masivo de guarderías desde los 6 meses o antes; modificando tajantemente los vínculos entre madres e hijos. ¿Qué repercusiones tendrán estas modificaciones de las condiciones vitales a mediano y largo plazo?

Conocemos bastante bien las condiciones ambientales que una semilla necesita  para poder crecer y florecer, pero paradójicamente conocemos poco las complejas condiciones ambientales que necesitamos nosotros, los mamíferos humanos, para desarrollarnos de manera óptima.

Utilizo el término “ecología humana” para referirme al estudio, investigación y comprensión de las complejas condiciones ambientales, que el mamífero humano necesita para desarrollarse saludablemente a lo largo de toda su vida.

Los seres humanos somos uno de los mamíferos más vulnerables y dependientes que existen en la naturaleza. Las condiciones ambientales y los vínculos afectivos primarios son de vital importancia para un desarrollo saludable. Pero desconocemos en profundidad nuestras dinámicas vitales;  biológicas y psicoafectivas necesarias para autorregularnos a lo largo de toda la vida, que forman parte de la ecología humana, y que hacen posible una sostenibilidad cotidiana, placentera y expansiva.

Los procesos de acompañamiento y cuidados primarios son bien conocidos por el resto de los animales mamíferos, que responden, desde su “saber” instintivo, desde su “sentir” lo que hacen y cómo lo hacen, y desde el “contacto” que establecen con sus crías. Lo que les permite entablar un lenguaje desde el cual mantener una retroalimentación que tienda al equilibrio y a la armonía en el sistema, necesaria para favorecer la expansión y el crecimiento vital.

Los seres humanos, las criaturas más “inteligentes” del planeta, vamos perdiendo cada vez más esa capacidad de contacto y de comunicación con nuestros bebés. Esa capacidad instintiva primaria tan necesaria, sobre todo, en los primeros tiempos de la vida.

¿Porqué hemos perdido estas capacidades naturales?

La preponderancia del desarrollo neocortical en los seres humanos, el último y moderno tercer cerebro, con sus novedosas adquisiciones como el razonamiento y  la capacidad de predecir, con su noción de temporalidad, entre otras,  fue relegando la utilización de los sistemas más antiguos filogenéticamente hablando, y de esta forma fuimos desprestigiando y subestimando ciertas capacidades más primitivas. La razón fue desplazando a la emoción y al instinto, y así nos fuimos atrofiando y desconectando de nuestro campo de conciencia y  de nuestro rango de acción, a estas fuentes de sabiduría que fueron cultivadas durante millones de años.

El  hombre moderno, comenzó un camino de emancipación, separación y desconexión, deslumbrado y cegado por sus nuevas y potentes cualidades. Las características y lógicas de éste nuevo cerebro, son las que comienzan a  determinar un nuevo paradigma, nuevos valores y una nueva forma de organizar sus sociedades y elaborar una nueva cultura. Una de las nuevas cualidades es la capacidad de abstracción, que le da la posibilidad de separarse, de pensarse individualmente. Esto comienza a instaurar una de las características más prominentes de nuestra sociedad actual; el individualismo y la competitividad. Y el alejamiento de la espiritualidad en todas sus facetas, la pérdida de ese sentimiento de pertenencia, de unión y de conexión con el resto de los seres vivos y con la naturaleza.  Otra de las nuevas cualidades es la capacidad analítica, que lo lleva también a separar, a desmembrar y comprender al universo como una máquina, compuesta de piezas, individuales e independientes.

El nuevo hombre, arrogante y soberbio, ya no cree en nada ni en nadie, solo en sí mismo, aislado y solo, tampoco confía en ningún otro sentido que no sea la razón, y no cualquier razón, sino su única razón propia. En búsqueda de la verdad, prosigue un aumento exponencial de conocimiento ,información e ideales, que en los últimos tiempos, con internet y las redes sociales, ha tenido un crecimiento exponencial vertiginoso, que paradójicamente, lo ha llevado a un atolladero cada vez más ineficiente y estéril.

La salida no aparece con nuevos discursos, nuevas ideas o teorías y explicaciones, porque todas ellas no nos alejan ni un ápice de la dimensión de lo mental, no logramos salir de la cabeza! Lo que supuestamente nos hace ser la criatura más inteligente nos condujo a una trampa, que de no salir a tiempo, se puede convertir en fatal para nuestra propia especie.

Éste es el desafío, recuperar nuestra humanidad perdida, nuestra conexión con las capacidades abandonadas, con el saber instintivo y el contacto emocional, que nos puede devolver la esperanza de recuperar nuestro bienestar perdido y nuestra unión con la vida. Esto no significa abandonar las modernas capacidades adquiridas, sino el poder integrarlas a las demás.

La razón, la capacidad contemplativa, reflexiva, etc, son muy útiles para nuestro crecimiento y evolución personal, y como especie, sino se vuelven déspotas y negadoras del resto de capacidades que también son fundamentales y que no las puede suplantar el órgano cerebral recientemente evolucionado.

¿Cuáles son las condiciones óptimas, ecológicas, para que los seres humanos lleguen a desarrollar el potencial verdaderamente humano?

“Aplicar las leyes del funcionamiento ecológico al ciclo vital del desarrollo humano, desde la vida intrauterina hasta la adolescencia, permitiría recuperar los valores esenciales de la humanidad y promover un cambio general hacia la salud y la felicidad”. (Serrano 2012).

La ecología humana , entonces, es el estudio de las condiciones vitales, que incluyen factores no sólo físicos, fisiológicos y biológicos, sino que dan primordial importancia a las interacciones y las relaciones afectivas y emocionales entre los seres humanos, condicionados desde lo sociocultural.

En Uruguay estamos llevando a cabo esta praxis desde nuestro Centro de Autorregulación Infantil  “Ecohum”, desde donde ofrecemos asistencia, asesoría y acompañamiento en la crianza a la familia. También trabajamos sobre la difusión de ésta mirada dando cursos, conferencias, talleres y  actividades grupales psicosociales.

“No podemos decir a nuestros hijos que tipo de mundo sería o habría que construir, pero podemos equipar nuestros hijos con el tipo de estructura caracterial y con el vigor biológico que les harán capaces para tomar sus propias decisiones y encontrar sus propios caminos para construir, su propio futuro y el de sus hijos.” Wilhelm Reich

 

 

Bibliografía

J.Mañas Montero- Autorregulación y Autogobierno , un abrazo entre Psicología y Educación.

W.Reich- Los niños del futuro.

W.Reich- El acorazamiento del recién nacido.

X.Serrano- Al alba del siglo XXI

Álvaro Fernández Luzardo

Psicólogo y Psicoterapeuta Caracteroanalítico

 Especialista en prevención primaria e intervención ecológica de sistemas humanos

Integrante del Centro Reichiano de Montevideo y del Ecohum (Centro de Ecologia Humana)


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Acupuntura del Cielo en el Lago Puelo

ENERGÉTICA DEL ORGÓN

Por Carlos Inza

A Graciela y Julia, que lo compartieron

Aclaraciones y ésas cosas
Este es un sucinto informe acerca de un trabajo climático realizado en la Comarca Andina de la Patagonia Argentina, durante enero del 2016. Se llama Acupuntura del Cielo porque los tubos reemplazan a las agujas pero el objetivo es el mismo: intentar equilibrar al clima. En este caso, tan particular, el “paciente Cielo” es tratado con agujas-tubos para intentar mejorar su equilibrio y funcionalidad, como en cualquier tratamiento donde participa la
acupuntura.
Se realizó de acuerdo a las líneas básicas de trabajo de la orgonomía reichiana, desarrolladas en los años 50 del siglo pasado por su creador, Wilhelm Reich. Y luego retomadas por unos pocos seguidores, los cuales en general, han tenido éxito en sus
emprendimientos.
Esta línea de trabajo es tan prometedora como desconocida. Pero para quienes aceptan los fundamentos de la orgonomía reichiana no debería ser incomprensible, rara o resultar esoterismo barato.
Es pura ciencia natural basada en la física del orgón, nada más. Y sus realizadores no son dioses que hacen llover, sino hombres comprometidos con la vida, nada más. En este trabajo, a diferencia de otros anteriores, no hay mapas climáticos ni otros elementos de
verificación climatológica. El puro objetivo es mostrar la metodología y la eficacia del trabajo porque ya no necesito demostrarme ninguna cosa acerca del tema: hace varios años que comprobé su eficacia. Y también aprendí que para quien piense que todo esto es delirio o pura mentira no hay argumento o demostración que valga. Se tienen o no el corazón y la cabeza abiertas.
En estos años hubo grandes incendios forestales en la Comarca Andina, en los últimos 7 u 8 veranos. Hay una clara participación del calentamiento global en este asunto, que me parece la razón principal. Pero también hay intereses mezquinos de quienes quieren vender tierras que albergan bosque nativo, ya que su venta está prohibida…salvo que tales árboles desaparezcan al incendiarse. ¡Y también hay psicóticos piromaníacos, aunque
parezca poco creíble!
Antes de viajar al sur diseñé un trabajo climático para intentar que las temperaturas promedio no fueran tan altas como los últimos años (varios días seguidos con máximas de más de 30º), para que lloviera (nada en los últimos veranos) y para que el clima general
fuera más fresco, menos agobiante y con un cielo más límpido.
Según las estimaciones que consulté, el fenómeno del Niño vigente este año no produciría modificaciones importantes en el clima de la Patagonia, a diferencia de lo que ocurre en otras regiones del país.
Por supuesto que existe bibliografía, tanto de la teoría del CLB (Cloudbusting o trabajo climático con los clouds-buster o “rompenubes”) como de varias experiencias de trabajo en diferentes regiones del planeta. Y aquí va esta experiencia sureña, mínimamente contada como para que empiecen a interesarse por la cuestión.

Porque es apasionante y porque funciona.

Y porque entonces, es un camino lleno de Esperanza.

Jueves 7 de enero, 2016
Cloudbusting 1 en Lago Puelo
Con equipo reducido: dos tubos de 40 centímetros de largo y uno de 30 centímetros, todos de 2 centímetros de diámetro.
Este primer trabajo fue en casa.
Apuntando al Oeste
Tubos a 45 º
De 19:30 a 20:30 horas.
Con turbulencia, en la pileta del lavadero de casa.
Intención: que llueva en toda la comarca, desde El Foyel hasta el Futalafquen. Y, por lo menos, en todo el tramo cordillerano, el boscoso.
Mucho calor hoy (32º), pero también caluroso en los últimos días, con amenaza de incendio. Bomberos en actividad pero no sé qué pasó.

La idea principal: ¡¡REDUCIR EL RIESGO DE INCENDIO FORESTAL!! En estos últimos años es torturante la cuestión, especialmente en toda la región de Lago Puelo: incendios importantes en los últimos 6 o 7 años (Currumahuida, El Hoyo, Puelo, Epuyén y Cholila desde El Turbio, el año pasado).
Todavía no tengo pronósticos climáticos oficiales para los próximos tres días.
WindGuru Lago Puelo: mañana 29 de máxima (entre las 15 y las  18 horas). Lluvias recién el viernes próximo (15 de enero), nubosidad variable.

Dice “equipo reducido” porque el instrumental estándar utilizado consiste en tubos más largos y más gruesos (3 metros de largo). Habitualmente más de tres, como los utilizados en esta experiencia. Era la primera vez que opté por un mini-equipo, volviendo a esta metodología después de varios años. En todos los casos los tubos de metal (en este caso, de acero inoxidable) están unidos a un cable cuyo extremo pelado se coloca en agua. El resultado mejora si el agua está en movimiento y, especialmente, si existe turbulencia.

Sábado 9 de enero, 2016
Cloudbusting 2 en Lago Puelo, Río Azul
Mismo equipo en el Río Azul, con el cable suelto en zona de la orilla con aceptable turbulencia (flujo rápido). En la foto puede verse al equipo operando (y también al hermoso Río Azul)
Hacia el Oeste, tubos a 45º. 9:30 a 10:30 AM.
Ayer el día fue bastante más fresco que antes de ayer. La temperatura fue unos 3º grados menos y, por tiempos, estuvo nublado y corrió brisa. Especialmente brisa fría a la noche.
15:30 hs Empiezan los truenos, que en la región son rarísimos, excepcionales.
16 hs Lluvia discreta. Para, sale el sol.
21 hs. Vuelve a llover. Muy cubierto, baja la temperatura. El pronóstico para los días próximos va en ésa línea: bajan mínimas y máximas. De lluvia no dicen nada, mañana veremos.

Domingo 10 de enero
Ha llovido toda la noche.
A la mañana la tierra está muy mojada.
Ya no llueve, el día es hermoso: soleado pero liviano, sin exceso de temperatura ni pesadez.
Frescura reconfortante a la tarde, sin agobio.
Lunes 11 de enero
A la mañana está nublado y un poco fresco. Los objetivos del CLB (2) se han cumplido plenamente a nivel local. No tengo información sobre el objetivo zonal, la Comarca, desde Foyel hasta Futalafquen.

Jueves 14 de enero
El clima se mantiene con las mismas características: fresco por las mañanas y las noches, soleado durante el día pero sin exceso de temperatura, sin agobio.
La calidad del cielo ha mejorado: noches estrelladas y días diáfanos, con nubes muy sanas, muy patagónicas.
Todo esto son diferencias concretas comparando con el clima de la primera semana de enero. Y ni el cielo ni las nubes eran tan sanos como ahora, me parece evidente.
El primer cloudbusting fue hace una semana, el jueves 7, el segundo hace 5 días, el sábado 9: las diferencias son notables y perceptibles.
Tal vez haya que repetir, en unos días, para que llueva un poco
más: ¿pasado mañana, sábado?

¡Y el cielo nocturno ha mejorado mucho!

Viernes 15 de enero
Estoy notando un ligero “endurecimiento” del clima. Según pronósticos, de aquí al lunes la temperatura bajaría bastante y podría llover un poco. Pero entre martes y miércoles la
temperatura máxima podría subir mucho (32 – 33º), y esto hay que evitarlo.
De manera que, tal vez, los mejores días para tubos podrían ser lunes y miércoles. O martes y jueves.
Las nubes son estándar y el cielo no parece tan luminoso. Veremos hoy.

Sábado 16 de enero
Llovió toda la noche y bajó la temperatura. Tierra muy húmeda, por suerte. Pronóstico: mañana parecido, pero el calor arrancaría de lunes en adelante, con temperaturas superiores a los 30º.
¡Preparar los tubos!

Lunes 18 de enero
Miro el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional:
Hoy, lunes 18, temperaturas entre 5 (mínima) y 26 (máxima)

Martes 19, entre 10 y 24º.
Miércoles 20, entre 8 y 23 º
Jueves, entre 12 y 27º.
¡Muy distinto de lo que habían anunciado!

Martes 19 de enero
Hoy 10 de mínima (ya están) y posiblemente más de 30º de máxima, pese a los 24º pronosticados. Es raro tanto desajuste en los informes climáticos. Casi 2 semanas del primer CLB y la temperatura promedio descendió muchísimo: este sería el primer
día de más de 30º. Según lo que pase hoy y mañana vuelvo a poner los tubos, tal vez con la misma secuencia: jueves – sábado. Y con la misma idea: refrescar, humedecer, bajar la temperatura, mejorar el cielo.
Todo esto, así dicho, es “normal” para mí. Solo para mí: es pesado, a veces insoportable. Ahora sí esta soledad me pesa y necesito compartir estos trabajos y las profundas cuestiones ligadas al orgón y al dor.

