Medicina Energética y Otras Yerbas

Revista sobre salud, cuerpo, energía, sociedad y hasta orgonomía…


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EN MEMORIA A LAS VICTIMAS DE FEMICIDIOS

PSICOLOGÍA CORPORAL

Por Karin Bock Galvez

 

 

Karin Bock Gálvez

Psicóloga,  Psicoterapeuta Sistémica

Docente en la UCINF – Santiago de Chile

Alumna del magister en Género de la Universidad de Chile

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Algunas razones para una terapia reichiana

Psicología Corporal

Colaboración de Maria Cristina Joss

De la vegetoterapia caráctero-analítica, elaborada por Wilhelm Reich, se desprendieron varias metodologías gracias al empeño y la práctica de diversos discípulos, razón por la cual no sería correcto considerarla como la única terapia reichiana válida.  Sin embargo, no puede negarse que se trata de la más directa herencia dejada por Wilhelm Reich en el área de la clínica.

Reich mismo, en efecto, en “La Función del Orgasmo” (1942) expone de qué manera  se fueron desarrollando su teoría y su practica en una constante relación dialéctica, de retroalimentación, con ratificaciones y rectificaciones. A través de un proceso de elaboración coherente su labor con los pacientes fue transformándose desde el primitivo psicoanálisis, pasando por el análisis del carácter, la vegetoterapia caráctero-analítica, hasta la orgonterapia, disciplina que abarca las etapas anteriores y las profundiza.

Miremos más atentamente al ser humano, a nosotros mismos, y  confirmaremos junto con Reich que psique y soma representan una unidad que en la actualidad social es reconocida solo superficialmente.

La palabra es privilegiada. El “verbo” que nos produce y nos contiene, en su integridad, sin embargo no nos alcanza, para decirnos al otro. No nos alcanza para decirnos a nosotros mismos.

Lo intraducible está en nuestras células, en nuestro cuerpo.

Está expresado y gobernado por el sistema nervioso autónomo.

Las emociones nos dicen, se nos escapan, hablan, gritan, nos delatan.

Y de ahí, de la observación clínica de las emociones inscriptas en nuestro carácter, nuestros músculos, nuestras expresiones, nuestras humanas contradicciones, nació el atrevido abordaje de W.Reich: la tarea de conectarse con las expresiones del ser,  locuaces para quien desea escuchar, mudas para quien sólo prefiere ver un cuerpo llevándose puesta una persona. El cuerpo es la persona, la dice, la proclama y la disimula a la vez,  a través de corazas tan familiares que resultan invisibles. Son nuestros caracteres, nuestros mecanismos de defensa, nuestras usuales patologías. Usuales hasta traducirse, en gran parte y con resignación, en conductas socialmente aceptadas. Naturalizadas. Si estamos rígidos, si evitamos sentir, si evitamos las emociones, es por necesidad de sobrevivir en la jungla a la que pertenecemos.

“La restauración de la motilidad bio-psíquica por medio de la disolución de las rigideces (“acorazamientos”) del carácter y de la musculatura” * fue y es el principio de la orgonterapia caractero- analítica según las palabras mismas de Reich.

Indispensable esto,  para poder volver entonces a la raíz de nuestro sentir: objetivo fundamental de una terapia que se quiera considerar de matriz reichiana.

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En el desarrollo que el orgonterapeuta italiano Francesco Dragotto elaboró a partir de la metodología sistematizada por Federico Navarro, la vegetoterapia caráctero-analítica nos invita a penetrar cada vez más, y sutilmente, a través de los estratos de nuestros acorazamientos. Lo que buscamos es despertar la pulsión vital en el centro neurálgico: a veces logramos percibirla en el eje de nuestra columna vertebral, en la respiración, en la mayor disposición a abrirse por parte de nuestros sentidos.

La pulsación, que Reich nos enseñó a reconocer cómo dinamismo vital de la unidad del funcionamiento psíquico y somático, posee la función biológica de producir dos movimientos iguales y contrarios, complementarios, dialécticos: la expansión y la contracción.  En condiciones ideales nos permitirían lograr una funcionalidad equilibrada, mayor plasticidad, capacidad de contacto.

Pero si observamos al ser humano como a un “campo energético” pulsátil, pronto veremos que esa pulsación equilibrada entre contracción y expansión, es muy difícil de lograr.

En la realidad, por razones históricas que se hicieron “naturalmente aceptadas”, la mayor parte de nosotros, como  “campos” que somos, no logramos ser tan equilibrados, prevaleciendo en menor o mayor medida una de las dos direcciones del movimiento pulsátil.  Cuando predomina la dirección centrífuga (expansión), se pueden generar  patologías donde el yo pierde el sentido del contacto con el límite. En la predominancia de la dirección centrípeta, la persistencia del movimiento contráctil genera caracteres extremadamente cerrados a la posibilidad de expresión.

