Medicina Energética y Otras Yerbas

Revista sobre salud, cuerpo, energía, sociedad y hasta orgonomía…


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Práctica Preventiva en Embarazo y Primera Infancia desde la Autorregulación en el Centro HAZI – HEZI – 2ª Parte

Prevención y Profilaxis

Esta investigación sistematiza, desde la perspectiva de los participantes, la práctica preventiva que realiza, en base al paradigma post Reichiano o ecología de los sistemas humanos, el Centro Hazi-Hezi de España, por un lado con grupos de mujeres embarazadas y sus parejas, y por otro lado, familias con hijos de uno, dos y tres años de vida. Para ello se realizaron entrevistas semi-estructuradas que permitieron distinguir los conceptos fundamentales del discurso y método preventivo, describir el desarrollo de la experiencia por etapas y discriminar los principales aprendizajes de los participantes según las variables de análisis definidas. La investigación pretende generar una reflexión acerca del aporte del enfoque post – Reichiano en este tipo de intervenciones en la consolidación del vínculo temprano centrado en el desarrollo de una capacidad de contacto empático en la relación madre- padre e hija/o.

Para ir a la primera parte

Supuestos Teóricos base de la Metodología Preventiva

El Grupo Experiencial

Este tipo de grupo se caracteriza por centrase en las interacciones de las personas que participan en él. Tiene como propósito brindar un espacio donde sus integrantes tengan la posibilidad de aprender a conocerse a sí mismos, a comunicarse con los otros y a expresar los sentimientos que vivencian. El grupo experiencial facilita un cambio contextual, un espacio diferente al habitual, esta re-contextualización permite nuevas formas de expresión personal. Para que ello se mantenga en el tiempo es necesario que el grupo logre ser confiable, íntimo y confidencial. En definitiva el grupo permite que la persona desarrolle las habilidades y destrezas interpersonales necesarias para relacionarse más efectivamente con los demás para que posteriormente pueda utilizarlas en otras situaciones (Husenman, 1986). También busca que sus miembros se beneficien de la experiencia en sí misma y  de la reflexión sobre el comportamiento individual y grupal. (Shaw, 1980; Sbandi, 1980; Huici, 1985).

Los  grupos experienciales, son definibles “como aquellos en los que el grupo se utiliza como vehículo común para el desarrollo del individuo (su grupo y/u organización) a través de una dinámica de aprendizaje común que pone énfasis en el proceso o en la comunicación de sentimientos” (Cooper en Huici, 1985).

La utilización de este tipo de grupo se justifica en la aportación que supone para el aprendizaje (González & Cornejo, 1993; Roca, 1993):

  1. moviliza y facilita un cambio más perdurable en las actitudes y en los comportamientos, por la implicación emocional que supone.
  2. Facilita un aprendizaje vivencial que integra la parte emocional y cognitiva, hecho que favorece la eficacia y la satisfacción.
  3. Sirve como instrumento eficaz de cambio y desarrollo personal

A efectos de la intervención, se utilizó el enfoque teórico post – reichiano y lewiniano de los grupos experienciales.  Para el enfoque post – reichiano el énfasis esta puesto en que el participante del grupo pueda recuperar su capacidad de autorregulación, es decir, la capacidad de contacto perceptivo y emocional consigo mismo (placer, angustia, tristeza, miedo, rabia), para la satisfacción de sus necesidades en el contexto relacional de la presencia del otro. (Serrano, 1990; Reich, 1993, Navarro 1995). Para ello los grupos desarrollan una metodología no solamente centrada en la interacción verbal (Foulkes, 1986; Bion, 1990) sino también en el abordaje corporal en contexto de grupo, para lo cual se trabaja con técnicas corporales que faciliten el desarrollo del contacto emocional con uno mismo y con los otros (Serrano, 1990). Por otro lado, utiliza el enfoque lewiniano para facilitar que la intervención pueda ser evaluada continuamente, considerando las necesidades del grupo (separación en fases o etapas del trabajo, directividad de los facilitadores) y la realidad externa. Un elemento común de estos enfoques es centrarse en los procesos grupales como eje central en los fenómenos de aprendizajes. (Turró & Cortés, 2004; González & Cornejo, 1993, Lewin, 1978).

La modalidad de grupo experiencial que se utiliza en este tipo de intervención es el grupo de apoyo, el cual se caracteriza por ser dirigido por profesionales y los objetivos giran en torno a desarrollar habilidades de afrontamiento entre sus miembros, mejorar las habilidades personales, la comprensión personal y la educación, mediante feedback, orientación y guía (Rogers, 1987). Este tipo de grupo necesita de un marco acogedor y seguro que permita la gestión de las capacidades mutuas de los miembros para darse ayuda mutua (Casas, 2001). Estos grupos tienen una duración de limitada de tiempo que va a depender de los objetivos del mismo (Turró & Cortés, 2004).

En los grupos se utilizan técnicas para favorecer la participación de sus miembros, así el grupo adquiere una característica flexible, es participativo, práctico y vivencial,  facilitando un trabajo  focalizado en las necesidades del niño y niña, en las de la madre y el padre, y el tipo de relación establecida.