Miércoles 20 de enero
Cloudbusting 3 en el Río Azul
Igual que el anterior: mismo equipo, mismo lugar, tubos a 45º apuntando hacia el Oeste.
10:05 a 11:05 AM
Ayer 30º, hoy puede ser igual o peor, por eso anticipo el trabajo. Los pronósticos indican temperaturas altas para todos estos días.
Mismos Objetivos con la Intención.

Jueves 21 de enero
Ayer fue muy pesado y caluroso, insoportable. Veremos si hoy refresca un poco, como ocurrió luego del primer CLB. Mañana vuelvo a los tubos. Ahora son casi las 10 AM y pareciera que el día es más fresco que ayer.

Viernes 22 de enero
Cloudbusting 4, en el Río Azul
Igual equipo y lugar.
Al Oeste
De 9:35 a 10:50 (1 hora y 15 minutos)
Mismos objetivos más el incendio de 250 hectáreas en el Parque Nacional Los Alerces (Futalafquen, Trevelin)
Ayer fue bastante caluroso. A la noche el cielo se cubrió y parecía que iría a llover, especialmente sobre el Curru. Pero no pasó nada.
La brisa corre, bastante fresca. El día parece menos caluroso. Es todo lo que pasa a las 13 horas, veremos por la tarde.

Martes 26 de enero
Hoy llovió. Y los días anteriores fueron frescos y nublados.
En promedio, y considerando los objetivos desde el primer CLB (jueves 7), los resultados son exitosos.
Hubo pocos días calurosos y llovió 4 veces (los últimos años en verano no llovió nada). La temperatura ha bajado considerablemente en promedio y la extrema sequedad también.
Todavía puede llover más, porque el cielo está cubierto.
El objetivo de alejar la posibilidad de incendios forestales está cubierto, al menos en Puelo y alrededores cercanos.
Hay un incendio en Los Alerces – Trevelin, que no parece tan grave y está a unos 150 kilómetros de aquí. Habrá que ver cómo extender el radio de acción del CLB. Y observar en febrero, porque el tiempo crítico no ha pasado, aún.

Jueves 28 de enero
¡Alegría: ayer la lluvia apagó el incendio en Los Alerces!
Aquí, en Puelo, recién hoy es un día soleado. Enero terminará sin sobresaltos térmicos ni amenazas de incendios…
Estoy feliz por los resultados del trabajo climático: en estas tres semanas en las cuales hice cuatro sesiones de tubos, el tiempo fue mayoritariamente fresco, llovió bastante para esta época y los días de 30º fueron muy pocos, cuatro a lo máximo.
En febrero se verá, porque nos vamos mañana.
Sin querer irnos.
Esta tierra maravillosa merece ser cuidada. Toda la vida que contiene necesita ser protegida de la destrucción.
El prodigio de la existencia es frágil.
Pero el fuego que puede arrebatarla es, solamente, el brazo ejecutor de la suma infinita de pequeñas y grandes maldades.
Y fuego también es el calentamiento global, la consecuencia de la voracidad y el descuido.
Falta de amor, en el fondo.
Ausencia de corazón y empatía por la vida.
Carencia de verdadera inteligencia, de inteligencia estratégica.

Sábado 6 de febrero
En esta última semana las condiciones meteorológicas no han cambiado demasiado, y el pronóstico oficial del SMN para la Comarca Andina lo confirma.
Por ejemplo, para hoy sábado 9, se anticipan lluvias y tormentas aisladas, algunas intensas, con una mínima de 9º y una máxima de 16º.
Domingo 7, entre 6º de mínima y 17º de máxima.
Lunes 8: entre 4º y 14º.
Martes 9, entre 5º y 17º.
¡Parece que los incendios forestales no tienen chance este año, al menos por ahora!

Carlos Inza

Médico, Homeopata, Acupuntor y Orgonoterapeuta

enero-febrero del 2016
Fotos de Graciela Occhi


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El Empacho

OTRAS YERBAS

por Carlos Inza

¿Qué es, cómo se cura?

 

Te juro que no te van a alcanzar todos los master y doctorados en pediatría que tengas para entender o, simplemente, aceptar la cuestión del empacho si no viniste al mundo dotado de la cantidad suficiente de sensibilidad médica. Pero hay reemplazos, por ejemplo: hacer o haber hecho medicina rural.

Entonces vas a aprender rápido que, si de verdad te interesa el paciente (habitualmente “el pacientito”), lo mejor que podrías hacer es derivarlo a la señora de la vuelta, que esa sí que sabe cómo curar el empacho. No es conocimiento teórico: me tocó aprenderlo cuando fui médico rural.

También tuve que aprender, con la misma rapidez, que cuando uno no sabe de qué se trata una cosa que no figura en los libros, el camino más corto hacia la ignorancia definitiva consiste en negarlo nada más que porque uno no lo conoce o no lo entiende.

Por ejemplo, el Dr. Carlos Carabajal  no lo entiende, y entonces se permite decir que:

“Se trata de un conjunto de enfermedades banales o autolimitadas, que tienen un proceso de entre dos o tres días y luego pasan. Por lo tanto, para cuando terminan las sesiones de la “cura del empacho”, el niño ya se encuentra mejor”.

O sea: se curó solo porque no estaba enfermo, no tenía “nada”. (Nada que pueda entender, el que eso dice). Pero no es verdad: es muy claro que los chicos o adultos empachados tienen “algo”. Ese algo se traduce por síntomas predominantemente digestivos: dolores abdominales, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de cabeza, inapetencia, palidez y la “lengua blanca”. Pero también angustia y un notorio malestar general. Podría entrar en algo vagamente definible como “dispepsia nerviosa”, para arrimar el bochín a los libros.

Tampoco es cierto que sea tan “banal” o se cure solo: la mayoría de las veces la situación persiste y no cura con medicamentos estándar. Entonces entra en acción la medicina popular por medio de la curandera. Ella entiende muy bien que la causa principal no son los alimentos, sino la alteración emocional como manifestación de que “algo” está pasando en el ambiente donde se vive y no es fácil adaptarse y seguir adelante.

¿La cura? Habitualmente “tirando el cuerito”. O sea: “despegando” la piel de la espalda cerca de la columna, donde suele encontrarse fuertemente adherida. Muchos lo hemos visto cantidad de veces y podemos dar fe de su eficacia. Es más: para un acupunturista no tiene nada de raro porque esas habilidosas señoras (nunca conocí a un hombre que cure el empacho) actúan sobre puntos de acupuntura relacionados con el área digestiva. Hasta ahí todo bien, porque la explicación aclara cualquier brote de escepticismo, al menos para quienes nos dedicamos a la acupuntura. ¿Pero cómo explicar cuando se elige el otro método, el de “medir el empacho”, y también funciona?

“Para “medir” la importancia del empacho se utiliza una cinta, o una “piola” con la cual se miden tres codos (literalmente la extensión entre la mano y el codo de la persona “sanadora”) desde la punta de la cinta y se dobla en donde están los tres codos. Después se coloca la punta doblada en la boca del estómago y se vuelve a medir los tres codos. Este procedimiento se repite tres veces, hasta que no haya diferencias. La cinta se acorta cuando el paciente está “empachado”. Luego de cada una de las mediciones se señala con la mano una cruz en la boca del estómago del “empachado” o la “empachada”. Este ritual se repite hasta tres días, dependiendo de la gravedad medida del empacho. Hay personas que sólo necesitan una sola curación.”

¡Ahí sí que se queman los libros y uno debe reconocer su ignorancia!

Es un brillante ejercicio de humildad para los médicos. Enseña que hay demasiadas cosas que no sabemos ni entendemos, la mayoría de ellas simples, elementales. Y, si es que uno sabe “escuchar y leer”, es un recordatorio de que lo importante de cualquier actividad sanadora es que funcione.

Es la simple verdad de la medicina: lo que funciona es cierto, verdadero. El que uno no lo entienda solo habla de su propia ignorancia, nada más. Aludir a que “no existe” porque no está en los libros que estudiaste, o salir del paso con una sonrisita nerviosa y una frase descalificadora, solo denuncia ignorancia y autoritarismo. De manera que el médico que reacciona en ese estilo tiene más de un problema, seguramente. Y en el caso del empacho, las curanderas corren con ventaja porque logran entender el problema que causa los síntomas con mayor profundidad que un mecánico disfrazado de médico.

Se puede intentar una maniobra terapéutica, antes de ubicar a la famosa señora que sabe “tirar el cuerito” o utiliza el enigmático método de “la medición”: frotar los pulgares a ambos lados de la columna, a unos dos centímetros y desde la altura de las escápulas hasta el comienzo de las nalgas hasta que la piel quede roja o rosada.

Pero si esto no funciona y cuando los síntomas del empacho se presenten, a cualquier edad, no lo duden: vayan a ver a una curandera y listo. Y después me cuentan con quién, porque en el campo es fácil encontrarlas, pero en la mega-urbe son clandestinas.


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Bienvenido bebé

PREVENCIÓN Y PROFILAXIS

Por Munich Vieira Santana

Yo lloraría

Vos llorarías

Él lloraría

Ella lloraría

Nosotros lloraríamos

Vosotros lloraríais

Ellos llorarían

Todos lloraríamos junto al recién nacido si pudiéramos estar a su lado en una sala normal, típica de neonatología post parto de casi todos los hospitales y clínicas donde ocurren nacimientos, viendo toda la violencia que se impone a un cuerpo que recién está saliendo al mundo externo.

Se pincha, se aspira, se entuban mangueras por la boca y el ano, se le aplica colirio en los ojos: prácticas agresivas, invasivas, frías…. Y así pasan muchos minutos, a veces horas antes de volver a los brazos de su madre…

Todo lo opuesto a lo que necesita un bebé recién nacido.

Primero que todo un bebé no debe ser sacado tironeando de adentro del cuerpo de su mamá. Ese tironeo produce una tensión a nivel óseo de la base craneana que puede provocar dolor de cabeza y tensión de cuello.

El bebé recién nacido no necesita ser aspirado por las vías nasales porque ya dispone de mecanismos naturales como la tos y el estornudo para eliminar secreciones. Por lo demás la aspiración puede perjudicar ya que presionar el fondo de la nariz podría provocar el reflejo vagal, susceptible de generar apnea en los bebés.

El tema de corte prematuro del cordón ya es discutido hace mucho tiempo y con varias evidencias científicas que explican y comprueban que tendríamos que esperar (tan solamente esperar) que el cordón dejara de latir, o al menos esperar de 5 a 6 minutos. En general se corta muy tempranamente el cordón umbilical, casi mecánica e inmediatamente al nacimiento esto es antes que el bebé pueda hacer la transición completa de la respiración fetal a la respiración pulmonar, que se da cuando la sangre que está en la placenta pasa al cuerpo del bebé facilitando la eliminación de líquido pulmonar fetal y la entrada de aire a los alveolos pulmonares. De ese modo se permite que se instale la respiración pulmonar de modo paulatino, fisiológico y saludable.

El bebé no necesita recibir un baño post nacimiento, mucho menos necesita -en la equivocada creencia de que “nace sucio”- ser refregado para sacar cada centímetro de su vernix (substancia compuesta de agua, grasa y proteína que reviste la piel de algunos bebés). En todo caso si el bebé va a ser bañado que sea por su madre o algún familiar y no por otra persona del equipo médico. Y sin lugar a dudas de ninguna naturaleza esa acción puede ser esperada.

La vitamina K puede ser administrada por vía oral (sin necesidad de pinchar al bebé). El colirio de nitrato de plata (que suele dejar los ojos irritados y párpados hinchados) y que se utiliza para prevenir una conjuntivitis (fruto de la bacteria causante de la gonorrea) puede ser administrado en las primeras horas de vida. No es de vida o muerte que se lo aplique inmediatamente al nacer el bebé.

Pesar y medir también son procedimientos que pueden esperar para que se los realice, pudiendo incluso ser llevados a cabo dentro de las primeras 24 horas (porque solamente después de las primeras 24 horas el bebé puede llegar a perder peso). Es necesario comprender que no se trata de una competencia acerca del tamaño del bebé al nacer. Ningún ser humano va a ser mejor o peor si al nacer mide 48 o 51 centímetros. Sin duda tiene su importancia por cuestiones de salud registrar las particularidades de peso y medidas al nacer, sin embargo tampoco es necesario que esto ocurra antes que el bebé reconozca a su madre, y tenga un tiempo de tranquilidad para el establecimiento del vínculo con ella.

El momento en que el bebé está más alerta es después del parto, ya que el stress producido durante el mismo lo deja despierto, atento y listo para hacer su primer acercamiento a la madre: reconocimiento del olor, desarrollo del reflejo de reptación y succión, que favorecerán los movimientos hormonales tan importantes en la lactancia. Cuando los bebés son alejados de sus madres y llevados a la nursery para una serie de procedimientos de rutina, que son considerados más relevantes que el establecimiento del vínculo con su mamá, se está desperdiciando una hora muy importante en la que madre y bebé vuelvan a reconocerse. Dos horas después del parto el bebé se entrega a una letargia fisiológica para descansar de la actividad física realizada durante el parto. Si el bebé justo vuelve a los brazos de su madre en ese momento estará muy agotado para mamar y establecer vínculos, ya alterando la conexión con la lactancia. Y cómo justificar el procedimiento que a veces deja un bebé sin ningún motivo médico alejado durante horas de su madre?.

El mejor lugar para que esté un bebé es al lado de su madre, en su cuerpo. El cuerpo de la madre es la incubadora natural para un bebé recién nacido, necesite o no de atención médica especial. Casi todos los procedimientos pueden ser realizados con el bebé en cima del cuerpo de su madre, mientras se espera la eliminación de la placenta (se espera? Bueno, ese será otro tema).

El parto es un momento de mucha actividad muscular para madre y bebé, y se merecen estar juntos y tranquilos pos nacimiento. Hay mucha base científica que dice que el mejor lugar para un bebé es junto al cuerpo de su madre y después de tremenda actividad física, nada más justo que un buen descanso uno en los brazos del otro.

En mi tarea de acompañar procesos terapéuticos de familias y adultos, puedo ver las secuelas de un nacimiento traumático. Niños que nacen muy heridos, irritados, con una marca de llegada al mundo con mucha violencia y reaccionando a esa violencia con su stress neonatal. Bebés que lloran los primeros días inconsolablemente, madres que no entienden qué pasan, qué es lo que podrían estar haciendo mal si todas las atenciones están aseguradas, incluso las de contacto tierno y amoroso. Madres que se desesperan en un puerperio donde ellas mismas están frágiles; noches sin dormir y un bebé que sólo llora en sus brazos.

Y les puedo decir con seguridad que ese bebé llora el dolor de su nacimiento. A veces incluso con dolores en el cuerpo que no pueden expresar de otra forma que no sea por el llanto. A veces hasta la piel les duele.

En terapia de adultos hay regresiones al momento del parto, al terror al nacer, al frío que revive la piel, recuerdo de susto de los toques. El cuerpo tiene memoria. No hay palabras para describir las profundas sensaciones de miedos de esos recuerdos.

Pienso que el trabajo con un recién nacido es devolverle lo más pronto posible la seguridad y ayudarle a eliminar las respuestas de miedo y dolor producidas por el momento del nacimiento y primeros manipulaciones en las que no fueron respetados.

A veces demoran días, meses, incluso años para que las secuelas se vayan borrando. Hay organismos que nunca consiguieron terminar de eliminar el dolor, el frío, el miedo al contacto con los otros y llevan las marcas de un camino esquizoide, o comportamientos violentos y anti social y hasta desarrollan una escisión esquizofrénica como modo de escapar al contacto con el stress que el mundo les inflige, y a la violencia y desprotección que se reedita en sus relaciones. Un cuerpo que para protegerse de un dolor precoz contrae su plasma vital (Wilhelm Reich)

Según Bergeret, la estructura psicótica corresponde a una debilidad de la organización narcisista primaria en los primeros instantes de vida, y Wilhelm Reich diría que es fruto de perturbaciones biofísicas que se dan en un organismo uterino o extrauterino luego del nacimiento.