Podríamos decir que en la sociedad en la que vivimos estos desequilibrios representen lo “natural”, o sea lo más común.

Encarar un proceso terapéutico desde esta perspectiva configura entonces un viaje de progresivo ablandamiento y atravesamiento de lo que llamamos coraza. “Acorazamiento” es un término más aceptable que “coraza”. No se refiere ya a una estructura inamovible, si no a esa dinámica que siempre subyace a la rigidez muda de las defensas, agarradas a nuestras ganas de vivir, ahogándolas. Cuanto más vital es ese deseo, más fuerte es la armadura que logra tejer para contener y castigar. Esa lucha muda estremece todo nuestro sentir. Y lo calla.

Tenemos que volver a los primeros latidos de nuestra posibilidad de sentir.

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Plantear un contrato terapéutico con esta metodología incluye entonces una propuesta de alianza entre terapeuta y paciente, en la cual el objetivo es justamente enfrentar y sostener ese atravesamiento.

Camino que es necesariamente somático, gracias a la ejecución de los conocidos actings de la vegetoterapia, pero de manera que estos puedan surgir como resultado de un trabajo previo de auto-percepción y registro de los que llamamos bloqueos. De ahí se originará un nuevo movimiento de apertura, bien desde adentro, y el consiguiente -y siempre gradual- ablandamiento de las rígidas estructuras que nos comprimen.

El abordaje no es directivo, autoritario, sino respetuoso del proceso individual propio de cada paciente, que es condicionado por los diferentes grados de impermeabilidad y resistencia de cada uno de los niveles del acorazamiento, psíquico y somático.

Cabe decir que el planteo reichiano fundamental, que implica el abordaje del  acorazamiento para su eventual desestructuración y reestructuración, resulta posiblemente un proyecto algo difícil de ser aceptado, en una sociedad donde la urgencia es la necesidad de adaptación.

Puede haber adaptación al medio sin renuncia?

Pichon Rivière, con un pensamiento y una práctica que fueron revolucionarios en su momento, supo indicar el camino de lo que él llamaba adaptación activa a la realidad.

Es este un interesante punto de contacto con el pensamiento reichiano, según mi opinión y experiencia, cuando considero que el objetivo en los dos casos fue y es aquel de favorecer el desarrollo de una capacidad humana de flexibilidad, apertura, ruptura de los estereotipos, en fin…transformación.

Igualmente revolucionarios, ambos paradigmas encuentran difícil acogida en un sistema social donde es muy grande el temor, la resistencia al cambio que bien analizó Pichon Rivière, y que en una lectura reichiana podríamos acercar al concepto de “peste  psíquica”.

Con esta expresión, Reich se refería a la contagiosa disposición del hombre a cerrarse frente a las manifestaciones más vitales, dominado por el miedo, que produce en él formas estereotipadas de ser y conducirse. Con su análisis desarrollado sobre todo en “Psicología de masas del fascismo”, W.Reich demuestra cómo la raíz de una patológica rigidez reside justamente en la formación de un carácter extremadamente reprimido y “resistente” a la naturaleza dialéctica de la existencia humana.

Muy bien agarrados estamos, a nuestras corazas!

“Mejor un tirano conocido! Uno nuevo…siempre será peor que su predecesor!” decía la viejita de Siracusa, deseando larga vida a Diógenes, el tirano.

Y así el status quo sigue siendo la solución preferida, demostrando una vez más que esa peste psíquica, tóxica y contaminante, de la cual hablaba Reich, está entre nosotros.

El desafío es desarraigarla!

Utopía?

Si a la palabra utopía la sustituimos por el término proyecto, es posible que con el tiempo algún pequeño paso nos lleve lejos.

El carácter genital descripto por Reich, el más saludable, aquel del hombre evolucionado que vive en nombre “del amor, el trabajo y el conocimiento”, todavía no está entre nosotros.

Pero puede ser nuestro proyecto.

 *W.Reich, “La Función del Orgasmo”, Paidós, pag.17

Maria Cristina Joos

Italiana, vive en Buenos Aires, Argentina.

Es doctora en Psicología (Università La Sapienza di Roma), psicoterapeuta individual y grupal, vegetoterapeuta, orgonterapeuta,

Miembro della “S.E.Or.” (Scuola Europea di Orgonomia), Miembro fundator y vicepresidente de la “Fundación de Orgonomía Dr. Wilhelm Reich” de Buenos Aires y psicóloga social (“Primera Escuela de Psicología Social Dr.E Pichon Rivière”, de Buenos Aires).