METODOLOGÍA PREVENTIVA

Descripción de la Metodología Preventiva y su Contexto

Al Centro Hazi – Hezi  asisten familias que desean incorporarse a los grupos de prevención, estos son: grupo de embarazadas con sus parejas; grupo de madre y/o padre con hijo de hasta 1 año; grupo de madre y/o padre con hijo de hasta 2 años y grupo de madre y/o padre con hijo de hasta 3 años. El centro posee una sala amplia y calefaccionada cubierta con colchonetas.

El método de trabajo preventivo es grupal y centrado en las necesidades de los participantes en el contexto del embarazo y la crianza, de este modo el grupo desarrolla una vivencia caracterizada por la presencia e interrelación de sus miembros (padres, madres, niños y facilitadores) y la reflexión de su devenir asociado a la tarea de parir o de criar. Los facilitadores realizan un análisis de la interacción y proceso grupal,  y entregan ciertas directrices e información basadas en este diálogo grupal y en el paradigma post Reichiano o ecología de los sistemas humanos.

Los grupos de embarazo y crianza son abiertos, pueden incorporarse nuevos miembros en cualquier momento. Para el ingreso al grupo, las personas interesadas deben realizar una entrevista inicial de acercamiento y acogida, recopilación de información e indicación del grupo. El pago de las sesiones es flexible y es un acuerdo entre los facilitadores y los participantes.

Respecto al género, los facilitadores promueven una igualdad del trabajo que realizan el padre y la madre durante la sesión (en caso de participar ambos), es decir, lo que tiene que realizar la mujer a través de un ejercicio específico también lo efectúa el hombre.

El grupo de embarazo tiene una frecuencia semanal, las sesiones son de 3 horas, asisten entre 8 a 10 mujeres, algunas con parejas. Los facilitadores intentan que la unidad de trabajo preventivo sea la pareja embarazada, dado que se entiende que el embarazo, el parto y la crianza es una tarea cuya unidad funcional mínima está conformada por el padre y la madre, en el caso que no exista pareja se intenta incluir una figura adulta masculina del ecosistema familiar.

El objetivo primordial del trabajo grupal es preparar a la mujer embarazada y su pareja para el “mejor parto posible” favoreciendo un contacto saludable con el bebé intra-utero (Serrano, 1994.,  Aznar, 2005). Durante la sesión se realiza trabajo corporal de preparación al parto, fomentando la posibilidad que las madres tomen contacto y aprendan  a regular su respiración, se les sensibiliza respecto al contacto con el bebe intra-útero, respecto a la posibilidad de parir desde el placer de dar a luz un hijo y no sólo desde el dolor que implica, se revisan las creencias y supuestos existentes respecto al parto y la crianza, se trabaja la diferencia entre el movimiento de pujar – contraer e hiperventilación versus el movimiento de apertura muscular y respiratoria en el momento del parto. Además se estructuran y construyen las funciones del padre y la madre durante el parto y en el post parto.

Los grupos de crianza, a diferencia del grupo de embarazo, tienen una frecuencia de una sesión de dos horas al mes, la dinámica al interior del grupo está dominada por el momento evolutivo del hijo/a y por las ansiedades de los padres asociadas a la tarea de criar. En estos grupos la sala está preparada para el juego, los juguetes están en el suelo disponibles para los niños, el piso está cubierto de colchonetas, no existen sillas, los adultos se sientan ocupando el perímetro de la sala, por lo que el juego de los niños/as ocurre en el centro.

En el Grupo de crianza con hijo de hasta 1 año la sesión tiene una estructura de trabajo que en general no sufre modificaciones sesión a sesión, al inicio los facilitadores toman contacto con los contenidos asociados a la crianza que señalan los participantes, se produce el diálogo social, luego los facilitadores toman lo señalado por los participantes y entregan algunas directrices. Posteriormente se realiza un masaje a los bebés, los facilitadores van señalando cómo hacerlo para descomprimir al bebé y generarle placer y bienestar. Posteriormente se pasa nuevamente al diálogo grupal, y finalmente, los facilitadores señalan nuevas directrices que orientan la dinámica grupal y la crianza.

En el grupo con hijo/a de hasta 2 años se facilita el proceso de distanciamiento de los padres y el encuentro con los iguales, los niños/as se van alejando del padre y la madre para tomar contacto con otros niños, se inicia un juego incipiente y se declaran los primeros conflictos y frustaciones en la relación con otros como por ejemplo en que un niño le quite los juguetes a una niña; el grupo reflexiona acerca de qué y cómo ejercer el rol parental.

La sesión se inicia con masajes a los niños o con juego en el suelo entre los niños, las madres y los padres, luego se plantean dudas y comentarios respecto a la crianza, en este momento el grupo reflexiona en conjunto con los facilitadores. En un momento posterior los adultos se sientan en círculo en una esquina de la sala y los niños juegan en el resto de la sala, ello permite que los padres comenten y trabajen la crianza, así como que los niños/as jueguen autónomamente recurriendo a la madre o el padre si lo necesitan.

En el grupo con hijo/a de hasta 3 años está muy presente el tema del juego entre los niños, los cuales poseen una psicomotricidad que les permite desplazarse eficientemente y jugar con otros. En este grupo es posible observar el juego cooperativo de los niños pero también la expresión del conflicto, los niños/as exhiben un incipiente carácter, algunos son más avasalladores, otros  más tímidos y se dejan pasar a llevar, otros más evasivos, lo cual cuestiona a los padres que tienen que resolver cómo criar a este hijo respecto al tipo de relación que desarrolla con los otros y con sus pares.