Por supuesto no quiero decir que un solo factor es suficiente para determinar una estructura psicótica en la vida de un ser. Pero ese trauma y violencia impuestos al cuerpo del recién nacido es uno de los factores más importantes, y que cuando no son compensados dejan marcas profundas.

No tomamos demasiado en serio lo que ocurre en un parto con los recién nacidos, no lo podemos dimensionar. Escucho a gente decir que vivió lo que ha vivido la mayor parte de los niños, que incluso ha ido a incubadora, etc., y que sin embargo no está loca ni es una mala persona. De ninguna manera estoy queriendo decir que quien vive lo que viven la mayoría de los bebés en nuestra sociedad va rumbo a la esquizofrenia. Digo que se trata de un acto de violencia que debemos evitar y que cuando no es posible evitar, debemos compensarlo. Y seguramente no nos quedamos todos malheridos porque muchas madres devuelven a sus bebés el lugar seguro, caliente y calmo facilitado por el vínculo materno infantil del primer año de vida, es decir compensan la experiencia de dolor.

Debemos permitir y facilitar que un bebé sea respetado en su nacimiento, ayudar a que él pueda estar con el campo sensorial tranquilo y abierto para recibir el mundo, para conectar con lo externo.

Si hay miedo inmediatamente el cuerpo se endurece, se encoje, se contrae, viene el llanto, los canales se cierran y el bebé se protege del contacto con el mundo, no abriéndose a mismo, o demorando en hacerlo. Por suerte los bebés tan luego vuelven a los brazos amorosos y tranquilos de sus madres vuelven a restablecer un equilibrio. Ahora bien, si madre y bebé están heridos post parto, esa madre va a estar asustada, con miedo y va a demorar darle a su bebé la tranquilidad que él necesita. Porque nadie puede dar lo que no tiene.

Se podrían evitar tantas secuelas físicas, emocionales y psíquicas con tan sólo respetar y proteger el parto, sea donde sea que se realice el nacimiento. Si pudiéramos ESPERAR que la naturaleza siguiera su sabio curso que favorece el paso de la vida intrauterina para la extrauterina, enraizando en el cuerpo y en el campo de energía de su madre con contacto y confianza, al bebé le estaríamos asegurando salud, y un desarrollo en un “continuum” de expansión y placer. De ese modo:

Yo sonreiría

Vos te iluminarías

Él estaría tranquilo

Ella estaría abierta a recibir

Nosotros volveríamos a confiar en la vida

Vosotros agradecerían

Ellos simplemente contemplarían

Y todos seríamos una humanidad un poco más sana.

Fuentes de inspiración:

Rutinas, pruebas y cuidados del recién nacido in https://www.elpartoesnuestro.es/informacion/posparto/rutinas-pruebas-y-cuidados-del-recien-nacido.

A espiritualidade do contato de Silja Wendelstadt

Nacimiento sin violencia de Leboyer

Sufrimiento maternal y afecto umbilical de Frank Lake

Bioenergética Suave, Eva Reich

Niños del futuro Wilhelm Reich

Charla de neonatóloga Ana Paula Caldas en el congreso virtual Nascer Melhor

O nascimento desde o ponto de vista do bebé! por Ana Paula Caldas

 

Y ahora unos videos que muestran algunos procedimientos y además la forma cómo los hacen….

El primer una verdadera clase de mal gusto (atención que es muy fuerte)

El segundo muestra otra forma, aunque con muchas de las intervenciones pero de un modo menos invasivo

El tercero es un parto hospitalario de modo respetado para la madre y hija, Quien no quiera ver el parto salte hasta el minuto 7.30, En los hospitales puede nacer otra forma de parir y cuidar el recién nacido.

Y el cuarto es un parto domiciliario, donde también si no quiere ver el parto puede saltar hasta el minuto 7.30.

 


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Medicina energética en árboles y plantas

Medicina Energética

Me apresuro a pedir disculpas a los botánicos y biólogos, que pueden haber entrado en pánico al leer las palabras “árboles” y “plantas”. Pero soy apenas un médico, y mi rudimentaria taxonomía agrupa a todos los seres vivientes del reino vegetal en sólo dos opciones: árboles y plantas. Éstas son más pequeñas que aquellos, por lo general voluminosos y muy altos. Y, entre otras características, las plantas pueden vivir en una maceta pero es casi imposible que esa modesta habitación pueda albergar a un árbol hecho y derecho. También hay un indiscutible hecho cronológico consistente en que los árboles suelen ser más viejos que las plantas. Así de simple y elemental es mi sistema clasificatorio para entenderme con lo que hago o quiero decir en éste tema.

Otra aclaración indispensable se refiere a la rigurosidad del trabajo, que dista mucho de exhibir la implacable solidez de un artículo científico con su pertinente metodología y terminología. Es, más bien, un artículo impertinente y escrito sobre la base de recuerdos y observaciones, la manera más divertida de escribir. Pero si bien carece de cifras, por motivos que se tornarán comprensibles a medida que se vaya desarrollando, es absolutamente riguroso en el sentido de que no contiene mentiras y sí una serie de observaciones junto a una metodología de trabajo. Así que se trata de un trabajo científico o como quieran llamarlo, más allá de sus apariencias formales.

Un poco de historia

Cierta vez, como por los años ochenta, estaba en el living de una de las casas que habité en México mirando una planta. O sea: un vegetal pequeño que moraba en una maceta. No se la veía muy bien, estaba algo “triste” y exhibía un aire como marchito o distante con sus hojas en bancarrota apuntando al suelo en ese inconfundible estilo de las despedidas… Estábamos los dos solos y silenciosos, cavilando sobre el destino de los seres y su efímero paso por la vida luego de mostrar alguna que otra flor. Bueno, ya lo sé, era una escena filosófica  un poco rara para los hábitos y costumbres.

Entonces recordé dos cosas: una se vinculaba con el comentario que me había hecho un paciente acerca de un libro donde se cuenta cómo la músicay sus variedades tienen mucha influencia sobre el crecimiento de las plantas. Por ejemplo: que Mozart es como una inyección de vida para ellas, mientras que el rock pesado les produce el efecto de un artefacto nuclear de varios megatones. Y la otra cosa que apareció fue recordar que, siendo mi trabajo la acupuntura, tal vez era posible ayudarla con las agujas. Tampoco era un pensamiento tan extraño, porque la acupuntura se aplica con éxito en los animales desde hace siglos.

Pero uno tarda en reconocer la identidad esencial de todos los vivientes. O mejor: la esencial igualdad de todos los que vivimos. Por eso tardé en darme cuenta que la acupuntura podría ayudarla, por esa insensata manía narcisista que pretende hacer del hombre un ser tan especial, tan superior y diferente (sin justificación).

Ahora volvamos a la maceta y a nuestra triste y desahuciada protagonista, aclarando que en éste y en todos los casos que traté, las condiciones de nutrientes y riego eran las mismas que en el caso de plantas y árboles sanos.

Primero intenté una equivalencia mental entre los meridianos de acupuntura en los humanos y los posiblemente existentes en una planta. Recordé las líneas de fuerza en los cristales y también la mejor manera de visualizar los meridianos principales en un ser humano: con los brazos hacia arriba uno puede ver mejor su trayecto. En esta posición es imposible no advertir la analogía entre las raíces y las piernas, entre ambos troncos (¡se denominan igual!) y entre las ramas y los brazos.

La analogía tenía fuerza y producía esa alegría de las cosas ciertas, de manera que seguí avanzando con la idea y me pregunté si los aparatos que utilizaba para detectar los puntos de acupuntura en mis pacientes humanos no podrían, también, encontrarlos en mi primera paciente-planta. Sin dudarlo fui hasta el consultorio y me traje un detector de puntos y las agujas, decidido a investigar el asunto y absolutamente comprometido con la planta luego del silencioso diálogo filosófico.

En ese tiempo había conseguido en México un detector cualitativo de puntos, el primero que utilicé en mi trabajo. Con él podía saber si estaba en presencia de un punto de acupuntura activo, pero no expresaba en números la cantidad de energía. Simplemente aprovechaba ésa característica bio-eléctrica de los puntos, consistente en que tienen una resistencia mucho menor(ohms) que el resto de la piel, de manera que cuando el detector se apoya en una zona donde se cumple tal requisito el aparato reacciona emitiendo una señal acústica. Pero este sistema necesita que el paciente sostenga otro electrodo con una de sus manos, para cerrar el circuito. El problema se resolvió fácil, porque puse ése electrodo a presión, en el ángulo formado entre el tallo y alguna rama consistente.

Y entonces me puse a investigar, con expectativa y curiosidad. Con esta metodología, apoyar el electrodo explorador es como hacerle una pregunta al punto: ¿existís?Y especialmente: ¿cómo estás?, ¿activo, indiferente, pasivo?

La maniobra es fácil cuando se conoce la ubicación de un punto, pero en el caso de mi amiga la planta todo era desconocido,  y aun hoy no conozco mapas de meridianos y puntos en los vegetales. También pensé que, como suele ocurrir en las enfermedades humanas, era factible que aparecieran puntos espontáneos adonde habitualmente no los hay, como pedidos de socorro del organismo que necesita desesperadamente ayuda para salir de la emergencia.

Otro asunto problemático era adónde investigar, porque haciendo acupuntura uno aprende rápido que dos o tres milímetros de distancia pueden constituir un mundo de diferencia. Pensando, imaginando y tal vez recibiendo instrucciones o sugerencias subliminales de la planta, resolví explorar su tronco, desde las raíces hasta el lugar donde salen las ramas. Y hacerlo en un trayecto longitudinal, siguiendo el recorrido de los hipotéticos meridianos.

Después de pasar el explorador tres veces sin éxito, en el cuarto intento ¡el aparato emitió el mágico zumbido, allí había un punto de acupuntura! ¡La planta me avisaba que podía utilizar ese punto con probabilidad de éxito!

Marqué el punto y seguí investigando, ya más confiado, para encontrar que eran varios los puntos activos y que estaban en línea como corresponde a verdaderos meridianos. Entonces, con todos los puntos marcados, elegí tres de ellos tratando que fueran equidistantes pero ya con criterio transversal, con idea de diámetro, y les puse agujas intentando que quedaran firmes pero no demasiado profundas. Fue una decisión intuitiva y acertada, pero recién hace pocos días me enteré del porqué: mi primo Sergio (cuya profesión es la de ingeniero forestal) me explicó que las líneas de crecimiento en las plantas son longitudinales (¡los meridianos!) y están ubicadas en la periferia pasando la corteza (donde puse las agujas).

El asunto es que a la semana la planta comenzó a revivir, y a los quince días se encontraba fuera de peligro. Hubo una sonrisa cómplice entre ambos y luego repetí varias veces el experimento en otros ejemplares enfermos o tristes, casi siempre con éxito. Después me olvidé del tema durante varios años debido a que tuve que ocuparme demasiado de los humanos, lo cual fue una decisión inteligente pero incompleta.

Y entonces, aparece el parque

Ahora la escena se traslada a comienzos de 1998, cuando nos instalamos en Tortuguitas. Acababa de comprar una casa en el barrio de Yei-Porá, que en guaraní significa Lugar Hermoso sin inútiles comentarios. En realidad se trata de un bellísimo parque que contiene una mediocre casa en su interior y enseña que podrá adquirirse una porción de tierra y algunos ladrillos, pero nunca un parque. En el mejor de los casos uno es admitido o adoptado por el parque, pero nada de hacerse el dueño. Ésta es una idea absurda cuando se convive con una buena cantidad de árboles durante cinco años a lo largo de las cuatro estaciones. Allí se aprende que los verdaderos propietarios de la tierra son ellos y nosotros los inquilinos, junto con una cantidad de pájaros y variedad de pequeños animalitos que gozan de la misma hospitalidad.

En ese lugar fantástico imaginado y diseñado por un amante de la botánica, conviven sin lastimarse tres variedades de roble, araucaria, alcanforero, pino llovido, abeto, eucalipto, tilos, olmo, magnolia, catalpa, acer, moreras, árbol de navidad, un flamante palo borracho y otros más que espero no se sientan ofendidos si omito su nombre. Pero cuando llegamos había varios de ellos en mal estado y faltaba mucho en los bordes contra los alambrados, que tampoco estaban completos. Llamamos a dos jardineros expertos que dieron su veredicto: “hay varios árboles que necesitan tratamiento urgente, y en algunos casos hasta es necesario llegar a las raíces y curarlas, porque de otra manera los van a perder”. Se ve que la idea no nos convenció o nos pareció cara, porque recién ahora vuelvo a recordar a esos dos jardineros.

Como en todo hospital que se precie, siempre hay candidatos para terapia intensiva, y aquí había algunos que no ocultaban sus males: eran los tres olmos, que realmente daban pena. Tenían las hojas llenas de agujeros, como picadas por viruela y mostraban un verde desteñido tipo anemia sin remedio. El jardinero de planta, Oscar, decía que en todos lados era igual con los olmos, que había una famosa “plaga del olmo” que no perdonaba en ningún lugar (después nos enteramos que el asunto era planetario, en todo el mundo ocurre lo mismo). Visto el tema desde la orgonomía reichiana, es dudoso que se trate de “una plaga”. Si el problema es mundial, más bien indica un proceso degenerativo de la especie: es probable que al olmo se le haya acabado su tiempo, simplemente.

No había dudas que el asunto era serio y había que hacer algo, de manera que para empezar con la terapia de parque elegí uno de los olmos, el que está enfrente de la casa. Y también agregué uno de los dos tilos (con algunas ramas que producían hojas en mal estado), la magnolia (aprisionada por una gran encina) y el eucalipto que tenía dos buenas ramas pero su tronco en pésimo estado.

Entonces repetí la metodología utilizada con la planta mexicana: busqué puntos activos con el mismo aparato…¡y también los encontré! La única diferencia es que tuve que buscar entre las grietas de la gruesa corteza de los árboles, elegir los puntos y luego usar gruesos clavos en lugar de las delgadas agujas de acupuntura. Era el 13 de febrero del 98.

De manera arbitraria, aunque intuitiva con ganas, elegí explorar en la zona del tronco del olmo correspondiente a su tercio superior. O sea: a un tercio del nacimiento de sus ramas, lo cual equivalía a una distancia de metro y medio desde el nacimiento del tronco. Entonces aparecieron cinco puntos muy activos en los siguientes lugares:

planta27

En cambio en el tronco del tilo elegido, aparecieron siete puntos con la siguiente disposición:

planta29

En total utilicé siete puntos en el tilo, cinco en el olmo, cuatro en el eucalipto y tres en la magnolia. Para estas épocas, hacía años que estaba trabajando con acumuladores de energía orgón adaptados a los puntos de acupuntura, de manera que para reforzar el efecto los agregué al extremo de algunos clavos de todos los árboles tratados.

A los cuatro meses, en el invierno, pusimos mucha planta en los límites del terreno: hiedras disciplinadas y no, jazmines amarillos y jazmines chinos. Y alrededor del incipiente tallo de cada planta, un acumulador de orgón fabricado con envases tetrabrik y cubierto con una capa de cinta aisladora, ya que cada envase implica una capa completa del acumulador: metal (aluminio) y no-metal (cartón y cinta aisladora).

Después nos dedicamos a vivir , y al tiempo, también a observar qué pasaba con el tratamiento. Habíamos empezado a aprender que los tiempos de crecimiento y respuesta terapéutica en árboles y plantas no se llevan bien con el vértigo de la existencia humana. En las plantas pequeñas, por ejemplo, puede notarse algún cambio en los primeros quince a treinta días, pero en los árboles hay que munirse de paciencia y esperar con calma (la misma que tienen ellos) uno o dos años para advertir diferencias significativas.

