Medicina Energética y Otras Yerbas

Revista sobre salud, cuerpo, energía, sociedad y hasta orgonomía…


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Acupuntura del Cielo en el Lago Puelo

ENERGÉTICA DEL ORGÓN

Por Carlos Inza

A Graciela y Julia, que lo compartieron

Aclaraciones y ésas cosas
Este es un sucinto informe acerca de un trabajo climático realizado en la Comarca Andina de la Patagonia Argentina, durante enero del 2016. Se llama Acupuntura del Cielo porque los tubos reemplazan a las agujas pero el objetivo es el mismo: intentar equilibrar al clima. En este caso, tan particular, el “paciente Cielo” es tratado con agujas-tubos para intentar mejorar su equilibrio y funcionalidad, como en cualquier tratamiento donde participa la
acupuntura.
Se realizó de acuerdo a las líneas básicas de trabajo de la orgonomía reichiana, desarrolladas en los años 50 del siglo pasado por su creador, Wilhelm Reich. Y luego retomadas por unos pocos seguidores, los cuales en general, han tenido éxito en sus
emprendimientos.
Esta línea de trabajo es tan prometedora como desconocida. Pero para quienes aceptan los fundamentos de la orgonomía reichiana no debería ser incomprensible, rara o resultar esoterismo barato.
Es pura ciencia natural basada en la física del orgón, nada más. Y sus realizadores no son dioses que hacen llover, sino hombres comprometidos con la vida, nada más. En este trabajo, a diferencia de otros anteriores, no hay mapas climáticos ni otros elementos de
verificación climatológica. El puro objetivo es mostrar la metodología y la eficacia del trabajo porque ya no necesito demostrarme ninguna cosa acerca del tema: hace varios años que comprobé su eficacia. Y también aprendí que para quien piense que todo esto es delirio o pura mentira no hay argumento o demostración que valga. Se tienen o no el corazón y la cabeza abiertas.
En estos años hubo grandes incendios forestales en la Comarca Andina, en los últimos 7 u 8 veranos. Hay una clara participación del calentamiento global en este asunto, que me parece la razón principal. Pero también hay intereses mezquinos de quienes quieren vender tierras que albergan bosque nativo, ya que su venta está prohibida…salvo que tales árboles desaparezcan al incendiarse. ¡Y también hay psicóticos piromaníacos, aunque
parezca poco creíble!
Antes de viajar al sur diseñé un trabajo climático para intentar que las temperaturas promedio no fueran tan altas como los últimos años (varios días seguidos con máximas de más de 30º), para que lloviera (nada en los últimos veranos) y para que el clima general
fuera más fresco, menos agobiante y con un cielo más límpido.
Según las estimaciones que consulté, el fenómeno del Niño vigente este año no produciría modificaciones importantes en el clima de la Patagonia, a diferencia de lo que ocurre en otras regiones del país.
Por supuesto que existe bibliografía, tanto de la teoría del CLB (Cloudbusting o trabajo climático con los clouds-buster o “rompenubes”) como de varias experiencias de trabajo en diferentes regiones del planeta. Y aquí va esta experiencia sureña, mínimamente contada como para que empiecen a interesarse por la cuestión.

Porque es apasionante y porque funciona.

Y porque entonces, es un camino lleno de Esperanza.

Jueves 7 de enero, 2016
Cloudbusting 1 en Lago Puelo
Con equipo reducido: dos tubos de 40 centímetros de largo y uno de 30 centímetros, todos de 2 centímetros de diámetro.
Este primer trabajo fue en casa.
Apuntando al Oeste
Tubos a 45 º
De 19:30 a 20:30 horas.
Con turbulencia, en la pileta del lavadero de casa.
Intención: que llueva en toda la comarca, desde El Foyel hasta el Futalafquen. Y, por lo menos, en todo el tramo cordillerano, el boscoso.
Mucho calor hoy (32º), pero también caluroso en los últimos días, con amenaza de incendio. Bomberos en actividad pero no sé qué pasó.

La idea principal: ¡¡REDUCIR EL RIESGO DE INCENDIO FORESTAL!! En estos últimos años es torturante la cuestión, especialmente en toda la región de Lago Puelo: incendios importantes en los últimos 6 o 7 años (Currumahuida, El Hoyo, Puelo, Epuyén y Cholila desde El Turbio, el año pasado).
Todavía no tengo pronósticos climáticos oficiales para los próximos tres días.
WindGuru Lago Puelo: mañana 29 de máxima (entre las 15 y las  18 horas). Lluvias recién el viernes próximo (15 de enero), nubosidad variable.

Dice “equipo reducido” porque el instrumental estándar utilizado consiste en tubos más largos y más gruesos (3 metros de largo). Habitualmente más de tres, como los utilizados en esta experiencia. Era la primera vez que opté por un mini-equipo, volviendo a esta metodología después de varios años. En todos los casos los tubos de metal (en este caso, de acero inoxidable) están unidos a un cable cuyo extremo pelado se coloca en agua. El resultado mejora si el agua está en movimiento y, especialmente, si existe turbulencia.