El grupo comienza con todos los miembros acostados en el suelo, realizando juegos psicomotrices acorde a la edad de los niños, luego los padres y madres se sientan mientras los niños juegan libremente, los participantes realizan preguntas o comentarios de la crianza, se produce el diálogo grupal en el cual los participantes cuenten sus experiencias de crianza y la manera en que han resuelto sus conflictos, los facilitadores también hacen comentarios y reflexionan respecto a los señalado por el grupo.

Descripción por etapas del desarrollo de la metodología preventiva del centro Hazi-Hezi desde la perspectiva de los participantes-facilitadores

Los facilitadores describen tres etapas de desarrollo del trabajo preventivo, la primera etapa estuvo focalizada en las mujeres embarazadas y en el objetivo de facilitar el proceso de parto. Al comienzo trabajaba sólo una facilitadora, posteriormente se incorporó el facilitador, la co-facilitación fue importante dado que permitió una mayor reflexión respecto a la función masculina y femenina en el embarazo, parto y crianza. La segunda etapa los facilitadores asignan importancia al contacto piel a piel entre el bebe y sus cuidadores, ello se traduce en resaltar el  masaje al bebé y en el acompañamiento a la lactancia. En esta etapa el modo de estar de los facilitadores en el grupo era de orientación “vertical”, señalaban instrucciones y recomendaciones directas, “éramos las figuras referenciales principales del trabajo preventivo”. La tercera etapa es la actual, caracterizada por mantener las actividades de los grupos de embarazo y crianza pero con un modo de estar de los facilitadores de orientación horizontal y desarrollando una reflexión permanente a través de la supervisión del grupo de prevención, ello ha permitido generar cambios desde un modo de trabajo grupal más directivo a participativo, permitiendo que el grupo mismo sea el principal referente.

MÉTODO INVESTIGATIVO

Diseño, Objetivos y Categorías

El diseño de la investigación es descriptivo y utiliza un enfoque cualitativo, para mostrar los principales aprendizajes de los participantes de la práctica preventiva, describiendo el desarrollo de la experiencia, los conceptos básicos asociadas al discurso preventivo y a la propuesta metodológica del trabajo preventivo.

Los objetivos de la sistematización son los siguientes: 1-. Describir los principales conceptos asociados al discurso preventivo y la fundamentación teórica de la metodología de trabajo implementada. 2-. Conocer los aprendizajes obtenidos por los/as participantes-usuarios de acuerdo a las categorías definidas.

Las categorías definidas son: A-. Crianza Autorregulada: capacidad de generar una relación madre-padre e hijo en la cual sea posible considerar las necesidades del bebé o niña/o como elemento estructurante de la relación. B-. Vivencia del padre y madre de la intervención: discurso de los participantes respecto a su percepción y sensación general respecto al trabajo realizado en el grupo y al tipo de intervención. C-. Temores, Críticas y sugerencias asociadas a la grupalidad y a la intervención: aprensiones, miedos y juicios respecto a la intervención. Sugerencias para mejorar la práctica preventiva. D-. Motivación y Expectativas: Motivación respecto a la inserción y permanencia en el grupo. E-. Logros: reconocimiento de adquirir nuevas prácticas personales y familiares  durante el embarazo, parto y crianza asociadas a la permanencia en el grupo.

Participantes y técnicas de recopilación de información

Los entrevistados fueron un total de 26 personas, 6 del grupo de embarazadas, 7 del grupo de hijos/as de 1 año, 6 del grupo de 2 años y 7 del grupo de 3 años. La convocatoria se realizó a aquellos que podían y deseaban cooperar con el estudio. Se usó como herramienta de recolección de información la entrevista semi-estructurada, una por cada grupo, cuatro en total. Cada entrevista duró aproximadamente 2 horas y 30 minutos y contó con un número mínimo de 6 personas, incluyendo al menos 2 hombres en cada grupo entrevistado. Se realizaron 2 entrevistas  a los  facilitadores, cada una de ellas duró 2 horas.

El análisis de la información fue llevada a cabo mediante un análisis categorial. Dicho análisis tuvo como unidad básica de registro los diferentes temas que constituyen las palabras significativas en la entrevista. Posteriormente, estas unidades de registro fueron analizadas en función de sus respectivas unidades de contexto (Briones, 2001). A partir de lo anterior, fueron establecidas las categorías emergentes del discurso de los entrevistados/as, lo cuales se complementaron con el análisis y desarrollo de las categorías preestablecidas a partir de los objetivos de este estudio (Delgado & Gutierrez, 1995).

 Aprendizajes desde la perspectiva de los/as participantes de cada grupo POR variable

Grupo de Embarazadas y sus Parejas

A-. Crianza Autorregulada: Los participantes aprenden a  fomentar una crianza autorregulada a pesar de haber vivido una “infancia difícil” y/o un estilo de crianza diferente. Este aprendizaje les ha significado un esfuerzo por focalizarse en una continua reflexión  acerca de la crianza implementada en el presente y la vivida en el pasado, el grupo les permite una metodología de trabajo coherente para realizar esta focalización. En este sentido, el propio grupo de prevención está estructurado sobre las necesidades del colectivo, así, la metodología grupal se transforma en un meta- aprendizaje respecto a la focalización sobre las necesidades del bebe y la estimulación de la crianza autorregulada, esto es, así como los facilitadores se centran en las necesidades del grupo, los padres aprenden a centrarse en las necesidades del bebe.