Recién al año de comenzado el experimento pudimos enterarnos que las hiedras y jazmines estaban creciendo muy bien, con excelente salud para las condiciones de luz, que en los confines del terreno no es mucha. Pero lo que impresionó mucho al jardinero fue la evolución del olmo, que había mejorado mucho respecto de otros olmos de distintos parques. Reproduzco lo que escribí a los quince meses de colocar clavos y pequeños acumuladores en los árboles:

 Evaluación de mayo del 99

  1. Olmo.Mejoría espectacular. La copa ha aumentado mucho su follaje, las hojas están menos picadas y el otoño todavía no empezó para este olmo. También mejoró un olmo no tratado, detrás de la casa. Uno o dos clavos se aflojaron solos.
  2. Tilo 1.  Tal vez haya aumentado levemente el tamaño del follaje y de las hojas, pero no estoy seguro.
  3. Magnolia.No se registran cambios.
  4. Eucalipto.No se notan diferencias en el ramaje, que estaba bien. Pero el tronco parece menos podrido (motivo del tratamiento) y ha sido muy fácil limpiarlo sacándole la corteza residual.

Acerca de la mejoría del olmo no tratadodirectamente, es bueno aclarar que tales cosas ocurren cuando se trabaja con energía y hasta con el comportamiento animal, como demuestran los trabajos sobre causación formativa de Rupert Sheldrake (pueden consultarse en “Una nueva ciencia de la vida”, editorial Kairós), donde un lote de ratas en Tokio aprende algo nuevo que inmediatamente es incorporado como conocimiento (sin aprendizaje) por otro lote de ratas similar…¡ubicado en Londres!

La magnolia no podía mejorar porque se encuentra asfixiada por la gran encina, aunque en los últimos años comenzó a crecer con más vigor hacia el área libre del parque. El eucalipto mantuvo su mejoría hasta la actualidad. Pero hubo cambios importantes con el olmo y el tilo, tanto en su evolución como en el tratamiento.

Cambios importantes en el olmo y el tilo

No todo siguió tan maravilloso: un año y medio después de la esplendorosa evaluación, a fines del 99, elolmose pegó un retroceso angustiante: las hojas comenzaron a picarse aceleradamente y también a caerse…¡al comienzo del verano!, al tiempo que el follaje empequeñecía a tamaños de comienzo. ¿Qué hacer? ¿Volver a buscar puntos y clavar agujas a diferentes alturas?  ¿Usar más acumuladores pequeños adosados a los clavos y reforzarlos? ¿Resignarse y usar una sierra para ignorar visualmente el fracaso?

Fue necesario replantear el problema en términos similares a lo que ocurre en los tratamientos de seres humanos: si no hay posibilidad cierta de equilibrar la energía para que ésta aumente “espontáneamente” una vez equilibrada, entonces es necesario aumentar la carga directamente utilizando acumuladores de energía orgón.

Me incliné por seguir este camino y comencé a diseñar un acumulador de mayor potencia que los tetrabrik, con una lámina de acero inoxidable recubierta por cartón (autoadhesivo para mesadas de cocina) y vuelta a cubrir con cinta plástica gruesa. La plancha era de unos treinta centímetros de ancho y rodeaba enteramente el tronco (que había descortezado para que el efecto fuera más notorio), inmediatamente por debajo del lugar donde estaban ubicados los clavos, que volví a ubicar en los mismos lugares.

La primavera siguiente (la del dos mil) volvió a mostrar una gran recuperación del olmo, que fue mejorando año a año tanto en la calidad de las hojas como en lo denso del follaje: ahora se pican pocas hojas y en menor medida, además de comenzar a caerse en una especie de otoño tardío. Tres años después (noviembre del dos mil tres) el árbol está muy sano y exuberante, tanto ¡que le han salido una cantidad de pequeñas ramas con hojas de gran calidad pigmentaria por debajo del acumulador!

Con el tilo la historia fue algo parecida aunque con retardo de dos años. Al principio mejoró con los clavos, pero luego tuvo un retroceso expresado en la calidad de las hojas y en la escasa floración de los últimos años. Y esto sí que es grave para todos: perderse la fantástica floración del tilo es como resignarse a una alegría menos. De manera que, desde hace algo más de un año, tiene ubicado un acumulador de acero inoxidable igual que el del olmo. Y a esta altura de la primavera, cuando las hojas han brotado, puede decirse que han mejorado respecto de hace uno o dos años. Pero aquí estoy, esperando el inconfundible aroma de sus flores…

El tilo, el olmo, la magnolia y el eucalipto no fueron los únicos árboles que fueron tratados con clavos luego de ser investigados con el buscador de puntos. El 2 de mayo del 99 hubo una ofensiva con varios ejemplares, entre ellos una morera y la bignonia oro, que anda colgada del roble de los pantanos y produce unas hermosas flores anaranjadas. Ambos mejoraron, al igual que otro que engendraba hojas de apariencia “oxidada” y cuyo nombre ignoro.

Experimentos con semillas y distintos tratamientos

Una línea de investigación en orgonomía ha consistido en trabajar con semillas “cargadas”. O sea: semillas sembradas dentro de un acumulador de orgón, y cuyo desarrollo es comparado con el de semillas testigo. Como la orgonomía es una ciencia en crecimiento (igual que las semillas del experimento) y poco conocida, no son muchos los que intentaron este tipo de experiencia, pero siempre funcionó. Ustedes mismos pueden verificarlo, fabricando un acumulador de orgón con las especificaciones que figuran en el primer artículo de la sección Investigaciones de la página web (http://www.acupuntura-orgon.com.ar/investigaciones).

Como información de apoyo para realizar esta observación, reproduzco textualmente el resumen de un experimento llevado a cabo por el Dr. Manuel Redón Blanch, médico orgonomista, durante algunos días de junio del 92 en Valencia, España. (En caso de intentar la experiencia que sigue, es necesario construir un acumulador con las dimensiones adecuadas)

Resumen de la primera experiencia con semillas de soja en acumulador de orgón

1. Tratamiento  

  • Diez días de duración. Del 26/6/92 al 6/7/92
  • Colocar dos semilleros, con unas 200 semillas en cada uno, dentro del acumulador y dentro de una caja de cartón, respectivamente. Ambos grupos de semillas tienen el mismo peso en seco.
  • Mantener cerrados ambos, caja y acumulador, durante 8 días. Abrir solamente durante los minutos del riego. Desde el octavo hasta el décimo día, la caja y el acumulador permanecen abiertos.
  • Los tres primeros días permanecen las semillas encharcadas. A partir del cuarto día, reciben un riego diario.
  • La experiencia se realiza en una terraza al aire libre.

2. Observaciones realizadas

  • Semillas: después del riego, las semillas del acumulador aparecen más secas que las de la caja de cartón, antes de germinar.
  • Raíz: mayor desarrollo en las semillas germinadas en el acumulador que en las de la caja de cartón, en cuanto a número y en cuanto a longitud.
  • Tallo: los tallos de soja del acumulador aparecen notablemente más tiesos y esbeltos que los de la caja de cartón.
  • Longitud en la caja de cartón, día 10:  a) sin germinar, o con apenas un cm: 71 semillas; b) entre 4 y 7 cms: 103 semillas; c) entre 7 y 10.5 cms: 26 semillas.
  • Longitud en el acumulador, día 10:  a) sin germinar, o con apenas un cm: 17 semillas; b) entre 4 y 7 cms: 100 semillas; c) entre 7 y 10.5 cms: 71 semillas; d) entre 10.5 y 12.5 cms: 12 semillas,
  • Agua: en los depósitos de ambos semilleros el agua está coloreada ligeramente, pero la del acumulador aparece más clara y transparente y la de la caja de cartón más turbia.

Valencia, 19 de julio de 1992

Tratamientos

Respecto de las plantas que se ponen “tristes”, es posible tratarlas aún sin disponer de un aparato para medirlas. Y hay dos posibilidades inmediatas, entre otras:

  • Envolver el comienzo del tallo en un simple acumulador de orgón fabricado con un envase tetrabrik de los que se usan para conservar leche o jugos. En este caso la técnica consiste en abrir el envase (queda un rectángulo) y dejarlo secar. Luego se rodea el tallo con el envase dando varias vueltas, aunque cuidando que la capa en contacto con el tallo sea la de aluminio. Y después hay que envolverlo todo con cinta aisladora como la que se utiliza en electricidad. En “contacto” no significa que debe estar a presión sobre el tallo, hay que dejar un espacio para que circule el aire. Según sea la dimensión de la planta a tratar puede utilizarse todo el ancho del rectángulo (16 cms.) o una parte. Es suficiente con cubrir el 20 o 30% de la longitud del tronco y regar normalmente a la planta.

La segunda opción es usar agujas de coser, alfileres o pequeños clavos. Y clavarlos en tres lugares equidistantes entre sí, entre la raíz y el comienzo de las ramas. Si éstas comienzan muy altas, es mejor clavar cerca de la raíz. No hay una profundidad igual para todas las plantas, ya que todas tienen tallos de distinto diámetro. Pero es necesario recordar que no hay que llegar hasta el centro del tallo, sino a menos de la mitad del camino. En el corte transversal, quedarían ubicados así:

planta30

planta31

La doble flecha señala la altura a la cual pueden ir las agujas o alfileres, y también hasta dónde puede llegar el acumulador hecho con tetrabrik o similar.

En cualquiera de los dos casos (acumulador o agujas/alfileres/clavos), hay que dejarlos de manera permanente. Según la dimensión y estado de la planta comienzan a notarse cambios a los quince o treinta días. No me parece importante la estación del año en la que comienza el tratamiento, pero sí saber que la velocidad de respuesta tendrá que ver con el ciclo estacional de cada planta en particular.

Si la idea es tratar árboles, entonces la metodología cambia un poco.

Como en el caso de las plantas, aparecen dos opciones, y puede intentárselas sin usar aparatos de medición.

Ubicar tres clavos con el mismo criterio que en las plantas, de manera que sean equidistantes, a unos 120 grados uno del otro y en los dos tercios superiores entre el comienzo del tronco y el nacimiento de las ramas.

planta28

La línea con doble flecha está ubicada a la altura del árbol adonde conviene ubicar los clavos, con la misma salvedad que en el caso de las plantas. O sea: bien clavados, pero no demasiado profundos. Es bueno dejarlos un año, y si no hay signos de reactivación, pasar a la segunda opción. Aunque si el árbol está muy deteriorado, conviene utilizar los dos métodos simultáneamente.

Conseguir una plancha de acero inoxidable de largo suficiente para rodear el tronco con un poco de exceso y de unos treinta centímetros de ancho. Si ya tiene cartón adosado para despegar y adherir, entonces dejar el cartón y clavar la lámina de acero en el árbol con clavos pequeños, con la capa de acero en contacto con el árbol. Si no tiene cartón hay que agregárselo, o bien poner una capa de polietileno del mismo o parecido grosor que la lámina de acero. Pero antes hay que raspar la capa superficial de la corteza, para que la energía orgón tenga menos resistencia en su camino. A continuación es necesario envolver la estructura ya clavada con una gruesa capa de cinta plástica que venga con buen pegamento. De manera que las tres capas deberían quedar así: el acero en contacto con el árbol, luego el cartón o polietileno y por último la capa de plástico. Los clavos quedan como estaban o se cambian, si es necesario.

Y munirse de la paciencia necesaria para dejar que el tiempo haga lo suyo, ya que recién a los dos años puede evaluarse el resultado del tratamiento.

Proporción áurea y alguna que otra plantita

Estaba buscando materiales para este artículo cuando resolvió aparecer una nota que tenía guardada acerca de la posible relación entre la ubicación de los puntos de acupuntura y la proporción áurea.

Según el Dr. Manneti, colega que practica acupuntura: “La ubicación de los puntos chinos de acción energética específica responde a la ley geométrica y aritmética conocida desde la antigüedad clásica como sección áurea, según Leonardo Da Vinci,  y cuyo valor numérico es 1,618… Conforme a Malba Tahan, existe una forma matemática de la belleza: dado un segmento AB, podremos dividirlo en dos partes iguales o en dos partes desiguales. Entre las diferentes maneras de ésta última existe una, y sola una estéticamente satisfactoria, denominada división áurea. Dicha fórmula está regida por el Número de Oro (1,618)…La partición asimétrica armónica de un cuerpo reconoce solo un valor tal que permite relacionar entre sí los valores de los segmentos obtenidos, de modo que sin importar el valor particular de cada uno de ellos, el resultado final será siempre 1,618...”

Pues bien, sin conocer este interesante aporte de Manneti (que ilustra su hipótesis con mapas de puntos y sus armónicas relaciones entre sí), es evidente que la elección del tercio superior del tallo o tronco para ubicar agujas o clavos responde intuitivamente a este principio de armonía, tal vez porque lo que es cierto también es bello y resulta bueno.

Una posibilidad a investigar es la utilización de “agua orgónica” para el riego. Si se dispone del acumulador de orgón, basta con poner un vaso o un frasco con agua en su interior y dejarlo en carga durante una o dos horas. Después podrá utilizarse el agua en una maceta. Este procedimiento es muy reciente y requiere ser investigado para demostrar su posible eficacia, pero también sus riesgos, ya que un exceso de carga puede “quemar” la planta y hasta la tierra donde mora.

Podrá verse que hay un fantástico campo de acción para trabajar sobre las plantas desde la medicina energética. Así me lo dice y recuerda mi paciente Fabián, que es jardinero y utiliza con éxito los acumuladores hechos con tetrabrik para mejorar la salud de alguna planta o incrementar su desarrollo.

Pero también mi padre, que miraba con tristeza el deterioro de una de las plantas que lo acompañan a mirar televisión o recordar las cosas de su vida, que ha sido hermosa y fructífera. Un día que estábamos hablando en su casa, me mostró la planta y me contó con tanta congoja lo que estaba ocurriéndole que decidí pasar la acción y utilizar la técnica de poner tres agujas.
A las dos semanas me contó con alegría no disimulada, que la planta estaba reviviendo y mostraba brotes nuevos. Ahora han pasado dos o tres meses y la planta sigue creciendo como si recién empezara y él se lo cuenta y la muestra a todo el mundo. Y me lo agradece y yo a él, que siempre ha sido generoso con mis posibilidades y me ha apoyado en todos mis proyectos. De manera que me hace doblemente feliz el éxito de la acupuntura y la orgonomía en esa plantita, tan chiquita y tan importante.

Buenos Aires, noviembre del dos mil tres

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Brotes nuevos y sanos en el olmo, que crecieron así:

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Febrero del 2005, todavía estaba el acumulador: la banda que puede notarse en el tronco del olmo

Carlos Inza


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Crianza en crisis: una oportunidad de cambio

Ecología

Hace dos generaciones atrás, los padres de nuestros padres, no tenían demasiadas dudas de cómo educar a sus hijos. No se cuestionaban los parámetros que eran reproducidos idénticamente, generación tras generación, que a su vez compartían con sus padres y abuelos, así como con el resto de la sociedad.

La forma de criar estaba completamente naturalizada y regulada desde el “saber popular” y la cultura de la época, y a nadie se le ocurría cuestionarla  ni criticarla, estaban convencidos que era lo mejor para sus hijos, incluso que había sido lo mejor para ellos.

Sin embargo la semilla de la razón  sembrada en épocas de la ilustración, con la famosa frase de René Descartes; “Pienso, luego existo”, que en su época culmina con el derrocamiento de la hegemonía monárquica, también comienza a socavar la estructura patriarcal autoritaria en nuestras propias culturas actuales. El iluminismo que impulsa la revolución francesa que termina destronando a Luis XVI también tocará al sistema familiar y a su trono, generación tras generación.