Ha sido secretaria de redacción de la revista “Energía, Carattere e Società” de la S.E.Or. de Roma y  conductora de programas radiales de cultura y divulgación científica  de la RAI, Radiotelevisione Italiana.

Es pintora y ha coordinado grupos de promoción de salud aplicada al fenómeno artístico.

Creó y coordina en todo el territorio nacional los grupos de reflexión sobre los orígines RADIX.

e-mail: cristjoos@gmail.com


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¿Quién soy cuando nace mi bebé?

¿Quién es esa mujer que nace con el nacimiento de su hijo?

Cuantas veces he escuchado en el proceso de acompañamiento a madres en período de puerperio: “no sé dónde estoy ni quién soy”; “quiero volver a ser quien yo era antes de tener mi bebé”; “no quiero ser así para siempre”; “¿cuando volveré a la normalidad”?…

 Además de poder cuestionar siempre si volveremos a ser lo que fuimos ayer, y cuestionar qué es la normalidad? Podemos preguntarnos: ¿Qué es pues lo que surge en esa circunstancia? ¿Porqué tanta sensibilidad e intensidad?

…………………

Lo que surge, aquello que se abre paso, son los movimientos en la fisiología y en la vida psíquica y mental de la madre para favorecer el maternaje. Asegurando y garantizando así la continuidad de la especie. Ese período se llama puerperio y puede durar hasta 2 años.

Ahora bien,  muchas veces lo que también se abre es nuestra propia historia de dolor y miedo, que ha estado guardada durante años, o apenas saliendo en pequeñas dosis a través de algunos síntomas.  Esa apertura puede ser la fuente de miedos y sensaciones de angustia, de despersonalización, de hipersensibilidad, de depresión, pánico. etc.

Lo que aparece después del parto nos puede acercar más al bebé para así poder maternarlo (y esa es la idea de la biología). O al contrario nos puede alejar del bebé, ya que puede ser tan dolorosa la emoción en ese momento que la madre necesitará de cierta distancia para sobrellevarla. O no sentirla tan intensamente.

Esa mujer que nace es más sensible: huele, escucha más, ve y siente más. Y todo eso para cuidar a su bebé. Pero ocurre que no solamente siente al bebé, también se siente a sí misma con una mayor intensidad.

En ese período de puerperio -Laura Gutman lo menciona- ocurre un encuentro con la propia sombra; aquella parte poco iluminada que no reconocemos en general porque tenemos un sistema de defensas que mantiene la sombra invisible.

No todos los embarazos tienen la fuerza de traer a la superficie nuestra sombra más guardada, pero todos dan la posibilidad de dejarnos más sensibles para desempeñar el nuevo rol que llega a nuestras vidas.

La sombra de cada mujer tiene relación con lo difícil de su historia. Guarda relación con sus propias frustraciones libidinales, de cuando no pudo satisfacer sus necesidades de amor. Y tuvo que aprender a adaptarse para no entrar en contacto con lo que provocaba dolor en su propia historia.

Muchas mujeres al sentir la fuerza de su sombra “prefieren” no entrar en contacto con ella y salir prontamente del período del puerperio. Pero hay otras que aunque quisieran no tener ese encuentro, no pueden evitarlo. Otras tienen sombras más o menos conocidas, que cuando aparecen las observan, las cuidan y esperan que se vayan.

Cada vez encuentro más madres dispuestas a sanar algo suyo que se abre con el nacimiento de su hijo o hija. Acostumbro decir que estas son mujeres valientes, que deciden bancarse y rever su propia historia para criar a su hijo con más conexión, mas posibilidades de contacto. Y esto sucede aunque muchas veces se pierda a sí misma durante un tiempo, pierda a la mujer que era antes de parir. Para ir al encuentro de una nueva mujer que todavía no sabe cómo será. Está en el camino, en el puerperio.

Estas mamás de hoy son hijas de mujeres que tuvieron que salir a trabajar, que medicalizaron sus partos, que dieron el biberón, cortando la lactancia muy tempranamente, llevando a sus niños a guarderías a veces con muy pocos días de nacidos. Son hijas de una generación poco maternada.

Actualmente muchas de esas mujeres van despertando para poder maternar, y al hacerlo se conectan con su propia historia de desamparo. Y eso duele mucho.

Por eso considero importante una preparación previa. Conocer y liberar la respuesta crónica de nuestro organismo, reconocer nuestras capacidades y dificultades. Pero la mayor parte de las veces no es posible hacer un trabajo de prevención y preparación que pueda dar más herramientas de autoconocimiento para atravesar el parto y puerperio. Y en otras situaciones aun con preparación, terapia previa, lo que se abre es fuerte y tiene la potencia de lo desconocido.