Los participantes reconocen como una condición de logro de la crianza autorregulada el que la madre pueda ponerse en el lugar del bebe, que posea capacidad empática, lo cual favorece que pueda acompañar el desarrollo de su hijo y satisfacer sus necesidades. Ello lo asocian con el fomento de un vínculo saludable, ejemplifican con la lactancia materna señalando la importancia del contacto: “mirar a los ojos al bebe, acunarlo, masajearlo, bañarse con él, permitir que el bebé esté arropado en la cama de los padres”. Los participantes también han aprendido que potencia favorablemente el vínculo el que los padres y las madres puedan “sentir al bebé antes que nazca”, imaginarse al bebé, hablarle, hacerlo presente.

B-.  Vivencia del Padre y Madre de la Intervención: Refieren temor en su inserción asociado a “enfrentarse” a un grupo que está funcionando y es desconocido, a medida que avanza el trabajo reportan un cierto temor a la exposición personal y tristeza debido a que “tocaban las debilidades en la crianza”, reciben orientaciones que cuestionan o son diferentes a su propio sistema de creencias. Les ayuda en su inserción al grupo sentirse contenidos mediante la presentación inicial de si mismos como nuevos miembros y la acogida de sus dudas y angustias por parte de los facilitadores.

Las mujeres que asisten al grupo sin pareja, extrañan su presencia. Las que asisten con su pareja se sienten más seguras en su inserción y relación con el grupo, en general es potenciador de la intervención el realizar el grupo junto a la pareja. No obstante hay parejas masculinas que no participan en las sesiones pero que comparten este modelo de crianza, algunos cumplen la función de acoger a su pareja en casa y son descritos como “soporte” de la  permanencia de la mujer en el grupo.

Un obstáculo de los aprendizajes del grupo son las “críticas” del entorno social-familiar respecto al tipo de crianza que se desarrolla. Los contenidos grupales en ocasiones son contradictorios con ciertas pautas de crianza tradicionales, lo cual genera cierta angustia grupal que se elabora a través del ejercicio de la crítica social y “tolerancia” grupal. En el plano social, los nuevos aprendizajes y prácticas de crianza, entre ellos la “lactancia prolongada” o las “camas familiares”[1] no encuentran refuerzo ni validación, con lo cual los/as participantes tienden a vivir diversos grados de rechazo del medio social. El grupo también es un refugio,  una manera de sostener una visión acogedora y alternativa del embarazo, parto y crianza.

C-. Motivación y Expectativas: Las personas ingresan al grupo con motivaciones diversas, entre ellas; lograr un parto natural y en casa, compartir con gente que tiene conocimiento acerca del parto y la crianza, en referencia a los facilitadores, estos últimos son conocidos socialmente por su trabajo clínico y preventivo.

Los participantes desean un estilo de “crianza consciente”  que no repita los errores percibidos en la propia crianza. Algunos miembros del grupo describen que el estilo de crianza aprendido en la propia infancia estuvo basado, en general, en la prohibición, centrado en las necesidades de los adultos y con una ejercicio del poder de tipo autoritario, ello implica en el presente una de-construcción de esa forma de criar, para construir una nueva forma de relacionarse con los hijos, que no es la contraria. Una mujer señala: “Es que tenemos tan aprendida las cosas de acuerdo a cómo nos han tratado…. Yo me doy cuenta cuando viene mi madre a casa, digo: ¡madre mía, si es capaz de decirle estas cosas a sus nietos! Todo eso se aprende……mi madre se basa en el no, ¡no hagas esto, no hagas lo otro!, ¡Cómo me ha coartado!”.

D-. Temores, Críticas y Sugerencias Asociadas a la Grupalidad e Intervención: Los participantes desean que la familia cercana, especialmente aquellos que colaboran con la crianza de los hijos, participen de alguna charla psicoeducativa o de una intervención preventiva que les permita comprender y validar este tipo de crianza.

Las madres embarazadas refieren que la duración de las sesiones, tres horas cada semana, es extensa dado que tienen que mantener las posturas corporales; recostadas o sentadas en la colchoneta. Sugieren disminuir una hora o proveer el espacio para una merienda intermedia.

E-. Logros: Los participantes cambian de opinión respecto al parto, señalan: “no es sólo un asunto médico, no es algo pasivo al cual someterse, sino que es  un asunto activo para ayudar a nacer al hijo”. Durante el proceso grupal van reconociendo que cada mujer tendrá un parto en el cual están implicados sus propias capacidades y límites personales, ello se traduce en un aprendizaje desculpabilizador respecto al propio  parto.

Algunos participantes señalan que han podido asociar las reacciones que tienen como padre y madre con la propia historia de crianza de ambos, asimismo han logrado una cierta distancia afectiva respecto a esta  historia de crianza, la que ha estado mediada por los aprendizajes obtenidos en el grupo, ello  les ha permitido confiar y empoderarse respecto a la posibilidad de implementar una crianza “diferente” a la que vivieron en su infancia.