Paulatinamente la ley inamovible del dictamen paterno comienza a ser cuestionada, no solo desde la voz de los niños, niñas y adolescentes, sino también y fundamentalmente por las mujeres, que fueron empoderándose paulatinamente a lo largo de los últimos dos siglos.

Este corrimiento se ve fortalecido con el progreso del modernismo, que va desacreditando los axiomas culturales tradicionales, desde el surgimiento de la joven ciencia que comienza a ganar terreno desde el humanismo, el ecologismo, el psicoanálisis y las nuevas ciencias sociales humanas emergentes.

Dicho movimiento contra sistémico en pro de los derechos humanos, ensalzado con los principios de la ilustración; la razón, la igualdad y la libertad, desemboca en movimientos alternativos contestatarios, como el feminismo, el anarquismo, el movimiento hippie y destape sexual de los 60, entre otros. Y en medio de esta revolución cultural y social, se trastocan todos los roles establecidos desde su función, en relación a la crianza, que ocupaban desde antaño; la madre, el padre, los abuelos, los maestros y el resto de la sociedad. ¡Se patea el tablero! Todos son movidos de sus lugares y las reglas del juego comienzan a transformarse.

Este fenómeno social es aprovechado por la creciente industria laboral, coincidiendo también con su momento de expansión económica mundial, integrando a la mujer a la suma de mano de obra. La mujer finalmente siente que se libera del yugo de ser ubicada en la función de procrear y educar a sus hij@s y comienza a vislumbrar un nuevo sentido existencial. Los hombres pierden su lugar hegemónico y quedan perdidos en sus funciones familiares. Ya no se les ubica como el que establece los límites y la autoridad ni como el que sustenta desde lo económico.

Este nuevo escenario, de cambio, de crisis, derrumba el equilibrio de los viejos parámetros, y como en toda transición, se viven tiempos de gran inestabilidad y caos.

Seguramente que los que nacimos y crecimos en estos tiempos, hemos vivido, en mayor o menor medida esa desfiguración de roles y funciones en nuestras crianzas. Desde entonces, la forma de criar ha ido evolucionando y profundizando su crisis. Trasladándose la crisis del sistema familiar, también al cuestionamiento del sistema educativo y de los valores culturales que sostienen la sociedad.

Por otro lado, si bien estos avances son ciertos, estamos hablando de una generalización, que varía muchísimo según las diferentes culturas e idiosincrasias. Incluso dentro de la misma población existen diferencias radicales. Por éstos lugares del cono sur, en nuestras idiosincrasias latinoamericanas, existe aún una fuerte resistencia al cambio, y lo que hablábamos de relaciones patriarcales autoritarias, siguen funcionando en muchos de nuestros hogares y defendiéndose a capa y espada. Son estructuras de poder, patrones de relación que vienen funcionando desde hace miles de años, y que a su vez son la base del sistema en general. No fuimos educados para convivir desde la libertad, la tolerancia, el apoyo mutuo, la solidaridad y donde el amor y el placer fueran los motores de nuestras vidas. Más bien la lógica desde la que fuimos educados es desde la competencia y el individualismo, y donde lo que condujo nuestras vidas fueron la desconfianza, la culpa y el miedo.

Por suerte la masa crítica de familias que apuestan por una crianza alternativa, comienzan a volcar la opinión pública cada vez más a favor de una forma diferente a la crianza tradicional.

Estas primeras experiencias comienzan a ser orientadas y motivadas más desde lo que “no quieren” hacer o repetir de sus propias experiencias de crianza que desde la certeza de cómo hacerlo. Las familias se lanzan valientemente en esta difícil aventura de criar de una forma diferente a sus hij@s, descubriendo sobre la marcha las dificultades con los que se van encontrando y con la frustración por resultados que no coinciden con las expectativas.

Este fenómeno, vivido a la luz de la nueva era de la información cibernética y las redes sociales, lo hace mover a una velocidad vertiginosa y globalizadora. Generando cambios a gran escala, accediendo rápidamente a respuestas e información disponible en la red. Generándose un nuevo fenómeno  que coloca a éstas familias como un prominente mercado. La demanda no tarda en generar una oferta que empieza a crecer en forma exponencial, saturando rápidamente los medios online; servicios de asesorías, blogs, grupos de crianza, y cientos de profesionales y afines que repentinamente se convierten en especialistas y expertos en la materia. Todo esto favorecido desde la nueva lógica del sistema de lo “light” y lo “fast”; demanda de soluciones automáticas, respuestas instantáneas, rápidas y superficiales. Así surgen nuev@s “gurus” con espléndidos manuales mágicos que cuentan con todas las respuestas a todas las preguntas. En el terreno de la psicología, un fenómeno parecido sucedió hace unas décadas atrás, con la proliferación de famosos autores y libros de “autoayuda”, alcanzando una gran popularidad. Con los años y la experiencia comenzamos a percatarnos de que éstas rápidas y fáciles soluciones, no eran ni tan mágicas ni tan reales.

El fenómeno mediático nos hace pensar también que el tema de la crianza de pronto estalló y surgió de la nada, y que a nadie se le había ocurrido antes pensar en ello. Lo cierto es que la comunidad científica internacional viene trabajando arduamente desde hace prácticamente un siglo en pro de nuestra sociedad, elaborando hipótesis, teorías, investigaciones, y experiencias concretas específicamente sobre el tema de la “crianza”. Autores históricos como Donald Winnicott, Wilhelm Reich, Melanie Klein, Ashley Montagu, Harry Harlow, Mary Ainsworth, John Bowlby, René Spitz, entre otros tantos, sumados a muchísimos investigadores actuales desde múltiples campos, como la psicología, la sociología, la biología y las neurociencias con relevantes autores como Antonio Damasio, Richie Davison, Joseph LeDoux, Rodolfo Llinas. Actualmente contamos con muchísimas investigaciones serias que argumentan con evidencias aplastantes las razones por las cuales se hace urgente una revisión de nuestras pautas de crianza tradicionales, pero por variadas razones, esta información parece no llegar al público general, ni siquiera a los ámbitos académicos, donde se forman nuestros profesionales de la salud. Y aún más difícil es que éste saber llegue a movilizar los engranajes políticos, y por ende que se refleje de una forma coherente en los ámbitos legales, por ejemplo en las extensiones de licencias para la madre fundamentalmente y también para el padre. Estos engranajes, académicos y políticos, como sabemos, llevan mucho tiempo, aún en el mejor escenario de que exista voluntad y conciencia. En éste sentido las nuevas herramientas mediáticas sí tienen un potencial sumamente positivo a la hora de informar, sensibilizar y concientizar en líneas generales a las masas sociales, y de esta forma acelerar un proceso que por otras vías sería mucho más lento.

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Esta gran crisis que está atravesando la familia actual y sus modelos de crianza necesita del apoyo de profesionales altamente capacitados y formados en la materia interdisciplinarmente y de la conformación de equipos multidisciplinarios para abordar esta compleja temática, capaces de responder y acompañar estos difíciles tiempos de transición. Reconstruir los parámetros perdidos y orientarnos hacia una nueva forma de criar es un desafío que debemos afrontar entre todos y todas. Asumiendo la participación, el compromiso y la responsabilidad de informarnos en profundidad, de buscar ayuda profesional si está al alcance, de establecer alianzas entre familias que compartan y potencien estos procesos esenciales para la vida y el futuro de nuestra sociedad.

Como toda crisis, nos brinda una magnífica oportunidad para cambiar y transformarnos. Desde una postura proactiva, constructiva, creativa y esperanzadora. Confiando en que la vida logrará abrirse camino hacia una sociedad que nos permita crecer en alegría, salud y libertad.

Álvaro Fernandez Luzardo

Psicólogo, psicoterapeuta caracteroanalítico,

Especialista en prevención primaria e intervención ecológica de sistemas humanos.


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El parto en la trampa

Prevención y Profilaxis

Este texto parte de experiencias, comentarios, ideas y la unión de algunos cables sueltos que siempre están en mi cabeza.

Es un texto que va en la dirección, en el espíritu de la titánica tarea de cambiar el mundo, es decir cuán grandes son sus pretensiones. Pero a la vez la conciencia de ser un grano de arena es lo que me permite ser austera, ya que sé que no es tarea para mí solamente, ni tampoco para una única generación. Otros la comenzaron y la tarea continuará más allá de nosotros.

Quisiera hablar de la trampa en la que tantas veces veo caer a mujeres que quieren parir, conectarse con su bebé, proteger a su cría.

Cuando nos quedamos embarazadas nos abrimos a un mundo nuevo lleno de deseos y felicidades, pero también de miedo a la responsabilidad y de sensación de vulnerabilidad, entre otras cosas. Con más o menos conciencia transitamos el embarazo y a veces podemos llegar a desear un parto natural: y esto así porque tengo conexión con lo que significará para mi bebé y para la especie que yo pueda realizar el mejor parto diseñado por la naturaleza, y porque queremos sentir y permitir que ocurran las transformaciones necesarias para la llegada de otra vida.

En ese juego de si puedo parir o no cuentan muchas variables, que se abrirán con la manifestación de nuestras particularidades y hasta contradicciones: mi deseo, mi cuerpo, mis relaciones personales, cuanto apoyo tengo, mis miedos y mi historia, etc. Podemos entonces en cierto grado flexibilizar, ayudar a tomar conciencia y apoyar la idea de que sí, que es posible parir y en muchas más ocasiones de las que habitualmente suele ocurrir.

Por otro lado tenemos “el dónde” y el “quién” puede acompañarnos. Y aquí voy a considerar el lugar donde más partos ocurren: la maternidad. Sea ella privada o pública, cada una con sus características que intervienen para dejarnos sus marcas. Esa es la otra cara de la moneda y donde muchas veces está tendida la trampa donde terminan cayendo muchas mujeres y familias. La trampa que roba a las mujeres el protagonismo de su parto, desacreditándolas, infantilizándolas, asustándolas y desamparándolas, pudiendo adoptar formas muy variadas de falta de respeto y deshumanización en la atención al parto y nacimiento.

Por eso es de suma importancia sensibilizar al personal de los hospitales, porque un parto no solamente es bueno o malo si hay o no muerte de por medio. Cuando yo era chica (vengo de Brasil) con frecuencia escuchaba el dicho popular “lo que no mata engorda” (dicho sea de paso, está muy bien pensado cuando la sobrevivencia está en juego y tantos mueren literalmente de hambre), pero es evidente que no podemos pensar que lo único grave que puede pasar en el parto es la muerte. Por supuesto la muerte es irremediable, para el muerto y un hecho terrible para su entorno que todos buscamos evitar.

Un parto es bueno cuando la mujer es respetada y le es permitido desarrollar sus potencialidades en el parto; cuando son facilitadas las condiciones para que sea humana, mamífera y no un objeto en manos de un personal hospitalario desaprensivo. Entonces nos enfrentamos con que no solamente hay que preparar las mujeres para la reconexión con esa posibilidad, sino que hay que preparar los equipos de salud para que permitan vivir mejor y de forma más respetada las historias de nacimiento.

Por otra parte no es que ahora haya más violencia obstétrica que antes, es que ahora las mujeres están relatando más sus experiencias y están menos calladas y sumisas al sistema social sostenido por el patriarcado.

El sistema no tolera a una mujer madura, con potencia y que sabe lo que quiere, apenas acepta a la mujer sumisa que se adapte a las normas del sistema y que no piense y no dé trabajo. Pero una mujer por más empoderada que esté, no puede enfrentarse con un sistema médico que suele ser agresivo y abusivo, que representa el poder y que tiene en sus manos los aparatos del patriarcado, en suma: un sistema que es mucho más poderoso que una persona sola. He aquí la trampa de la que hablaba al principio.

Y cuando la mujer no es sumisa, sabe de sus derechos, tiene su plan de parto en manos, llega al hospital o clínica con el mismo o acompañada de una doula o pareja que pueden entrar a la sala de parto, sabe que es mejor elegir la posición de parir, que no le induzcan el parto, que no le hagan epsiotomía, que no le aceleren sus procesos naturales, aun así no es suficiente para asegurar que la van a respetar.

Una mujer que conoce sus derechos, que está conectada con las mejores posibilidades de un parto, no está exenta de asustarse, sentir dolor, llorar y hasta desesperarse. Pero no puede en el momento del parto ser parturienta, abogada, policía y médica de sí misma (o por lo menos no tendría que serlo). Hay muchas experiencias de mujeres que justamente por recordar y pedir que se respetaran sus derechos fueron más violentadas e incluso ridiculizadas en las instituciones públicas. Yo lo veo como una especie de revancha: “ah, vos que te creés saberlo todo y creés poder darnos indicaciones, ya te voy a mostrar quién manda”…

Y entonces se puede probar el gusto amargo de la jodida trampa de sentir que el conocimiento y la conciencia de sus derechos y de sus deseos ponen a la mujer como potencial víctima de un sistema abusivo, justamente por pedir y reclamar -y a veces hasta implorar- por sus derechos. Esta es un arma más del patriarcado para desacreditar la mayor fuerza que tenemos: la toma de conciencia.

Tomar conciencia de la cadena de violencia que funciona en los hospitales también es importante porque el mundo de fantasía a lo “Mary Poppins” no existe (y la palabra supercalifragilísticoespiralidoso no resuelve nada…). Una cadena de violencia que es el fruto obligado de relaciones laborales desiguales y de la lógica de una sociedad capitalista, competitiva y alienante. Se trata más bien de hablar de una selva, desnaturalizada y en que las fieras que pueden atacarnos son nada más y nada menos que otros seres humanos, que a su vez aparecen con sus propias historias de miedos, humillaciones, heridas, desinformación y desconexión con su propia naturaleza. Seres que no comprenden que sus actos dañan y dejan huellas profundas en los cuerpos y almas de mujeres, en los niños recién nacidos y al cabo en toda la familia involucrada.

Tomar consciencia de esto da la dimensión de lo difícil del cambio. De lo mucho que tenemos que trabajar. La conciencia ayuda a prevenir acerca de intervenciones innecesarias y conocimiento de la realidad de lo que ocurre en las instituciones oficiales de nacimiento.

Por supuesto hablo de violencia, y pareciera que este es el punto principal, sin embargo lo más importante es la vida, los nacimientos sanos y con la menor cantidad de intervención posible.

En el trabajo preventivo se busca conectar con la posibilidad de reconocer lo que la mujer quiere y necesita, y ayudarla a ver cómo puede hacer para tenerlo: se busca desarrollar habilidades que le permitan entrar en contacto consigo misma, con su bebé y con las personas que la acompañan en el parto. En el trabajo preventivo hay mucho de responsabilizarse por lo que uno busca para sí mismo. El foco está en lo sano y en potenciar ese camino, así bien como identificar dificultades y desarrollar estrategias para moverlas de su lugar. Por supuesto con conciencia de que la coraza que protegió a la mujer durante toda su historia puede jugar en contra. Así, tomar conciencia de la dureza de la coraza le permitirá saber cuánto tendrá que ser flexible, con la conciencia activa de quién es, cuáles son sus dificultades y potencialidades y en qué medio social está inserta.

Cuando hay una historia de violencia el trabajo es otro: se trata de sanar, acompañar, dar apoyo, salir del trauma, recuperar funciones. Se trata de resignificar la experiencia, pero sin sentir jamás que la culpa fue de la mujer. Nadie puede ser culpable por haber hecho una elección que terminó mal, porque esto es similar a decir que una mujer es víctima de violencia sexual porque usa minifalda. La violencia obstétrica existe y posiblemente existe, como muchas otras deformaciones de este mundo, por falta de conexión y contacto con la vida.