Entonces no queda otra que ir resolviendo, cuidando de lo que se abre en ella, mientras tiene a su bebé en brazos. Y por eso lo mejor es tener a alguien (pareja, familia, red social) que pueda amparar y ayudar a sostener la situación hasta que esa mujer vuelva a salir de las aguas profundas del puerperio. También es de mucha ayuda encontrar otras mujeres, crear redes de apoyo, escuchar otras historias y no sentirse como alguien raro, defectuoso o insano.

No siempre las parejas, los amigos, el trabajo entienden la situación y quieren sostener ese tiempo de puerperio que permite sanar a la madre, y que ella pueda sostener y satisfacer a su bebé. Y a veces lo que se abre en ese período necesita de mucho tiempo para volver a encontrar un lugar tranquilo.

En una sociedad profundamente herida, con muchas generaciones de bebés poco maternados, ya no se reconoce la importancia de ese momento. El deseo materno de cuidar a su bebé es algo que incomoda. Pero cada madre que pasa por un parto, que desarrolla la capacidad de maternar es la potencia viva de una nueva humanidad; más cuidada, más satisfecha. Por eso todos tendríamos que proteger y esperar a una mujer en su puerperio. Es una tarea social.

…………………

No hay nada raro. Lo que pasa es coherente con la historia que ha tenido cada mujer. Aquellas que aparecen después del nacimiento de su bebé son ellas mismas, pero “en otro momento”. Y las mujeres que van a surgir después del puerperio también son ellas mismas. Varias versiones de la misma mujer, varias formas de resolver cómo vivir el puerperio y la maternidad.

No hay respuesta correcta e infalible para ser y estar como madre. Lo que hay es la posibilidad de volver a conectarse con uno mismo para así conectar con su bebé, y con la posibilidad de  crecer con sus hijos, sintiendo, abriendo, sanando, maternando.

 Munich Santana


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De la Mitteleuropa a EEAA y Latinoamérica

Gestalt, Psicodrama, Bioenergía

¿Cuánto en común tiene las corrientes gestálticas, bioenergéticas y el psicodrama en base al psicoanálisis, la filosofía existencial, lo corporal y lo grupal? Hoy se reconoce como varios pensadores de la Mitteleuropa, en sus distintos campos, que llegaron a Norteamérica, trayendo mucho de lo que empezaban a desarrollar en Viena o Berlín. Tuvieron que salieron al exilio ante el crecimiento del fascismo europeo adueñándose de la región. Hasta el mismo Freud- reacio a dejar su querida Viena- salió para Inglaterra, cuando la Gestapo detuvo por un día a su hija Anna. El pedido de salida del ‘herr doktor’, fue hecho por la princesa Mari Bonaparte, el embajador de EEUU en Austria y por Mussolini. Era por 1938. Pero ya muchos de los discípulos del creador del psicoanálisis le habían advertido al maestro que los nazis iban a conquistar Europa. En Alemania todo otro grupo de intelectuales habían salido al exilio en 1933: lo que luego conoceríamos como la Escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer, Walter Benjamín, Marcuse) (1); Wilhelm Reich quien integraba una célula junto a Erich Fromm y Arthur Koestler en Berlín. Llegaron luego a New York, desde diversas partes. Pero hubo otro grupo que salió más tarde (y hasta estuvieron detenidos en los ‘lager’ -campos de concentración- como Bruno Bettelheim), Fritz Pearls, Manes Sperber (discipulo de Alfred Adler).