Los participantes relatan que han desarrollado “aceptación  hacia el otro”, asocian este logro con la posibilidad que otorga el grupo de vivenciar las diferencias individuales y conversar en torno a las mismas.

Grupo de Padre y Madre con hijo/a de hasta 1 año

A-. Crianza autorregulada: El post parto y el primer año de vida del bebe es vivido por el padre y la madre, como un período altamente demandante y estresante, aunque reconfortante. Los participantes refieren como elemento contenedor el contacto cercano que pueden establecer con los facilitadores del grupo en este período.

Los hombres del grupo asignan importancia a su rol paternal en el momento del post parto, entienden que parte importante de su función es estructurar un espacio tranquilo e íntimo para la madre y el bebé, así como proteger a la díada de la presencia muchas veces invasiva de la red familiar y social.

B-. Vivencia del padre y madre en la intervención: En este período más estresante el grupo logra proveer de calidez y acogida, no obstante el mensaje de los facilitadores respecto a la crianza centrada en las necesidades del bebé genera en ocasiones una sensación de “ser criticados”. Algunas personas tienen la sensación de sentirse expuestas al juicio de terceros cuando el grupo pone en común aspectos de la crianza, en especial, cuando otros miembros  hablan acerca de lo que ha hecho o ha vivido con su hijo(a).

La coherencia de los facilitadores respecto a lo que saben y el modo acogedor que tienen de entregar sus conocimientosgenerar en los participantes  una sensación de credibilidad y honestidad.

C-. Motivación y expectativas: Los/as participantes buscan un estilo de crianza más consciente, esto es, una forma de criar que no repita los errores vividos en la propia crianza y que potencie los aciertos. Perciben a los facilitadores con “interés en lo que hacen y energía positiva”, lo cual incide favorablemente en el deseo de permanencia de los miembros del grupo.

Una motivación importante para asistir y permanecer en el grupo es tener contacto con otras madres y padres con bebés, se sienten “como en casa, arropadas, no juzgadas”. El sentirse escuchados y acompañados les genera una sensación de pertenencia y de aprendizaje interpersonal que valoran positivamente.

D-. Temores, Críticas y sugerencias asociadas a la grupalidad y a la intervención: Los nuevos aprendizajes de crianza autorregulada no encuentran un refuerzo en el entorno social,  señalan que es difícil mantener la coherencia dada la presión social existente.

Perciben que la frecuencia con la que se realiza el grupo de lactantes, una vez al mes, es menor a lo que necesitan ya que “cuando son pequeños se tiene más dudas sobre ellos”. Asimismo, les resulta insuficiente para contar con más apoyo de sus pares respecto a la crianza. Además, durante las sesiones vivencian escaso el tiempo para resolver las dudas respecto a la crianza, específicamente respecto a psicomotricidad, lactancia y conducta de los bebés.

E-. Logros: Las mujeres desarrollan mayor contacto con el “instinto maternal” y la posibilidad de ejercerlo. Entienden por ello la aproximación con aspectos internos del “ser madres”, lo que les permite buscar respuestas en su propia sensación y en la relación con el bebé para satisfacer sus necesidades.  También han avanzando en el autoconocimiento personal en la relación con sus hijos/a, los cuales les “van mostrando” sus capacidades y debilidades respecto de aspectos tales como establecimiento de límites, expresión de las emociones, cuestionamiento de creencias, entre otras.

La percepción de logros está asociada también a lo que observan en otros significativos al interior del grupo, ejemplo de ello es la observación que hacen del conjunto de bebés los que son descritos como saludables y vitales. Una mujer puntualiza: “mi hijo es feliz… mi bebé está saludable y alegre…”. Respecto a los padres aprecian mayor curiosidad y deseos de participar en la crianza.

Sienten respeto por sus hijos(as), los conciben  como seres humanos y no como “muñecos, cosas, etc.”, asimismo han aprendido a respetar el ritmo del proceso de crecimiento de sus hijos. A través de la intervención han valorizado positivamente la importancia del contacto físico entre padre-madre y bebé: el estar piel a piel.

Grupo de Padre y Madre con hijo/a de hasta 2 años

A-. Crianza autorregulada: Existe un cambio de perspectiva y de acción desde momento en que el bebé comienza a desplazarse, las madres perciben mayor intensidad en los cambios que viven en la relación con el bebé en este período. Algunas participantes señalan que sus hijos/as identifican el espacio grupal como de “juego a su aire”, observan que los niños se sienten placenteros y distendidos en su permanencia en el grupo.

Los participantes refieren seguridad en la satisfacción de las necesidades de los hijos, ello se traduce en contenidos del tipo “tengo confianza en que puedo hacer lo que mi hija  necesita de mí”. En las familias donde  que ha sido posible fomentar una crianza autorregulada y existe una pareja masculina inserta o no en el grupo de crianza, éste ha apoyado mediante acoger y cuidar a la madre, así como haciéndose cargo de la satisfacción de las necesidades del bebé.

B-. Vivencia del padre y madre en la intervención: Algunos participantes viven un conflicto ligado a las decisiones que deben adoptar respecto al cuidado de los hijos, una mujer señala “acá (en el grupo) la guardería es la última opción…pero yo no tenía opción sino meter a mi hijo de 6 meses a la guardería”.