No puede ser que la única forma de escapar de una violencia explícita sea cambiar la forma del parto natural, optando casi siempre por una cesárea, por lo demás ya agendada por anticipado, luego innecesaria (o “innecesarea” como con acertada ironía vemos en campañas de humanización del parto). Porque es tal la brutalidad de una cesárea que, aunque la mujer no la perciba directamente es una violencia que llega al bebé, y en ese sentido se ejerce contra la especie. El problema entonces no es que un parto termine- cuando es imprescindible- en cesárea, sino que 60% a 80 % de los partos terminen en cesáreas.

Y existen las situaciones en que una mujer opte por una cesárea, cuando ella misma se la propone al equipo médico. Sin embargo esto también puede darse por múltiples razones. Una de ellas es la desconexión con los procesos naturales, otra es la conciencia previa de sus miedos y dificultades que le impedirán abrirse a un nacimiento natural. Asuntos que de por sí podrían trabajarse en una preparación para el parto tendiente a flexibilizar los pensamientos y sentimientos. De cualquier modo se trata de la limitación de una mujer específica que puede ser absolutamente entendible, aceptable y trabajada comprendiendo lo grandes que pueden ser los miedos y las corazas del ser humano.

Y cuando esa mujer no se prepara para el parto, los profesionales que la acompañan no le ayudan a flexibilizarse y a confiar en su cuerpo para bajar el miedo, pues el momento del parto no es el de hacerle tomar consciencia de lo que significa para su organismo y el de su bebé, una intervención quirúrgica fuera de los tiempos de los cuerpos y de las hormonas que son importantes para el período post parto. Sólo podemos acompañarla y respetarla en su decisión personal y compensar los efectos de esa forma de nacer, desde ya lo más importante es fortalecer el vínculo con ella y de ella con su bebé. Tampoco es sano que dejemos a la mujer con la culpa de no poder parir. Porque hasta el no poder parir no es sólo un fenómeno individual, también es un fenómeno social fruto de una sociedad asustada. Entonces todo el tiempo bordeamos el tema del nacimiento en un plano íntimo y en el público.

Así que sea cual sea la forma en que pudo nacer un bebé, la madre tiene que tener apoyo suficiente para poder conectarse con él y maternarlo. Las culpas las dejamos afuera; abramos las ventanas y dejemos que vuelen con el viento: NO SIRVEN ABSOLUTAMENTE PARA NADA. Y a mi modo de ver son funcionales al sistema patriarcal y capitalista que mantiene al ser humano aislado y miserable en su propio dolor, creyendo que todo le sucede porque él ha sido malo, incapaz, débil. Es de ésta forma que una mujer creerá que cuando algo sale mal en su parto la responsabilidad es suya, perdiendo de vista la estructura social profundamente malsana en la que ella está inserta. Muchas mujeres quedan con secuelas importantes de angustias y baja autoestima frutos de cómo terminó su parto. Por supuesto no dejo de considerar que el momento del parto es un momento de culminación de la historia de un embarazo y el principio de la vida extrauterina de un bebé y la mujer tendría que poder llegar en sus mejores condiciones y energías a la crianza de su hija o hijo. Y estar con un bebé en brazos con las secuelas de lo que quedó abierto violentamente en el parto sumada a las demandas de un bebé recién nacido puede ser muy estresante, angustiante y hasta colapsante para una madre. Cuanto más las mujeres tengan que aguantar creyendo que es su responsabilidad lo que no funcionó y tengan que sentir culpa, vergüenza y cualquier otra sensación o sentimiento que la deje sola con su dolor, más se desempoderan los movimientos sociales que sí pueden amparar y reivindicar nuevas formas de atención y respeto a la mujer, a la maternidad y a la vida que está surgiendo. Cuanto más llenos los consultorios de psicólogos y psiquiatras atendiendo mujeres que fueron infantilizadas dejándolas impotentes por el sistema médico y sin cuestionar ese propio sistema, más débiles serán los fenómenos grupales que podrían pedir y exigir mejores condiciones para el parto.

Por supuesto si hay un dolor personal es justo que una mujer pueda ser atendida y acompañada por su red de apoyo o profesionales de salud hasta que pueda elaborar y volver a sentirse fuerte nuevamente. Pero es importante no desvincular estos temas del propio sistema social que favorece la desconexión, la pasividad y la violencia en la atención a los partos.

Inteligencia es también la capacidad de adaptación y la adaptación se da cuando hay una integración en las informaciones de distintas experiencias, las buenas y las malas. Esta integración permite no quedarnos pegados a experiencias difíciles, y es esto lo que podemos fomentar a nivel individual para fortalecer nuevamente en la mujer víctima de violencia, para que pueda recuperar el deseo materno. Y a nivel social es un trabajo de hormiga el de formar conciencia, llevar información, presionar en la dirección de las políticas públicas que amparen el respeto, generando también la formación de profesionales más conectados con la vida y con los procesos naturales.

Cuando más y más mujeres y familias salgan a la calle para pedir, exigir su derecho al respeto y a la dignidad, cuánto más puedan denunciar las violencias vividas, cuando sus discursos y acciones vayan ganando más fuerza, más promisorios serán los cambios.

Salir de la trampa donde estuvimos engañados tanto tiempo es fundamental, la trampa invisible que aunque ya no nos aprisiona tiene la fuerza gigantesca de hacernos creer que nos protege. La realidad es que no nos protege, nos infantiliza, nos debilita, nos deja impotentes y amargados.

Lo que despierta el optimismo -y que ya está ocurriendo en muchas historias- es ver y comprobar que SALIR DE LA ESA TRAMPA ES POSIBLE, recuperar la  potencia de parir es posible y proteger el principio de la vida es posible.

 Munich Vieira Santana


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Práctica Preventiva en Embarazo y Primera Infancia desde la Autorregulación en el Centro HAZI – HEZI – 2ª Parte

Prevención y Profilaxis

Esta investigación sistematiza, desde la perspectiva de los participantes, la práctica preventiva que realiza, en base al paradigma post Reichiano o ecología de los sistemas humanos, el Centro Hazi-Hezi de España, por un lado con grupos de mujeres embarazadas y sus parejas, y por otro lado, familias con hijos de uno, dos y tres años de vida. Para ello se realizaron entrevistas semi-estructuradas que permitieron distinguir los conceptos fundamentales del discurso y método preventivo, describir el desarrollo de la experiencia por etapas y discriminar los principales aprendizajes de los participantes según las variables de análisis definidas. La investigación pretende generar una reflexión acerca del aporte del enfoque post – Reichiano en este tipo de intervenciones en la consolidación del vínculo temprano centrado en el desarrollo de una capacidad de contacto empático en la relación madre- padre e hija/o.

Para ir a la primera parte

Supuestos Teóricos base de la Metodología Preventiva

El Grupo Experiencial

Este tipo de grupo se caracteriza por centrase en las interacciones de las personas que participan en él. Tiene como propósito brindar un espacio donde sus integrantes tengan la posibilidad de aprender a conocerse a sí mismos, a comunicarse con los otros y a expresar los sentimientos que vivencian. El grupo experiencial facilita un cambio contextual, un espacio diferente al habitual, esta re-contextualización permite nuevas formas de expresión personal. Para que ello se mantenga en el tiempo es necesario que el grupo logre ser confiable, íntimo y confidencial. En definitiva el grupo permite que la persona desarrolle las habilidades y destrezas interpersonales necesarias para relacionarse más efectivamente con los demás para que posteriormente pueda utilizarlas en otras situaciones (Husenman, 1986). También busca que sus miembros se beneficien de la experiencia en sí misma y  de la reflexión sobre el comportamiento individual y grupal. (Shaw, 1980; Sbandi, 1980; Huici, 1985).

Los  grupos experienciales, son definibles “como aquellos en los que el grupo se utiliza como vehículo común para el desarrollo del individuo (su grupo y/u organización) a través de una dinámica de aprendizaje común que pone énfasis en el proceso o en la comunicación de sentimientos” (Cooper en Huici, 1985).

La utilización de este tipo de grupo se justifica en la aportación que supone para el aprendizaje (González & Cornejo, 1993; Roca, 1993):

  1. moviliza y facilita un cambio más perdurable en las actitudes y en los comportamientos, por la implicación emocional que supone.
  2. Facilita un aprendizaje vivencial que integra la parte emocional y cognitiva, hecho que favorece la eficacia y la satisfacción.
  3. Sirve como instrumento eficaz de cambio y desarrollo personal

A efectos de la intervención, se utilizó el enfoque teórico post – reichiano y lewiniano de los grupos experienciales.  Para el enfoque post – reichiano el énfasis esta puesto en que el participante del grupo pueda recuperar su capacidad de autorregulación, es decir, la capacidad de contacto perceptivo y emocional consigo mismo (placer, angustia, tristeza, miedo, rabia), para la satisfacción de sus necesidades en el contexto relacional de la presencia del otro. (Serrano, 1990; Reich, 1993, Navarro 1995). Para ello los grupos desarrollan una metodología no solamente centrada en la interacción verbal (Foulkes, 1986; Bion, 1990) sino también en el abordaje corporal en contexto de grupo, para lo cual se trabaja con técnicas corporales que faciliten el desarrollo del contacto emocional con uno mismo y con los otros (Serrano, 1990). Por otro lado, utiliza el enfoque lewiniano para facilitar que la intervención pueda ser evaluada continuamente, considerando las necesidades del grupo (separación en fases o etapas del trabajo, directividad de los facilitadores) y la realidad externa. Un elemento común de estos enfoques es centrarse en los procesos grupales como eje central en los fenómenos de aprendizajes. (Turró & Cortés, 2004; González & Cornejo, 1993, Lewin, 1978).

La modalidad de grupo experiencial que se utiliza en este tipo de intervención es el grupo de apoyo, el cual se caracteriza por ser dirigido por profesionales y los objetivos giran en torno a desarrollar habilidades de afrontamiento entre sus miembros, mejorar las habilidades personales, la comprensión personal y la educación, mediante feedback, orientación y guía (Rogers, 1987). Este tipo de grupo necesita de un marco acogedor y seguro que permita la gestión de las capacidades mutuas de los miembros para darse ayuda mutua (Casas, 2001). Estos grupos tienen una duración de limitada de tiempo que va a depender de los objetivos del mismo (Turró & Cortés, 2004).

En los grupos se utilizan técnicas para favorecer la participación de sus miembros, así el grupo adquiere una característica flexible, es participativo, práctico y vivencial,  facilitando un trabajo  focalizado en las necesidades del niño y niña, en las de la madre y el padre, y el tipo de relación establecida.

METODOLOGÍA PREVENTIVA

Descripción de la Metodología Preventiva y su Contexto

Al Centro Hazi – Hezi  asisten familias que desean incorporarse a los grupos de prevención, estos son: grupo de embarazadas con sus parejas; grupo de madre y/o padre con hijo de hasta 1 año; grupo de madre y/o padre con hijo de hasta 2 años y grupo de madre y/o padre con hijo de hasta 3 años. El centro posee una sala amplia y calefaccionada cubierta con colchonetas.

El método de trabajo preventivo es grupal y centrado en las necesidades de los participantes en el contexto del embarazo y la crianza, de este modo el grupo desarrolla una vivencia caracterizada por la presencia e interrelación de sus miembros (padres, madres, niños y facilitadores) y la reflexión de su devenir asociado a la tarea de parir o de criar. Los facilitadores realizan un análisis de la interacción y proceso grupal,  y entregan ciertas directrices e información basadas en este diálogo grupal y en el paradigma post Reichiano o ecología de los sistemas humanos.

Los grupos de embarazo y crianza son abiertos, pueden incorporarse nuevos miembros en cualquier momento. Para el ingreso al grupo, las personas interesadas deben realizar una entrevista inicial de acercamiento y acogida, recopilación de información e indicación del grupo. El pago de las sesiones es flexible y es un acuerdo entre los facilitadores y los participantes.

Respecto al género, los facilitadores promueven una igualdad del trabajo que realizan el padre y la madre durante la sesión (en caso de participar ambos), es decir, lo que tiene que realizar la mujer a través de un ejercicio específico también lo efectúa el hombre.

El grupo de embarazo tiene una frecuencia semanal, las sesiones son de 3 horas, asisten entre 8 a 10 mujeres, algunas con parejas. Los facilitadores intentan que la unidad de trabajo preventivo sea la pareja embarazada, dado que se entiende que el embarazo, el parto y la crianza es una tarea cuya unidad funcional mínima está conformada por el padre y la madre, en el caso que no exista pareja se intenta incluir una figura adulta masculina del ecosistema familiar.

El objetivo primordial del trabajo grupal es preparar a la mujer embarazada y su pareja para el “mejor parto posible” favoreciendo un contacto saludable con el bebé intra-utero (Serrano, 1994.,  Aznar, 2005). Durante la sesión se realiza trabajo corporal de preparación al parto, fomentando la posibilidad que las madres tomen contacto y aprendan  a regular su respiración, se les sensibiliza respecto al contacto con el bebe intra-útero, respecto a la posibilidad de parir desde el placer de dar a luz un hijo y no sólo desde el dolor que implica, se revisan las creencias y supuestos existentes respecto al parto y la crianza, se trabaja la diferencia entre el movimiento de pujar – contraer e hiperventilación versus el movimiento de apertura muscular y respiratoria en el momento del parto. Además se estructuran y construyen las funciones del padre y la madre durante el parto y en el post parto.

Los grupos de crianza, a diferencia del grupo de embarazo, tienen una frecuencia de una sesión de dos horas al mes, la dinámica al interior del grupo está dominada por el momento evolutivo del hijo/a y por las ansiedades de los padres asociadas a la tarea de criar. En estos grupos la sala está preparada para el juego, los juguetes están en el suelo disponibles para los niños, el piso está cubierto de colchonetas, no existen sillas, los adultos se sientan ocupando el perímetro de la sala, por lo que el juego de los niños/as ocurre en el centro.

En el Grupo de crianza con hijo de hasta 1 año la sesión tiene una estructura de trabajo que en general no sufre modificaciones sesión a sesión, al inicio los facilitadores toman contacto con los contenidos asociados a la crianza que señalan los participantes, se produce el diálogo social, luego los facilitadores toman lo señalado por los participantes y entregan algunas directrices. Posteriormente se realiza un masaje a los bebés, los facilitadores van señalando cómo hacerlo para descomprimir al bebé y generarle placer y bienestar. Posteriormente se pasa nuevamente al diálogo grupal, y finalmente, los facilitadores señalan nuevas directrices que orientan la dinámica grupal y la crianza.

En el grupo con hijo/a de hasta 2 años se facilita el proceso de distanciamiento de los padres y el encuentro con los iguales, los niños/as se van alejando del padre y la madre para tomar contacto con otros niños, se inicia un juego incipiente y se declaran los primeros conflictos y frustaciones en la relación con otros como por ejemplo en que un niño le quite los juguetes a una niña; el grupo reflexiona acerca de qué y cómo ejercer el rol parental.

La sesión se inicia con masajes a los niños o con juego en el suelo entre los niños, las madres y los padres, luego se plantean dudas y comentarios respecto a la crianza, en este momento el grupo reflexiona en conjunto con los facilitadores. En un momento posterior los adultos se sientan en círculo en una esquina de la sala y los niños juegan en el resto de la sala, ello permite que los padres comenten y trabajen la crianza, así como que los niños/as jueguen autónomamente recurriendo a la madre o el padre si lo necesitan.