Pearls, luego de abandonar Berlín fue a Sudáfrica y luego a EEUU en 1946. Traía toda la teoría de la Gestalt (aquella que se había iniciado como ‘Teoría de la Forma’ con Wertheimer, Kohler y Koffka), que había combinado con aquellos psicoanalistas con los que se fue formando: Reich, Karen Horney, Helen Deutsch. ‘Terapia gestáltica’, uno de sus primeros libros, se lo dicta a Paul Goodman (2) ya en New York. En la década del ’60 va a vivir a California en medio de aquella explosión que se conoció como el ‘Flower Power’ de los hippies, y forma parte del Instituto Esalen, donde dirige seminarios y cursos sobre terapia gestáltica. Para algunos es más un enfoque fenomenológico-existencial que una técnica de psicoterapia. Pearls plantea el proceso de crecimiento y de las potencialidades humanas. Escribe como una forma de advertir lo que ya empezaba en muchos movimientos: “Una de las objeciones que tengo contra cualquier persona que se llame a si mismo un Terapeuta Gestáltico es que usa una técnica. Una técnica es un truco. Un truco debería ser usado únicamente en casos extremos. Tenemos bastante gente correteando y coleccionando trucos y más trucos, y abusando de ellos. Estas técnicas, estas herramientas, son bastantes útiles en algunos seminarios (3) sobre avivamiento sensorial o experiencias gozosas, para dar a los pacientes una idea de que aún están vivos. El mito de que el americano (estadounidense) es un cadáver no es cierto; él puede estar vivo. Pero lo difícil, lo triste, es que ese ‘jazcificarse’ (jazzing up/ acelerarse) frecuentemente se convierte en una peligrosa actividad sustitutiva, otra terapia impostora que impide el crecimiento”. (4). La mayoría de estos ‘exiliados’ que trabajaron en teorías y prácticas psicoterapéuticas, tenían en común lo que descubrieron: el análisis de la cultura. Iban a poner a prueba al psicoanálisis y  la filosofía existencial en una nueva cultura: la sociedad norteamericana. Por eso, ésas palabras de Pearls, como de otra forma lo dirán, Reich, Horney, Fromm, los frankfurtianos, Siegfried Kracauer (5), Hannah Arendt, Gunther Anders (6): no todo debe reducirse a la técnica.

Jacobo Levy-Moreno (1889- 1974), médico psiquiatra, conocía a Freud en Viena por la década del 20. Colaboró en compañías de teatro y autores teatrales como en la formación de actores entre 1921- 1925. Aparece su libro ‘El teatro de la espontaneidad’ (1923), que será el embrión de lo que luego llamaría psicodrama. Emigra a EEUU en 1925. Alquila un local en Brodway, donde cada noche se realizan sesiones de psicodrama público (ése local cerrará en 1974). Obtiene su propia clínica en Beacon, y crea un instituto de formación en psicodrama. En un congreso de psiquiatría en Filadelfia (1932), ya utilizó el término ‘psicoterapia de grupo’. En 1964 en Francia, organizó el Primer Congreso Internacional de Psicodrama. “Históricamente el psicodrama representa el punto decisivo en el paso del tratamiento del individuo aislado hacia el tratamiento del individuo en grupos, del tratamiento del individuo con métodos verbales hacia el tratamiento con métodos de acción”“El psicodrama pone al paciente sobre un escenario, donde puede resolver sus problemas con la ayuda de unos pocos actores terapéuticos. Es tanto un método de diagnóstico como de tratamiento” (Moreno, 1946).

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De Wilhelm Reich, se conoce que llegó contratado a la New School Social Researches. Para algunos no llegó como refugiado, sino como docente para enseñar sus líneas de investigación en psicosomática (hoy todo este tema es objeto de polémicas discusiones, ya que Reich murió en una cárcel estadounidense en 1957 y se sigue pidiendo que revean su causa). Estaba en Escandinavia, donde fue uno de sus períodos más productivos en lo que había comenzado a trabajar: la energía. Desarrolló líneas terapéuticas que derivaban del psicoanálisis a la economía sexual, la vegetoterapia, para luego llegar a la orgonomía (ya estando en EEUU, desde 1939). En la década del 40 comenzó a tener seguidores, tanto del campo de la psicoterapia, como de la literatura y la política (entre ellos Paul Goodman). Uno de sus pacientes y discípulo era Alexander Lowen, que luego de su formación con Reich estudia medicina y psiquiatría. Como sucede con todas las organizaciones, tienen su período de divisiones entre los ortodoxos y los que agregan algo nuevo en su estilo. Lowen pertenecía a lo segundo. Si bien Reich, comienza trabajar en bioenergía, fue un período corto. En sus cartas afirmaba: “Lo que los escandinavos no entienden es que he seguido adelante en estos 12 años a un ritmo rápido y que estoy lejos en el espacio y que ya no estoy en la esfera de una psicología restringida a una técnica” (carta a A.S. Neill,  7/10/51) (7). En ésa década del 50, Reich estaba investigando sobre mediciones atmosféricas, huracanes, auroras boreales, desertificación, con sus nuevos instrumentos y teorías de la energía.

Para quienes creen que Wilhelm Reich, fue conocido por ser unos de los primeros en acercar el psicoanálisis y el marxismo (conocido como freudo- marxismo, entre ellos Fromm, Fenichel, Bernfeld), se desconoce que hubo un argentino, Guillermo Ferrari Hardoy, quien estuvo con Reich en Orgonon – Maine, en el Primer Congreso Internacional de Orgonomía por 1947. Hardoy, había sido uno de los primeros integrantes de la Asociación Psicoanalítica Argentina, creada en 1943 por Garma, Pichon Riviere y Mari Langer, entre otros.