Surge la necesidad de los participantes de orientación y acompañamiento frente a un tipo de crianza que no sigue los cánones tradicionales, se ejemplifica del siguiente modo: “…mi  familia señala respecto al bebe “suéltala, déjala en la cuna…”, en cambio en el grupo se afirma: “acúnala, tómala si te lo pide””.

Existen algunos elementos del método de trabajo que perciben potenciando un estado de relajación y confort estos son: la inclusión de música y una luz atenuada durante la realización de los ejercicios, “trabajar en el suelo”, ya sea sentado o recostado, genera estados de familiaridad y confianza, un ambiente distendido. El suelo se transforma en un elemento favorecedor de descubrimiento del cuerpo y por tanto, del desarrollo psicomotriz.

Las participantes perciben claridad en la información que entregan los facilitadores, perciben su comunicación propendiendo a evitar que se sientan sobre-exigidos en la relación con sus hijos, se sienten  acompañados y acogidos por el grupo, lo cual valoran muy positivamente.

C-. Motivación y expectativas: Respecto al ingreso al grupo, las motivaciones son heterogénea. Todos los participantes tienen un conocimiento previo del grupo que facilita la integración al mismo, ya sea porque se conocen del grupo anterior o por que han recibido referencias positivas del mismo.

D-. Temores, críticas y sugerencias asociadas a la grupalidad e intervención

El espacio para expresarse cuando asisten muchas madres e hijos se reduce significativamente generando agobio en algunas participantes, especialmente por la angustia que les produce el contacto físico de los niños que están aprendiendo a caminar.

Las mujeres piensan que es necesario incorporar a los hombres en dinámicas que les permitan mayor diálogo en el grupo, ya que “ellos se van sin hablar”.

E-.Logros: La participación de madre, padre e hijo en el grupo reporta un bienestar para la familia, los adultos  adquieren un nuevo modo de comprender la crianza centrada en el respeto por las necesidades del niño y la niña, señalan contenidos del tipo “respetar el ritmo y esperar que las cosas ocurran, todo llega en su momento” (refiriéndose a las funciones cognitivas, psicomotoras y fisiológicas ligadas al desarrollo infantil).

El grupo permite normalizar la experiencia de la crianza en cuanto a hitos y períodos críticos, conocimiento que es compartido por participantes y facilitadores en el desarrollo del proceso grupal.

Grupo con Padre y Madre con hijo de hasta 3 años

A-. Crianza Autorregulada: Durante el proceso grupal los participantes generan distinciones sobre las etapas madurativas de los niños y reflexionan acerca del comportamiento parental facilitador o entorpecedor de la autorregulación del hijo/a en cada etapa, ello facilita una gestión más coherente del proceso de crianza

Algunos participantes señalan que han podido asociar las reacciones que tienen como padre y madre en la crianza con la propia historia de crianza. Una persona señala: “intuía algo y lo pude compartir con mi pareja, que no conocía nada……….todo lo que es nuestra historia tiene que ver con el modo en que criamos”.

B-. Vivencia del padre y madre en la intervención: Durante las sesiones de trabajo grupal y corporal, los participantes están sentados o acostados en las colchonetas y ubicados de modo circular en la sala, ello genera en los participantes una sensación de inclusión y de visibilidad. Además viven placenteramente este modo de estar en el grupo dado que pueden “estirarse”, “escucharse”, “tumbarse”, “vivir el relajo de estar a gusto con los hijos”.

El grupo vive como una dificultad el silencio, refieren que es difícil hablar en ciertos momentos, especialmente en  el “arranque”, pasa lo mismo cuando se incorpora alguien nuevo. El asistir en parejas facilita la participación en el grupo, “las que vienen solas hablan menos”, cuestión que se atribuye también a un tema práctico: “mientras uno cambia la ropa, el otro habla”.

Los participantes cuentan sentirse fortalecidos en la crianza que desarrollan, atribuyen esta fortaleza a la base que entrega la participación y asistencia continua en el grupo, la heterogeneidad etaria que permite el aprendizaje desde distintos puntos de vista y experiencias, y al apoyo entre los miembros del grupo.

C-. Motivación y Expectativas: La inserción al grupo es difícil para algunas personas, mencionan por ejemplo que les “chocaba todo, era diferente a lo que habían oído, todo nuevo”.  Algunos padres se integran al grupo con una sensación de distancia y de cierta crítica, un padre señala que inicialmente fue bastante crítico no obstante luego sintió agrado por el trabajo corporal. Otro padre necesitó leer libros para orientarse respecto al desarrollo del niño, luego se implicó en el trabajo grupal, señala respecto de su inserción al grupo: “Lo miraba de lejos, no tenía nada dentro”.

Los padres y madres describen su permanencia en el grupo  resaltando el discurso de ver a otras parejas y sus niños con los cuales existe vinculación “nos vemos cada martes, vemos nuestros críos”. Asimismo mencionan el reforzar el camino de crianza elegido ante la constatación de que son una minoría social, el grupo es un lugar “donde ser mayoría, no sentirse incomprendida y sola”, provee compañía y contención.

D-. Temores, críticas y sugerencias asociadas a la grupalidad y a la intervención: Algunas personas señalan en referencia al número de participantes que hay poco espacio, ejemplifican: “De cuando hay muchas personas a cuando hay pocas, las cosas salen más claras. La gente está más cómoda y sale más limpio, sino se sale más cansada”.