En el grupo con hijo/a de hasta 3 años está muy presente el tema del juego entre los niños, los cuales poseen una psicomotricidad que les permite desplazarse eficientemente y jugar con otros. En este grupo es posible observar el juego cooperativo de los niños pero también la expresión del conflicto, los niños/as exhiben un incipiente carácter, algunos son más avasalladores, otros  más tímidos y se dejan pasar a llevar, otros más evasivos, lo cual cuestiona a los padres que tienen que resolver cómo criar a este hijo respecto al tipo de relación que desarrolla con los otros y con sus pares.

El grupo comienza con todos los miembros acostados en el suelo, realizando juegos psicomotrices acorde a la edad de los niños, luego los padres y madres se sientan mientras los niños juegan libremente, los participantes realizan preguntas o comentarios de la crianza, se produce el diálogo grupal en el cual los participantes cuenten sus experiencias de crianza y la manera en que han resuelto sus conflictos, los facilitadores también hacen comentarios y reflexionan respecto a los señalado por el grupo.

Descripción por etapas del desarrollo de la metodología preventiva del centro Hazi-Hezi desde la perspectiva de los participantes-facilitadores

Los facilitadores describen tres etapas de desarrollo del trabajo preventivo, la primera etapa estuvo focalizada en las mujeres embarazadas y en el objetivo de facilitar el proceso de parto. Al comienzo trabajaba sólo una facilitadora, posteriormente se incorporó el facilitador, la co-facilitación fue importante dado que permitió una mayor reflexión respecto a la función masculina y femenina en el embarazo, parto y crianza. La segunda etapa los facilitadores asignan importancia al contacto piel a piel entre el bebe y sus cuidadores, ello se traduce en resaltar el  masaje al bebé y en el acompañamiento a la lactancia. En esta etapa el modo de estar de los facilitadores en el grupo era de orientación “vertical”, señalaban instrucciones y recomendaciones directas, “éramos las figuras referenciales principales del trabajo preventivo”. La tercera etapa es la actual, caracterizada por mantener las actividades de los grupos de embarazo y crianza pero con un modo de estar de los facilitadores de orientación horizontal y desarrollando una reflexión permanente a través de la supervisión del grupo de prevención, ello ha permitido generar cambios desde un modo de trabajo grupal más directivo a participativo, permitiendo que el grupo mismo sea el principal referente.

MÉTODO INVESTIGATIVO

Diseño, Objetivos y Categorías

El diseño de la investigación es descriptivo y utiliza un enfoque cualitativo, para mostrar los principales aprendizajes de los participantes de la práctica preventiva, describiendo el desarrollo de la experiencia, los conceptos básicos asociadas al discurso preventivo y a la propuesta metodológica del trabajo preventivo.

Los objetivos de la sistematización son los siguientes: 1-. Describir los principales conceptos asociados al discurso preventivo y la fundamentación teórica de la metodología de trabajo implementada. 2-. Conocer los aprendizajes obtenidos por los/as participantes-usuarios de acuerdo a las categorías definidas.

Las categorías definidas son: A-. Crianza Autorregulada: capacidad de generar una relación madre-padre e hijo en la cual sea posible considerar las necesidades del bebé o niña/o como elemento estructurante de la relación. B-. Vivencia del padre y madre de la intervención: discurso de los participantes respecto a su percepción y sensación general respecto al trabajo realizado en el grupo y al tipo de intervención. C-. Temores, Críticas y sugerencias asociadas a la grupalidad y a la intervención: aprensiones, miedos y juicios respecto a la intervención. Sugerencias para mejorar la práctica preventiva. D-. Motivación y Expectativas: Motivación respecto a la inserción y permanencia en el grupo. E-. Logros: reconocimiento de adquirir nuevas prácticas personales y familiares  durante el embarazo, parto y crianza asociadas a la permanencia en el grupo.

Participantes y técnicas de recopilación de información

Los entrevistados fueron un total de 26 personas, 6 del grupo de embarazadas, 7 del grupo de hijos/as de 1 año, 6 del grupo de 2 años y 7 del grupo de 3 años. La convocatoria se realizó a aquellos que podían y deseaban cooperar con el estudio. Se usó como herramienta de recolección de información la entrevista semi-estructurada, una por cada grupo, cuatro en total. Cada entrevista duró aproximadamente 2 horas y 30 minutos y contó con un número mínimo de 6 personas, incluyendo al menos 2 hombres en cada grupo entrevistado. Se realizaron 2 entrevistas  a los  facilitadores, cada una de ellas duró 2 horas.

El análisis de la información fue llevada a cabo mediante un análisis categorial. Dicho análisis tuvo como unidad básica de registro los diferentes temas que constituyen las palabras significativas en la entrevista. Posteriormente, estas unidades de registro fueron analizadas en función de sus respectivas unidades de contexto (Briones, 2001). A partir de lo anterior, fueron establecidas las categorías emergentes del discurso de los entrevistados/as, lo cuales se complementaron con el análisis y desarrollo de las categorías preestablecidas a partir de los objetivos de este estudio (Delgado & Gutierrez, 1995).

 Aprendizajes desde la perspectiva de los/as participantes de cada grupo POR variable

Grupo de Embarazadas y sus Parejas

A-. Crianza Autorregulada: Los participantes aprenden a  fomentar una crianza autorregulada a pesar de haber vivido una “infancia difícil” y/o un estilo de crianza diferente. Este aprendizaje les ha significado un esfuerzo por focalizarse en una continua reflexión  acerca de la crianza implementada en el presente y la vivida en el pasado, el grupo les permite una metodología de trabajo coherente para realizar esta focalización. En este sentido, el propio grupo de prevención está estructurado sobre las necesidades del colectivo, así, la metodología grupal se transforma en un meta- aprendizaje respecto a la focalización sobre las necesidades del bebe y la estimulación de la crianza autorregulada, esto es, así como los facilitadores se centran en las necesidades del grupo, los padres aprenden a centrarse en las necesidades del bebe.

Los participantes reconocen como una condición de logro de la crianza autorregulada el que la madre pueda ponerse en el lugar del bebe, que posea capacidad empática, lo cual favorece que pueda acompañar el desarrollo de su hijo y satisfacer sus necesidades. Ello lo asocian con el fomento de un vínculo saludable, ejemplifican con la lactancia materna señalando la importancia del contacto: “mirar a los ojos al bebe, acunarlo, masajearlo, bañarse con él, permitir que el bebé esté arropado en la cama de los padres”. Los participantes también han aprendido que potencia favorablemente el vínculo el que los padres y las madres puedan “sentir al bebé antes que nazca”, imaginarse al bebé, hablarle, hacerlo presente.

B-.  Vivencia del Padre y Madre de la Intervención: Refieren temor en su inserción asociado a “enfrentarse” a un grupo que está funcionando y es desconocido, a medida que avanza el trabajo reportan un cierto temor a la exposición personal y tristeza debido a que “tocaban las debilidades en la crianza”, reciben orientaciones que cuestionan o son diferentes a su propio sistema de creencias. Les ayuda en su inserción al grupo sentirse contenidos mediante la presentación inicial de si mismos como nuevos miembros y la acogida de sus dudas y angustias por parte de los facilitadores.

Las mujeres que asisten al grupo sin pareja, extrañan su presencia. Las que asisten con su pareja se sienten más seguras en su inserción y relación con el grupo, en general es potenciador de la intervención el realizar el grupo junto a la pareja. No obstante hay parejas masculinas que no participan en las sesiones pero que comparten este modelo de crianza, algunos cumplen la función de acoger a su pareja en casa y son descritos como “soporte” de la  permanencia de la mujer en el grupo.

Un obstáculo de los aprendizajes del grupo son las “críticas” del entorno social-familiar respecto al tipo de crianza que se desarrolla. Los contenidos grupales en ocasiones son contradictorios con ciertas pautas de crianza tradicionales, lo cual genera cierta angustia grupal que se elabora a través del ejercicio de la crítica social y “tolerancia” grupal. En el plano social, los nuevos aprendizajes y prácticas de crianza, entre ellos la “lactancia prolongada” o las “camas familiares”[1] no encuentran refuerzo ni validación, con lo cual los/as participantes tienden a vivir diversos grados de rechazo del medio social. El grupo también es un refugio,  una manera de sostener una visión acogedora y alternativa del embarazo, parto y crianza.

C-. Motivación y Expectativas: Las personas ingresan al grupo con motivaciones diversas, entre ellas; lograr un parto natural y en casa, compartir con gente que tiene conocimiento acerca del parto y la crianza, en referencia a los facilitadores, estos últimos son conocidos socialmente por su trabajo clínico y preventivo.

Los participantes desean un estilo de “crianza consciente”  que no repita los errores percibidos en la propia crianza. Algunos miembros del grupo describen que el estilo de crianza aprendido en la propia infancia estuvo basado, en general, en la prohibición, centrado en las necesidades de los adultos y con una ejercicio del poder de tipo autoritario, ello implica en el presente una de-construcción de esa forma de criar, para construir una nueva forma de relacionarse con los hijos, que no es la contraria. Una mujer señala: “Es que tenemos tan aprendida las cosas de acuerdo a cómo nos han tratado…. Yo me doy cuenta cuando viene mi madre a casa, digo: ¡madre mía, si es capaz de decirle estas cosas a sus nietos! Todo eso se aprende……mi madre se basa en el no, ¡no hagas esto, no hagas lo otro!, ¡Cómo me ha coartado!”.

D-. Temores, Críticas y Sugerencias Asociadas a la Grupalidad e Intervención: Los participantes desean que la familia cercana, especialmente aquellos que colaboran con la crianza de los hijos, participen de alguna charla psicoeducativa o de una intervención preventiva que les permita comprender y validar este tipo de crianza.

Las madres embarazadas refieren que la duración de las sesiones, tres horas cada semana, es extensa dado que tienen que mantener las posturas corporales; recostadas o sentadas en la colchoneta. Sugieren disminuir una hora o proveer el espacio para una merienda intermedia.

E-. Logros: Los participantes cambian de opinión respecto al parto, señalan: “no es sólo un asunto médico, no es algo pasivo al cual someterse, sino que es  un asunto activo para ayudar a nacer al hijo”. Durante el proceso grupal van reconociendo que cada mujer tendrá un parto en el cual están implicados sus propias capacidades y límites personales, ello se traduce en un aprendizaje desculpabilizador respecto al propio  parto.

Algunos participantes señalan que han podido asociar las reacciones que tienen como padre y madre con la propia historia de crianza de ambos, asimismo han logrado una cierta distancia afectiva respecto a esta  historia de crianza, la que ha estado mediada por los aprendizajes obtenidos en el grupo, ello  les ha permitido confiar y empoderarse respecto a la posibilidad de implementar una crianza “diferente” a la que vivieron en su infancia.

Los participantes relatan que han desarrollado “aceptación  hacia el otro”, asocian este logro con la posibilidad que otorga el grupo de vivenciar las diferencias individuales y conversar en torno a las mismas.

Grupo de Padre y Madre con hijo/a de hasta 1 año

A-. Crianza autorregulada: El post parto y el primer año de vida del bebe es vivido por el padre y la madre, como un período altamente demandante y estresante, aunque reconfortante. Los participantes refieren como elemento contenedor el contacto cercano que pueden establecer con los facilitadores del grupo en este período.

Los hombres del grupo asignan importancia a su rol paternal en el momento del post parto, entienden que parte importante de su función es estructurar un espacio tranquilo e íntimo para la madre y el bebé, así como proteger a la díada de la presencia muchas veces invasiva de la red familiar y social.

B-. Vivencia del padre y madre en la intervención: En este período más estresante el grupo logra proveer de calidez y acogida, no obstante el mensaje de los facilitadores respecto a la crianza centrada en las necesidades del bebé genera en ocasiones una sensación de “ser criticados”. Algunas personas tienen la sensación de sentirse expuestas al juicio de terceros cuando el grupo pone en común aspectos de la crianza, en especial, cuando otros miembros  hablan acerca de lo que ha hecho o ha vivido con su hijo(a).

La coherencia de los facilitadores respecto a lo que saben y el modo acogedor que tienen de entregar sus conocimientosgenerar en los participantes  una sensación de credibilidad y honestidad.

C-. Motivación y expectativas: Los/as participantes buscan un estilo de crianza más consciente, esto es, una forma de criar que no repita los errores vividos en la propia crianza y que potencie los aciertos. Perciben a los facilitadores con “interés en lo que hacen y energía positiva”, lo cual incide favorablemente en el deseo de permanencia de los miembros del grupo.

Una motivación importante para asistir y permanecer en el grupo es tener contacto con otras madres y padres con bebés, se sienten “como en casa, arropadas, no juzgadas”. El sentirse escuchados y acompañados les genera una sensación de pertenencia y de aprendizaje interpersonal que valoran positivamente.

D-. Temores, Críticas y sugerencias asociadas a la grupalidad y a la intervención: Los nuevos aprendizajes de crianza autorregulada no encuentran un refuerzo en el entorno social,  señalan que es difícil mantener la coherencia dada la presión social existente.

Perciben que la frecuencia con la que se realiza el grupo de lactantes, una vez al mes, es menor a lo que necesitan ya que “cuando son pequeños se tiene más dudas sobre ellos”. Asimismo, les resulta insuficiente para contar con más apoyo de sus pares respecto a la crianza. Además, durante las sesiones vivencian escaso el tiempo para resolver las dudas respecto a la crianza, específicamente respecto a psicomotricidad, lactancia y conducta de los bebés.

E-. Logros: Las mujeres desarrollan mayor contacto con el “instinto maternal” y la posibilidad de ejercerlo. Entienden por ello la aproximación con aspectos internos del “ser madres”, lo que les permite buscar respuestas en su propia sensación y en la relación con el bebé para satisfacer sus necesidades.  También han avanzando en el autoconocimiento personal en la relación con sus hijos/a, los cuales les “van mostrando” sus capacidades y debilidades respecto de aspectos tales como establecimiento de límites, expresión de las emociones, cuestionamiento de creencias, entre otras.

La percepción de logros está asociada también a lo que observan en otros significativos al interior del grupo, ejemplo de ello es la observación que hacen del conjunto de bebés los que son descritos como saludables y vitales. Una mujer puntualiza: “mi hijo es feliz… mi bebé está saludable y alegre…”. Respecto a los padres aprecian mayor curiosidad y deseos de participar en la crianza.

Sienten respeto por sus hijos(as), los conciben  como seres humanos y no como “muñecos, cosas, etc.”, asimismo han aprendido a respetar el ritmo del proceso de crecimiento de sus hijos. A través de la intervención han valorizado positivamente la importancia del contacto físico entre padre-madre y bebé: el estar piel a piel.

Grupo de Padre y Madre con hijo/a de hasta 2 años

A-. Crianza autorregulada: Existe un cambio de perspectiva y de acción desde momento en que el bebé comienza a desplazarse, las madres perciben mayor intensidad en los cambios que viven en la relación con el bebé en este período. Algunas participantes señalan que sus hijos/as identifican el espacio grupal como de “juego a su aire”, observan que los niños se sienten placenteros y distendidos en su permanencia en el grupo.

Los participantes refieren seguridad en la satisfacción de las necesidades de los hijos, ello se traduce en contenidos del tipo “tengo confianza en que puedo hacer lo que mi hija  necesita de mí”. En las familias donde  que ha sido posible fomentar una crianza autorregulada y existe una pareja masculina inserta o no en el grupo de crianza, éste ha apoyado mediante acoger y cuidar a la madre, así como haciéndose cargo de la satisfacción de las necesidades del bebé.

B-. Vivencia del padre y madre en la intervención: Algunos participantes viven un conflicto ligado a las decisiones que deben adoptar respecto al cuidado de los hijos, una mujer señala “acá (en el grupo) la guardería es la última opción…pero yo no tenía opción sino meter a mi hijo de 6 meses a la guardería”.