Otra segunda parte de este artículo comentará sobre qué ha ido surgiendo y que divisiones aparecieron (como las del grupo Plataforma en 1969) dentro del psicoanálisis en nuestro país. Pero a su vez, mostrará la evolución que tuvieron éstas nuevas corrientes de la psicología de grupo, psicodrama, Gestalt o bioenergía en Latinoamérica, y para dónde van. También hay que volver a recordar que Mari Langer, se formó en Viena como médica y fue como voluntaria de las Brigadas Internacionales a la guerra civil española (1936- 1939), de allí vino para Uruguay. La Sociedad Psicoanalítica de Viena, les prohibía mezclar política e ideología con la terapia. Paul Federn era su presidente por ése tiempo, antes de la anexión de Austria por los nazis. Es sorprendente ver que a Willhelm Reich le había sucedido lo mismo como militante en la creación de los grupos de Sexpol (en Viena en los barrios obreros por 1927, en Berlín a partir de 1930),  y por eso luego sería expulsado.

Carlos Liendro

Licenciado en Psicología (UBA) Licenciado en Trabajo Social (UNLZ). Especialista en Metodología de la Investigación. Cineasta. Escritor
Pulsacion21@gmail.com

Notas:

  1. La escuela de Frankfurt se componía de sociólogos, filósofos, ensayistas. Benjamín fue un colaborador, pero no pudo escapar como ellos a EEUU
  2. Paul Goodman (1911- 1972) sociólogo, escritor anarquista. Autor de libros en los ’60 sobre la formación y los movimientos estudiantiles en Norteamérica.
  3. Lo que hoy se conoce como workshop, laboratorio, maratón.
  4. Fritz Pearls. Sueños y existencia. Terapia gestáltica
  5. Siegfried Kracauer (1889- 1966) periodista y teorizador del cine alemán. Autor de ‘Los asalariados’ (aparecido en 1930, uno de los primeros análisis de una clase social y su cultura) ‘De Caligari a Hitler’ aparece en 1947 ya en EEUU.
  6. Gunther Anders (1902- 1992) fue más conocido por ser pareja de Hannah Arendt. Se formó como filósofo con Husserl y Heidegger. Salió al exilio primero a París y luego a New York. No llegó con los honores de muchos refugiados perseguidos por judíos e izquierdistas. Trabajó como obrero en una fábrica en EEUU. Su obra se comienza a traducir ahora al español y escribe sobre la tecnocracia y la alienación.
  7. ‘Un tal Dr. Reich’, ‘Reichianas’ textos de Carlos Liendro, el segundo como compilador.


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Psi Corporal

Cada vez que digo soy psicoterapeuta corporal, pienso: ¿qué explico y qué oculto con ésa denominación?

Sintéticamente lo que digo es que soy psicoterapeuta (en mi caso psicóloga) y que trabajo sobre el cuerpo. Hago masajes? Gimnasia? Reeducación postural? No exactamente, si bien algo de todo eso hay.

Muchos pacientes vienen a la sesión con curiosidad por saber de qué se trata. Algunos creo que empiezan terapia más por curiosidad qué por necesidad.

Intento explicarles sintéticamente de qué se trata afirmando que guardamos las emociones en nuestro cuerpo, y de a poquito voy introduciendo la lógica funcional del trabajo. Pero es solamente el trabajo psicoterapéutico el que va dando sentido a lo que vamos trabajando.

De donde viene todo ésto?

Del psicoanálisis…

Como casi todo que tiene que ver con el mundo psi.

Ésa fue una de las disciplinas abrazadas por Wilhelm Reich para la formulación de su paradigma de entendimiento del hombre y del mundo, esto es: el psicoanálisis original. El primer Freud, aquel que se interesó en la vida psíquica y sexual como base para la salud, el que hablaba de la libido y sexualidad infantil, donde las neurosis eran fruto de la parálisis frente al conflicto entre la energía libidinal (principio del placer) y el ambiente social (principio de la realidad).

Freud fue el primero en introducir la idea de un Yo corporal.

Cuando se es un bebé, el yo es eminentemente corporal. Pero al crecer vamos ganando la capacidad de desarrollar vida psíquica gracias principalmente al desarrollo de un lenguaje tan complejo como el que tenemos los seres humanos.