La incorporación de nuevos participantes del grupo provoca molestia a algunos de los antiguos participantes, dado que se repiten temas y otros quedan sin abordar.

E-. Logros: algunos padres relatan que han aprendido a conocer y comprender lo que significa el embarazo, el parto y la crianza valorizando su importancia, un participante señala: “Fue un descubrimiento el involucrarme en su embarazo, el vivenciarlo a través de los ejercicios me ayudó mucho y también posterior al nacimiento”.

Señalan que han aprendido a conocerse como madre y padre, asimismo a conocer y empatizar con el proceso de crecimiento de sus hijos, relatan que han crecido junto a sus hijos reconociendo elementos que son importantes en la maduración del niño/a. Ejemplo: “….la gente no entiende la importancia que puede tener para un niño meter las cosas en una caja y sacarlas, involucrarte en ello te sirve porque te ayuda, estás en lo mismo que él, es una forma de aprender”.

Luego de 3 o 4 años de grupo, los participantes han logrado  una sensación de autonomía en la manera de criar, diferenciándose de su medio social. El avance en la autonomía del hijo se asocia a la posibilidad de re-afirmar el tipo de crianza implementada.

DISCUSIÓN

La práctica preventiva tal como ha sido descrita es un proceso complejo en un período sensible del desarrollo del ser humano, confluyen a esta complejidad variables sociales, familiares y personales asociadas a un cierto modo de entender y vivenciar el embarazo, el parto y la crianza por parte de los participantes y facilitadores de los grupos de crianza. Al focalizarse en el discurso de los participantes fue posible constatar que propenden a una crianza autorregulada, centradas en las necesidades del bebé y posteriormente de la niña/o, aunque hayan vivido en su propia historia infantil una crianza centrada en las necesidades de los adultos. Parece ser factor esencial de logro en esta variable el poseer capacidad empática y participar de una reflexión constante, mediada por el grupo, acerca de la relación madre- padre – hijo. El desarrollo de la capacidad de contacto empático se plantea, desde esta intervención post – reichiana, como un continuum y un asunto relacional, que se inicia desde el embarazo para continuar fortaleciéndola durante los primeros años de la crianza.

Existiría una relación, observable para los actores, entre la práctica de una crianza autorregulada  y el carácter que desarrolla un niño. Los usuarios y facilitadores comprueban en su práctica que un niño que no puede propender hacia la autorregulación tenderá a desarrollar una estructura caracterial más rígida,  aprenderá que habitualmente no es posible satisfacer sus necesidades  de desarrollo psico – afectivo – sexuales, una niña/o que tiende a autorregularse exhibirá un carácter más flexible y aprenderá que habitualmente es posible satisfacer sus necesidades. Es coherente entonces como plantea Serrano (2005), que el gran modulador, aunque no la única institución social responsable, de la salud psico-corporal es la familia en cuanto que permite o inhibe la satisfacción de las necesidades de sus hijos.

Un logro significativo de los grupos siguiendo a Llorca et el. (2002)  se asocia al desarrollo psico-motriz, que implicaría competencias motrices, cognitivas y socio-afectivas que se ponen de manifiesto a partir del juego corporal y del movimiento en el contexto grupal y  relacional con los otros niños, los adultos y los objetos, lo cual desarrolla a su vez, como consecuencia, una identidad y autonomía personal, a lo cual se agregaría desde la perspectiva post reichiana, el desarrollo de un carácter flexible que tiende a facilitar la gestión de satisfacción de las propias necesidades.

Las expectativas que tienen los participantes a su ingreso al grupo son variadas, se distingue como factor común el deseo de un embarazo saludable, un parto natural  y afectar positivamente la maduración del propio hijo/a. En el momento de la integración inicial de la mujer o la pareja embarazada al grupo se produce, en general, un proceso cuyos componentes principales son: los contenidos que el grupo va elaborando al momento de integrarse un nuevo participante y del cual este último se va haciendo parte al transcurrir las sesiones; la contención que vive el nuevo participante al estar con otros en la misma situación y tarea de crianza; y la acogida que brindan los facilitadores y el grupo a los nuevos integrantes. Concluido la integración inicial aparece como relevante para la permanencia las redes de apoyo social que se van formando y la posibilidad de estar acompañados, acogidos e informados en el proceso de crianza.

La intervención es vivenciada por los participantes con elementos comunes asociados a la necesidad de no ser enjuiciados; a ser  informados respecto a aspectos relevantes del embarazo y crianza; al  placer de estar en el grupo; a experimentar una validación de la existencia propia y del otro en el contexto del desarrollo del grupo. Como señala Husenman (1986) el grupo experiencial se caracteriza por ser “confiable,  íntimo y confidencial”, lo cual aporta estabilidad a la intervención fortaleciendo el vínculo intra-grupo.