Sábado 9 de enero, 2016
Cloudbusting 2 en Lago Puelo, Río Azul
Mismo equipo en el Río Azul, con el cable suelto en zona de la orilla con aceptable turbulencia (flujo rápido). En la foto puede verse al equipo operando (y también al hermoso Río Azul)
Hacia el Oeste, tubos a 45º. 9:30 a 10:30 AM.
Ayer el día fue bastante más fresco que antes de ayer. La temperatura fue unos 3º grados menos y, por tiempos, estuvo nublado y corrió brisa. Especialmente brisa fría a la noche.
15:30 hs Empiezan los truenos, que en la región son rarísimos, excepcionales.
16 hs Lluvia discreta. Para, sale el sol.
21 hs. Vuelve a llover. Muy cubierto, baja la temperatura. El pronóstico para los días próximos va en ésa línea: bajan mínimas y máximas. De lluvia no dicen nada, mañana veremos.

Domingo 10 de enero
Ha llovido toda la noche.
A la mañana la tierra está muy mojada.
Ya no llueve, el día es hermoso: soleado pero liviano, sin exceso de temperatura ni pesadez.
Frescura reconfortante a la tarde, sin agobio.
Lunes 11 de enero
A la mañana está nublado y un poco fresco. Los objetivos del CLB (2) se han cumplido plenamente a nivel local. No tengo información sobre el objetivo zonal, la Comarca, desde Foyel hasta Futalafquen.

Jueves 14 de enero
El clima se mantiene con las mismas características: fresco por las mañanas y las noches, soleado durante el día pero sin exceso de temperatura, sin agobio.
La calidad del cielo ha mejorado: noches estrelladas y días diáfanos, con nubes muy sanas, muy patagónicas.
Todo esto son diferencias concretas comparando con el clima de la primera semana de enero. Y ni el cielo ni las nubes eran tan sanos como ahora, me parece evidente.
El primer cloudbusting fue hace una semana, el jueves 7, el segundo hace 5 días, el sábado 9: las diferencias son notables y perceptibles.
Tal vez haya que repetir, en unos días, para que llueva un poco
más: ¿pasado mañana, sábado?

¡Y el cielo nocturno ha mejorado mucho!

Viernes 15 de enero
Estoy notando un ligero “endurecimiento” del clima. Según pronósticos, de aquí al lunes la temperatura bajaría bastante y podría llover un poco. Pero entre martes y miércoles la
temperatura máxima podría subir mucho (32 – 33º), y esto hay que evitarlo.
De manera que, tal vez, los mejores días para tubos podrían ser lunes y miércoles. O martes y jueves.
Las nubes son estándar y el cielo no parece tan luminoso. Veremos hoy.

Sábado 16 de enero
Llovió toda la noche y bajó la temperatura. Tierra muy húmeda, por suerte. Pronóstico: mañana parecido, pero el calor arrancaría de lunes en adelante, con temperaturas superiores a los 30º.
¡Preparar los tubos!

Lunes 18 de enero
Miro el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional:
Hoy, lunes 18, temperaturas entre 5 (mínima) y 26 (máxima)

Martes 19, entre 10 y 24º.
Miércoles 20, entre 8 y 23 º
Jueves, entre 12 y 27º.
¡Muy distinto de lo que habían anunciado!

Martes 19 de enero
Hoy 10 de mínima (ya están) y posiblemente más de 30º de máxima, pese a los 24º pronosticados. Es raro tanto desajuste en los informes climáticos. Casi 2 semanas del primer CLB y la temperatura promedio descendió muchísimo: este sería el primer
día de más de 30º. Según lo que pase hoy y mañana vuelvo a poner los tubos, tal vez con la misma secuencia: jueves – sábado. Y con la misma idea: refrescar, humedecer, bajar la temperatura, mejorar el cielo.
Todo esto, así dicho, es “normal” para mí. Solo para mí: es pesado, a veces insoportable. Ahora sí esta soledad me pesa y necesito compartir estos trabajos y las profundas cuestiones ligadas al orgón y al dor.

Miércoles 20 de enero
Cloudbusting 3 en el Río Azul
Igual que el anterior: mismo equipo, mismo lugar, tubos a 45º apuntando hacia el Oeste.
10:05 a 11:05 AM
Ayer 30º, hoy puede ser igual o peor, por eso anticipo el trabajo. Los pronósticos indican temperaturas altas para todos estos días.
Mismos Objetivos con la Intención.

Jueves 21 de enero
Ayer fue muy pesado y caluroso, insoportable. Veremos si hoy refresca un poco, como ocurrió luego del primer CLB. Mañana vuelvo a los tubos. Ahora son casi las 10 AM y pareciera que el día es más fresco que ayer.