Ocurre que EL psicoanálisis fue tomando otros rumbos y enfatizando otros aspectos como la pulsión de vida versus la pulsión de muerte, llevando hacia la vida psíquica el conflicto que antes estaba puesto en el desencuentro entre las pulsiones internas y lo social, descomprometiéndose  de la dialéctica de la realidad. Al mismo tiempo el psicoanálisis se fue institucionalizando y sufriendo las consecuencias de ése proceso…

Wilhelm Reich, conocido como el padre de las psicoterapias corporales, fue el que más claramente decidió empezar ése camino para llevar lo corporal al análisis caracterial.  Pero su paradigma es más amplio, aún si a veces muchos de los continuadores de su pensamiento lo circunscribieron al área de la psicología clínica. No pocos de ellos, al no poder comprender todos los aspectos de su paradigma parcializaron la coherencia de su teoría, que abarca lo social, lo energético, lo biológico y lo psíquico.

Cabe destacar que diversos teóricos consagrados y aceptados en la psicología, como Eric Fromm, Alexander Lowen, Fritz Perls y otros, fueron influenciados por Reich, no obstante tomarlo en forma parcial y sin hacerle el justo y debido reconocimiento.

De la antropología…

En comunión con la aspiración de la antropología, el pensamiento reichiano también busca producir conocimiento sobre el ser humano en diversas esferas, intentando abarcar tanto la evolución biológica de nuestra especie como el desarrollo y los modos de vida de pueblos que han desaparecido, así como las estructuras sociales de la actualidad.

En la base de los cuestionamientos sobre el patriarcado está la comprensión de las formas relacionales de otras épocas, de sociedades matrifocales y matrilineales con otros códigos sociales y sexuales más en sintonía con la naturaleza. Y de ésa forma poniendo en cuestión dogmas que vienen de una psicología patriarcal, como es el caso de la universalidad del complejo edípico.

De la sociología…

A través de la comprensión del funcionamiento de los grupos sociales y sus organizaciones, ya que éste funcionamiento está en  la base de la vida psíquica.

El hombre siempre está en relación con los otros, desde la vida intrauterina hasta la adultez. Y en el proceso de socialización es cuando el ser humano va siendo podado en su naturaleza primaria y en su capacidad de autorregularse, alterando la lógica funcional de su vida psíquica. Por eso los procesos psíquicos no pueden ser explicados sólo tomando como base el mundo interno y subjetivo. Siempre estamos en relación: homus socius, homus sapiens, hombre relacional.

De la física, química y biología……

Reich continuó desarrollando observaciones basadas en la primera idea libidinal y persevera en ese camino con el desarrollo de la “Función del Orgasmo”; la libido como corriente energética de la vida neurovegetativa.

Somos cuerpos con órganos que cumplen una función. Tenemos hormonas, neuronas y músculos que se contraen para reprimir una emoción; recuerdos fragmentados, que se almacenan en la red de la memoria, separados de la emoción y el pensamiento. Somos la evolución de nuestra especie con desarrollo de lo racional, pero con la capacidad de sentir, emocionarnos y vincularnos. Y a la vez, también somos cuerpos físicos que se mueven y producen acciones para llegar a un determinado lugar.

Y aquí se va entrando en relación los diversos aspectos de la teoría Reichiana.

Reich afirmó que el ser humano posee una unidad psicosomática, y que lo que ocurre en el ámbito psíquico tiene correlación en lo físico (somático), por lo que colige que para sobrevivir en ésta sociedad que boicotea la libre expresión y la autorregulación, el hombre tiene que proteger sus emociones desarrollando una coraza muscular y caracterial. Una armadura que le permita continuar. Y es con ésa coraza que se relaciona consigo mismo, con los otros y con el ambiente, protegido pero también limitado en sus potencialidades de percibir y sentir.

Podemos contraernos para defendernos creando una coraza caracterial, o podemos haber sido tan estresados, dañados y aplastados en un momento de vida tan primitivo (como la intrauterina) que, entonces, vamos desarrollando poca capacidad para construir corazas y defensas, quedando así con una forma de ser muy sensible, abierta y a veces frágil frente a los estímulos estresantes de la vida en sociedad.

No es un problema tener defensas en la vida, las necesitamos. Con frecuencia lo conflictivo es la rigidez y poca plasticidad de nuestras respuestas defensivas, o incluso prescindir de defendernos cuando no hay peligro. Es como si estuviéramos siempre en un modo automático, siempre con la armadura puesta y preparados para la guerra.

La forma educacional rígida es lo que hace que se active constantemente la bomba de contracción formada por nuestros músculos.

Muchas veces al trabajar sobre la coraza, lo que se hace es devolver una funcionalidad a un músculo que estaba rígido, o que tenía poco tono o energía.

Y al trabajar a nivel somático, devolviendo la funcionalidad de un órgano, se libera una emoción y un recuerdo que pueden estar asociados a esa rigidez o disfuncionalidad. Permitiendo la integración entre pensar, sentir y actuar.