Respecto a los aspectos asociados al género y el trabajo preventivo los participantes de los grupos construyen una propuesta de lo que significa ser padre y madre con el aporte de lo femenino y lo masculino. Los hombres y mujeres entrevistados reconocen diferencias y complementariedades determinadas por los roles de género pero también por las exigencias requeridas de acuerdo a la edad del bebé o niño/a, así por ejemplo el grupo comprende que no se requiere lo mismo del padre al momento del parto y los primeros días post parto que cuando el niño/a tiene uno, dos y tres años de edad. Pareciera entonces que la construcción de los roles de género en el contexto grupal asociada a la tarea de criar, generara consensos en los padres y las madres que hace posible la colaboración e inhibe la competencia. Asimismo existen una cierta dinámica en la integración de los hombres que es  importante mencionar;  la necesidad de una entrada al grupo privilegiando lo cortical, lo racional. Al parecer, los hombres necesitan  alta información respecto a lo que se hace y sus contenidos, sirve en este sentido el discurso de los facilitadores y las lecturas recomendadas. Al parecer lo que se libra en la integración masculina al grupo es una “lucha por comprender”, que si se desarrolla favorablemente posibilita un alto compromiso con el trabajo grupal.

Aparece como una contribución conceptual significativa del enfoque post – reichiano en el trabajo preventivo con familias, la concepción que los integrantes de una familia pertenecen a una ecología familiar, no sólo a un sistema familiar, ello implica que sus miembros tienen necesidades como sujetos, si estas necesidades no se satisfacen de modo estable se producirá un desequilibrio ecológico que es especialmente peligroso para los miembros más débiles de la familia. En cambio, si el sistema ecológico tiende a satisfacer las necesidades de todos sus miembros podrá asegurar la existencia saludable de  sus crías.  Además del trabajo preventivo en la ecología familiar, en la intervención se introduce el grupo de apoyo, en particular el grupo multifamiliar, que opera como soporte para centrarse en  las necesidades de los individuos y familias que lo componen y desarrollar un contacto empático. Por tanto, es necesario referirse no sólo a la ecología familiar sino también a una ecología de los sistemas humanos.

Junto con la utilización del grupo de apoyo, en esta intervención preventiva, se da un fuerte énfasis al abordaje corporal y emocional. Ambas herramientas, el grupo y el trabajo con técnicas corporales, desde un enfoque post-reichiano, tienen la relevancia de favorecer un mayor contacto con las propias necesidades afectivas así como abordar las creencias de los padres y las madres vinculadas al parto y la crianza. En cuanto a los niños y niñas, se ha intentado favorecer un mayor contacto con su propio ritmo biológico de maduración, lo que implica centrarse en sus necesidades y experiencias y no en las expectativas y metas de los adultos. Esto significa, introducir la teoría de la autorregulación desde el enfoque post-reichiano en las intervenciones preventivas vinculadas con embarazo y primera infancia; y así prevenir el desarrollo trastornos psico-corporales, durante la infancia y también en la vida adulta.

La concepción tradicional de crianza que se aplica en España pertenece a un paradigma diferente respecto la visión de la Ecología de los Sistemas Humanos, en el primero se aprecia una tendencia al aprendizaje vía frustración para el bebé del tipo “llorar antes de dormir”, en el paradigma post reichiano el aprendizaje se logra vía satisfacción de las necesidades del tipo “acunar antes de dormir”. Esta diferencia sustancial, genera en las redes sociales de los participantes crítica y muchas veces desvalorización de este modelo de crianza que desarrollan. El discurso de la autorregulación genera, en algunos casos, un conflicto con las presiones institucionales representadas por la familia, la escuela o el mismo trabajo, al manifestar cómo las necesidades de los niños/as y adolescentes son predominantes a las creencias y pautas de crianza tradicionales.

Otro aspecto importante y útil de la intervención que realiza el Centro Hazi – Hezi, es el trabajo en vínculo afectivo. Para Bowlby (1988)  el vínculo facilita el desarrollo de una base segura a partir de la cual un niño o un adolescente pueden salir al mundo y regresar sabiendo que será acogido y alimentado física y emocionalmente. En los aprendizajes de los participantes esto se traduce en la posibilidad de reflexionar acerca del propio proceso de vinculación con sus figuras parentales y el ejercicio de la vinculación con las hijas/os, de modo de implementar en el presente el recurso que se conoció en el pasado o de buscar alternativas a lo que no ayudó, para ello el grupo es muy significativo dado que es un nuevo referente en el presente.

El método de trabajo desarrollado por el equipo del Centro Hazi-Hezi es una conjugación de tres ejes reconocibles: el trabajo sobre la persona del facilitador vía psicoterapia personal profunda, la adquisición de una teoría de base que provee de un método de trabajo coherente y la supervisión de la práctica preventiva. Estos ejes aparecen como fundamentos de la realización de una práctica preventiva coherente, sensible y acompañada.  Los logros del trabajo preventivo requieren la implementación de una alianza de trabajo (Greenson, 2004), dado que el desarrollo del proceso grupal supone compromiso e implicación de todos sus miembros, en este sentido no se trata sólo de dar y recibir información pedagógica, sino de incorporarse a una dinámica grupal en la cual se trabaja con las vivencias relacionadas con el proceso del embarazo y la crianza de los hijos.

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Autores:

Freddy Orellana Bahamondes

Psicólogo clínico. Director, docente y formador de psicoterapeutas del Instituto Humaniza. Email:freddyorellana@hotmail.com

Javier Cortés Alti

Psicólogo Clínico. Docente Universidad de Santiago de Chile.

Email: jcortesalti@gmail.com

Mónica Rodríguez Verdugo

Psicóloga Clínica, docente y formadora de psicoterapeutas del Instituto Humaniza. Docente. Email: altazora@hotmail.com

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