Surge la necesidad de los participantes de orientación y acompañamiento frente a un tipo de crianza que no sigue los cánones tradicionales, se ejemplifica del siguiente modo: “…mi  familia señala respecto al bebe “suéltala, déjala en la cuna…”, en cambio en el grupo se afirma: “acúnala, tómala si te lo pide””.

Existen algunos elementos del método de trabajo que perciben potenciando un estado de relajación y confort estos son: la inclusión de música y una luz atenuada durante la realización de los ejercicios, “trabajar en el suelo”, ya sea sentado o recostado, genera estados de familiaridad y confianza, un ambiente distendido. El suelo se transforma en un elemento favorecedor de descubrimiento del cuerpo y por tanto, del desarrollo psicomotriz.

Las participantes perciben claridad en la información que entregan los facilitadores, perciben su comunicación propendiendo a evitar que se sientan sobre-exigidos en la relación con sus hijos, se sienten  acompañados y acogidos por el grupo, lo cual valoran muy positivamente.

C-. Motivación y expectativas: Respecto al ingreso al grupo, las motivaciones son heterogénea. Todos los participantes tienen un conocimiento previo del grupo que facilita la integración al mismo, ya sea porque se conocen del grupo anterior o por que han recibido referencias positivas del mismo.

D-. Temores, críticas y sugerencias asociadas a la grupalidad e intervención

El espacio para expresarse cuando asisten muchas madres e hijos se reduce significativamente generando agobio en algunas participantes, especialmente por la angustia que les produce el contacto físico de los niños que están aprendiendo a caminar.

Las mujeres piensan que es necesario incorporar a los hombres en dinámicas que les permitan mayor diálogo en el grupo, ya que “ellos se van sin hablar”.

E-.Logros: La participación de madre, padre e hijo en el grupo reporta un bienestar para la familia, los adultos  adquieren un nuevo modo de comprender la crianza centrada en el respeto por las necesidades del niño y la niña, señalan contenidos del tipo “respetar el ritmo y esperar que las cosas ocurran, todo llega en su momento” (refiriéndose a las funciones cognitivas, psicomotoras y fisiológicas ligadas al desarrollo infantil).

El grupo permite normalizar la experiencia de la crianza en cuanto a hitos y períodos críticos, conocimiento que es compartido por participantes y facilitadores en el desarrollo del proceso grupal.

Grupo con Padre y Madre con hijo de hasta 3 años

A-. Crianza Autorregulada: Durante el proceso grupal los participantes generan distinciones sobre las etapas madurativas de los niños y reflexionan acerca del comportamiento parental facilitador o entorpecedor de la autorregulación del hijo/a en cada etapa, ello facilita una gestión más coherente del proceso de crianza

Algunos participantes señalan que han podido asociar las reacciones que tienen como padre y madre en la crianza con la propia historia de crianza. Una persona señala: “intuía algo y lo pude compartir con mi pareja, que no conocía nada……….todo lo que es nuestra historia tiene que ver con el modo en que criamos”.

B-. Vivencia del padre y madre en la intervención: Durante las sesiones de trabajo grupal y corporal, los participantes están sentados o acostados en las colchonetas y ubicados de modo circular en la sala, ello genera en los participantes una sensación de inclusión y de visibilidad. Además viven placenteramente este modo de estar en el grupo dado que pueden “estirarse”, “escucharse”, “tumbarse”, “vivir el relajo de estar a gusto con los hijos”.

El grupo vive como una dificultad el silencio, refieren que es difícil hablar en ciertos momentos, especialmente en  el “arranque”, pasa lo mismo cuando se incorpora alguien nuevo. El asistir en parejas facilita la participación en el grupo, “las que vienen solas hablan menos”, cuestión que se atribuye también a un tema práctico: “mientras uno cambia la ropa, el otro habla”.

Los participantes cuentan sentirse fortalecidos en la crianza que desarrollan, atribuyen esta fortaleza a la base que entrega la participación y asistencia continua en el grupo, la heterogeneidad etaria que permite el aprendizaje desde distintos puntos de vista y experiencias, y al apoyo entre los miembros del grupo.

C-. Motivación y Expectativas: La inserción al grupo es difícil para algunas personas, mencionan por ejemplo que les “chocaba todo, era diferente a lo que habían oído, todo nuevo”.  Algunos padres se integran al grupo con una sensación de distancia y de cierta crítica, un padre señala que inicialmente fue bastante crítico no obstante luego sintió agrado por el trabajo corporal. Otro padre necesitó leer libros para orientarse respecto al desarrollo del niño, luego se implicó en el trabajo grupal, señala respecto de su inserción al grupo: “Lo miraba de lejos, no tenía nada dentro”.

Los padres y madres describen su permanencia en el grupo  resaltando el discurso de ver a otras parejas y sus niños con los cuales existe vinculación “nos vemos cada martes, vemos nuestros críos”. Asimismo mencionan el reforzar el camino de crianza elegido ante la constatación de que son una minoría social, el grupo es un lugar “donde ser mayoría, no sentirse incomprendida y sola”, provee compañía y contención.

D-. Temores, críticas y sugerencias asociadas a la grupalidad y a la intervención: Algunas personas señalan en referencia al número de participantes que hay poco espacio, ejemplifican: “De cuando hay muchas personas a cuando hay pocas, las cosas salen más claras. La gente está más cómoda y sale más limpio, sino se sale más cansada”.

La incorporación de nuevos participantes del grupo provoca molestia a algunos de los antiguos participantes, dado que se repiten temas y otros quedan sin abordar.

E-. Logros: algunos padres relatan que han aprendido a conocer y comprender lo que significa el embarazo, el parto y la crianza valorizando su importancia, un participante señala: “Fue un descubrimiento el involucrarme en su embarazo, el vivenciarlo a través de los ejercicios me ayudó mucho y también posterior al nacimiento”.

Señalan que han aprendido a conocerse como madre y padre, asimismo a conocer y empatizar con el proceso de crecimiento de sus hijos, relatan que han crecido junto a sus hijos reconociendo elementos que son importantes en la maduración del niño/a. Ejemplo: “….la gente no entiende la importancia que puede tener para un niño meter las cosas en una caja y sacarlas, involucrarte en ello te sirve porque te ayuda, estás en lo mismo que él, es una forma de aprender”.

Luego de 3 o 4 años de grupo, los participantes han logrado  una sensación de autonomía en la manera de criar, diferenciándose de su medio social. El avance en la autonomía del hijo se asocia a la posibilidad de re-afirmar el tipo de crianza implementada.

DISCUSIÓN

La práctica preventiva tal como ha sido descrita es un proceso complejo en un período sensible del desarrollo del ser humano, confluyen a esta complejidad variables sociales, familiares y personales asociadas a un cierto modo de entender y vivenciar el embarazo, el parto y la crianza por parte de los participantes y facilitadores de los grupos de crianza. Al focalizarse en el discurso de los participantes fue posible constatar que propenden a una crianza autorregulada, centradas en las necesidades del bebé y posteriormente de la niña/o, aunque hayan vivido en su propia historia infantil una crianza centrada en las necesidades de los adultos. Parece ser factor esencial de logro en esta variable el poseer capacidad empática y participar de una reflexión constante, mediada por el grupo, acerca de la relación madre- padre – hijo. El desarrollo de la capacidad de contacto empático se plantea, desde esta intervención post – reichiana, como un continuum y un asunto relacional, que se inicia desde el embarazo para continuar fortaleciéndola durante los primeros años de la crianza.

Existiría una relación, observable para los actores, entre la práctica de una crianza autorregulada  y el carácter que desarrolla un niño. Los usuarios y facilitadores comprueban en su práctica que un niño que no puede propender hacia la autorregulación tenderá a desarrollar una estructura caracterial más rígida,  aprenderá que habitualmente no es posible satisfacer sus necesidades  de desarrollo psico – afectivo – sexuales, una niña/o que tiende a autorregularse exhibirá un carácter más flexible y aprenderá que habitualmente es posible satisfacer sus necesidades. Es coherente entonces como plantea Serrano (2005), que el gran modulador, aunque no la única institución social responsable, de la salud psico-corporal es la familia en cuanto que permite o inhibe la satisfacción de las necesidades de sus hijos.

Un logro significativo de los grupos siguiendo a Llorca et el. (2002)  se asocia al desarrollo psico-motriz, que implicaría competencias motrices, cognitivas y socio-afectivas que se ponen de manifiesto a partir del juego corporal y del movimiento en el contexto grupal y  relacional con los otros niños, los adultos y los objetos, lo cual desarrolla a su vez, como consecuencia, una identidad y autonomía personal, a lo cual se agregaría desde la perspectiva post reichiana, el desarrollo de un carácter flexible que tiende a facilitar la gestión de satisfacción de las propias necesidades.

Las expectativas que tienen los participantes a su ingreso al grupo son variadas, se distingue como factor común el deseo de un embarazo saludable, un parto natural  y afectar positivamente la maduración del propio hijo/a. En el momento de la integración inicial de la mujer o la pareja embarazada al grupo se produce, en general, un proceso cuyos componentes principales son: los contenidos que el grupo va elaborando al momento de integrarse un nuevo participante y del cual este último se va haciendo parte al transcurrir las sesiones; la contención que vive el nuevo participante al estar con otros en la misma situación y tarea de crianza; y la acogida que brindan los facilitadores y el grupo a los nuevos integrantes. Concluido la integración inicial aparece como relevante para la permanencia las redes de apoyo social que se van formando y la posibilidad de estar acompañados, acogidos e informados en el proceso de crianza.

La intervención es vivenciada por los participantes con elementos comunes asociados a la necesidad de no ser enjuiciados; a ser  informados respecto a aspectos relevantes del embarazo y crianza; al  placer de estar en el grupo; a experimentar una validación de la existencia propia y del otro en el contexto del desarrollo del grupo. Como señala Husenman (1986) el grupo experiencial se caracteriza por ser “confiable,  íntimo y confidencial”, lo cual aporta estabilidad a la intervención fortaleciendo el vínculo intra-grupo.

Respecto a los aspectos asociados al género y el trabajo preventivo los participantes de los grupos construyen una propuesta de lo que significa ser padre y madre con el aporte de lo femenino y lo masculino. Los hombres y mujeres entrevistados reconocen diferencias y complementariedades determinadas por los roles de género pero también por las exigencias requeridas de acuerdo a la edad del bebé o niño/a, así por ejemplo el grupo comprende que no se requiere lo mismo del padre al momento del parto y los primeros días post parto que cuando el niño/a tiene uno, dos y tres años de edad. Pareciera entonces que la construcción de los roles de género en el contexto grupal asociada a la tarea de criar, generara consensos en los padres y las madres que hace posible la colaboración e inhibe la competencia. Asimismo existen una cierta dinámica en la integración de los hombres que es  importante mencionar;  la necesidad de una entrada al grupo privilegiando lo cortical, lo racional. Al parecer, los hombres necesitan  alta información respecto a lo que se hace y sus contenidos, sirve en este sentido el discurso de los facilitadores y las lecturas recomendadas. Al parecer lo que se libra en la integración masculina al grupo es una “lucha por comprender”, que si se desarrolla favorablemente posibilita un alto compromiso con el trabajo grupal.

Aparece como una contribución conceptual significativa del enfoque post – reichiano en el trabajo preventivo con familias, la concepción que los integrantes de una familia pertenecen a una ecología familiar, no sólo a un sistema familiar, ello implica que sus miembros tienen necesidades como sujetos, si estas necesidades no se satisfacen de modo estable se producirá un desequilibrio ecológico que es especialmente peligroso para los miembros más débiles de la familia. En cambio, si el sistema ecológico tiende a satisfacer las necesidades de todos sus miembros podrá asegurar la existencia saludable de  sus crías.  Además del trabajo preventivo en la ecología familiar, en la intervención se introduce el grupo de apoyo, en particular el grupo multifamiliar, que opera como soporte para centrarse en  las necesidades de los individuos y familias que lo componen y desarrollar un contacto empático. Por tanto, es necesario referirse no sólo a la ecología familiar sino también a una ecología de los sistemas humanos.

Junto con la utilización del grupo de apoyo, en esta intervención preventiva, se da un fuerte énfasis al abordaje corporal y emocional. Ambas herramientas, el grupo y el trabajo con técnicas corporales, desde un enfoque post-reichiano, tienen la relevancia de favorecer un mayor contacto con las propias necesidades afectivas así como abordar las creencias de los padres y las madres vinculadas al parto y la crianza. En cuanto a los niños y niñas, se ha intentado favorecer un mayor contacto con su propio ritmo biológico de maduración, lo que implica centrarse en sus necesidades y experiencias y no en las expectativas y metas de los adultos. Esto significa, introducir la teoría de la autorregulación desde el enfoque post-reichiano en las intervenciones preventivas vinculadas con embarazo y primera infancia; y así prevenir el desarrollo trastornos psico-corporales, durante la infancia y también en la vida adulta.

La concepción tradicional de crianza que se aplica en España pertenece a un paradigma diferente respecto la visión de la Ecología de los Sistemas Humanos, en el primero se aprecia una tendencia al aprendizaje vía frustración para el bebé del tipo “llorar antes de dormir”, en el paradigma post reichiano el aprendizaje se logra vía satisfacción de las necesidades del tipo “acunar antes de dormir”. Esta diferencia sustancial, genera en las redes sociales de los participantes crítica y muchas veces desvalorización de este modelo de crianza que desarrollan. El discurso de la autorregulación genera, en algunos casos, un conflicto con las presiones institucionales representadas por la familia, la escuela o el mismo trabajo, al manifestar cómo las necesidades de los niños/as y adolescentes son predominantes a las creencias y pautas de crianza tradicionales.

Otro aspecto importante y útil de la intervención que realiza el Centro Hazi – Hezi, es el trabajo en vínculo afectivo. Para Bowlby (1988)  el vínculo facilita el desarrollo de una base segura a partir de la cual un niño o un adolescente pueden salir al mundo y regresar sabiendo que será acogido y alimentado física y emocionalmente. En los aprendizajes de los participantes esto se traduce en la posibilidad de reflexionar acerca del propio proceso de vinculación con sus figuras parentales y el ejercicio de la vinculación con las hijas/os, de modo de implementar en el presente el recurso que se conoció en el pasado o de buscar alternativas a lo que no ayudó, para ello el grupo es muy significativo dado que es un nuevo referente en el presente.

El método de trabajo desarrollado por el equipo del Centro Hazi-Hezi es una conjugación de tres ejes reconocibles: el trabajo sobre la persona del facilitador vía psicoterapia personal profunda, la adquisición de una teoría de base que provee de un método de trabajo coherente y la supervisión de la práctica preventiva. Estos ejes aparecen como fundamentos de la realización de una práctica preventiva coherente, sensible y acompañada.  Los logros del trabajo preventivo requieren la implementación de una alianza de trabajo (Greenson, 2004), dado que el desarrollo del proceso grupal supone compromiso e implicación de todos sus miembros, en este sentido no se trata sólo de dar y recibir información pedagógica, sino de incorporarse a una dinámica grupal en la cual se trabaja con las vivencias relacionadas con el proceso del embarazo y la crianza de los hijos.

 REFERENCIAS

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Autores:

Freddy Orellana Bahamondes

Psicólogo clínico. Director, docente y formador de psicoterapeutas del Instituto Humaniza. Email:freddyorellana@hotmail.com

Javier Cortés Alti

Psicólogo Clínico. Docente Universidad de Santiago de Chile.

Email: jcortesalti@gmail.com

Mónica Rodríguez Verdugo

Psicóloga Clínica, docente y formadora de psicoterapeutas del Instituto Humaniza. Docente. Email: altazora@hotmail.com