Devolver funcionalidad es recuperar MOVIMIENTO y recuperar VIDA.

De lo energético…

 

Podemos hablar de la energía vital (orgón), que es una especie de energía biológica que está en todas partes: en los seres vivos y en la atmósfera. También conocida por Bergson como “impulso vital”, con principios semejantes al concepto de energía estudiado por Theilhard de Chardin, y estudiada y conocida en la medicina oriental como “prana” o “chi”. Cuando Reich habla de energía orgónica, entra en una esfera de conocimiento que aún es difícil de comprender por muchos teóricos, incluso algunos psicoterapeutas corporales no abordan con profundidad los conceptos de la orgonomía, priorizando más el análisis del carácter y el tipo de terapia que enfatiza apenas las reacciones corporales y las emociones en el cuerpo. Pero entender la energía biológica llamada orgón, que tanto investigó Reich, es una forma de entender al hombre de un modo más completo.

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Como heredera de ese pensamiento, la psicología adopta el adjetivo corporal, pero con eso no quiere decir que siempre vamos a poder trabajar concretamente sobre el cuerpo, pues solamente cada situación específica dice desde dónde tenemos que empezar y hasta dónde podemos ir.

La gente no está acostumbrada a que su psicoterapeuta toque, proponga movimientos, hable de energía. Otras tantas personas tienen tan escindido el cuerpo de sus vidas y del análisis de sus procesos cotidianos, que no pueden imaginar una psicoterapia donde hablen menos y corporicen más.

En un proceso terapéutico psicocorporal se busca integrar lo sensorial y emocional, con lo cognitivo y la acción. Proponiendo actos, actings, movimientos, ejercicios, incluso dibujando si hiciera falta; representando, dramatizando, en suma utilizando la herramienta terapéutica necesaria y posible. Pero sobre todo entendiendo al hombre o la mujer que está enfrente como alguien que tiene una unidad psicosomática, y que la función de la terapia es recuperar movimientos vitales y ampliarlos, flexibilizarlos, devolviendo al ser la capacidad de sentir y el respeto a su gran guía en la vida: el cuerpo y sus sensaciones.

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Llegado a este punto quiero reivindicar el paradigma que elaboró Reich y que puede estar en la base del entendimiento de cualquier técnica terapéutica psicocorporal.

Esta aproximación de teorías realizada por Reich existió gracias a una búsqueda de interdisciplinaridad, pues creía que para entender el fenómeno de la vida humana estamos limitados al usar apenas el psicoanálisis, o aspectos solamente psicológicos.

Justamente por ser la interdisciplinaridad uno de los puntos más importantes de su obra, es que Reich fue acercándose a varias teorías, que ayudaron a entender y a componer lo que terminó llamando orgonterapia. Su paso por la medicina, el psicoanálisis, la biología, la física y la sociología dieron el verdadero soporte a esta conversación entre disciplinas.

Desde la psicología corporal queremos unir, integrar, ver lo qué hay en común con otras disciplinas que se basan en la observación de la vida y de la naturaleza.

Y en ese sentido abomino de toda la psicología de carácter adaptativo, acorazada, fundada  en el miedo y sostenida gracias a sus aspectos rígidos y dogmáticos. O basada en un misticismo alienante. Una psicología que está al servicio de un sistema que dice que el hombre sólo puede vivir en sociedad si es castrado en sus impulsos vitales, que dice que necesitamos una ley impuesta, sin reconocer que a la ley natural de la vida la hemos matado con los procesos educativos y sociales que hemos legitimado. Una psicología que ha explicado y justificado la sociedad falocrática, patriarcal y consumista.

Reivindico una psicología al servicio de lo vivo, de la recuperación de los movimientos vitales en los seres humanos. Una psicología que camine tomada de la mano de la sociología, la antropología, la biología, y hasta la física y la química.  Una psicología que no esté confinada al mundo psíquico con la ingenua idea que si aislamos apenas ésa variable, todo se podrá explicar.

La Psicología Corporal Reichiana parte del entendimiento del hombre como un ser bio-psico-social y energético, donde cada uno de éstos aspectos mantiene una relación dialéctica con el otro. Esto quiere decir que si algo afecta la vida social del individuo, alguna repercusión tendrá en la vida emocional, o física (somática), o energética de este mismo individuo. Todos estos aspectos tienen una relación dialéctica y funcional.

Entonces, decir que uno es Psicoterapeuta Corporal enuncia poco pero intenta decir mucho. Y siempre podemos continuar profundizando la mirada…

Munich Vieira Santana

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