Viernes 22 de enero
Cloudbusting 4, en el Río Azul
Igual equipo y lugar.
Al Oeste
De 9:35 a 10:50 (1 hora y 15 minutos)
Mismos objetivos más el incendio de 250 hectáreas en el Parque Nacional Los Alerces (Futalafquen, Trevelin)
Ayer fue bastante caluroso. A la noche el cielo se cubrió y parecía que iría a llover, especialmente sobre el Curru. Pero no pasó nada.
La brisa corre, bastante fresca. El día parece menos caluroso. Es todo lo que pasa a las 13 horas, veremos por la tarde.

Martes 26 de enero
Hoy llovió. Y los días anteriores fueron frescos y nublados.
En promedio, y considerando los objetivos desde el primer CLB (jueves 7), los resultados son exitosos.
Hubo pocos días calurosos y llovió 4 veces (los últimos años en verano no llovió nada). La temperatura ha bajado considerablemente en promedio y la extrema sequedad también.
Todavía puede llover más, porque el cielo está cubierto.
El objetivo de alejar la posibilidad de incendios forestales está cubierto, al menos en Puelo y alrededores cercanos.
Hay un incendio en Los Alerces – Trevelin, que no parece tan grave y está a unos 150 kilómetros de aquí. Habrá que ver cómo extender el radio de acción del CLB. Y observar en febrero, porque el tiempo crítico no ha pasado, aún.

Jueves 28 de enero
¡Alegría: ayer la lluvia apagó el incendio en Los Alerces!
Aquí, en Puelo, recién hoy es un día soleado. Enero terminará sin sobresaltos térmicos ni amenazas de incendios…
Estoy feliz por los resultados del trabajo climático: en estas tres semanas en las cuales hice cuatro sesiones de tubos, el tiempo fue mayoritariamente fresco, llovió bastante para esta época y los días de 30º fueron muy pocos, cuatro a lo máximo.
En febrero se verá, porque nos vamos mañana.
Sin querer irnos.
Esta tierra maravillosa merece ser cuidada. Toda la vida que contiene necesita ser protegida de la destrucción.
El prodigio de la existencia es frágil.
Pero el fuego que puede arrebatarla es, solamente, el brazo ejecutor de la suma infinita de pequeñas y grandes maldades.
Y fuego también es el calentamiento global, la consecuencia de la voracidad y el descuido.
Falta de amor, en el fondo.
Ausencia de corazón y empatía por la vida.
Carencia de verdadera inteligencia, de inteligencia estratégica.

Sábado 6 de febrero
En esta última semana las condiciones meteorológicas no han cambiado demasiado, y el pronóstico oficial del SMN para la Comarca Andina lo confirma.
Por ejemplo, para hoy sábado 9, se anticipan lluvias y tormentas aisladas, algunas intensas, con una mínima de 9º y una máxima de 16º.
Domingo 7, entre 6º de mínima y 17º de máxima.
Lunes 8: entre 4º y 14º.
Martes 9, entre 5º y 17º.
¡Parece que los incendios forestales no tienen chance este año, al menos por ahora!

Carlos Inza

Médico, Homeopata, Acupuntor y Orgonoterapeuta

enero-febrero del 2016
Fotos de Graciela Occhi

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Responsabilidad Reichiana

ENERGÉTICA DEL ORGÓN

Por Carlos Inza

¿Cómo miramos y qué hacemos, nosotros los reichianos?

Sí: los reichianos tenemos una responsabilidad respecto de los demás. Y se trata de un “demás” tan amplio que incluye a la vida entera, no solo a los humanos. Es más: podría extenderse al Planeta Tierra y barrios adyacentes.

Todos nosotros (los pocos reichianos explícitos que habitamos en este lugar del universo), hemos abrevado en la fuente original: la vida y el trabajo de Wilhelm Reich. Pero no solo hemos abrevado: también abreviado indebidamente. En general, salvo excepciones, hemos tomado solo una parte, un aspecto de la experiencia reichiana. Nos hemos contentado con absorber lo que nos venía bien para nuestro trabajo concreto, para “completar la formación” en el área de práctica y conocimiento elegido. O sea: hemos caído fácilmente en la Trampa de respetar las pequeñas jaulas del conocimiento humano, quedándonos seguros y protegidos en un área restringida, chiquitita. ¡Una actitud muy contradictoria con la del creador de esta Mirada, que no tuvo reparos para “invadir” cualquier disciplina que fuera necesario abordar!

Cada uno tiene su historia en esta relación con Reich, cada uno empezó por algún lado de su obra. A veces por lugares no esperados o “lógicos” de acuerdo a la propia formación (o deformación). Yo, por ejemplo, hacía bastante tiempo que me dedicaba a la acupuntura antes de conocer a Reich. ¡Pero no empecé por el orgón, sino por su penetrante análisis de la realidad social y política! Como “La Función del Orgasmo” es una especie de resumen y muestrario de toda su obra, me fui sin escalas a “Psicología de masas del fascismo”, porque era lo que más necesitaba en ese momento. Solo después se me dio por saber más acerca del misterioso orgón e investigarlo. ¡Y sin embargo, para alguien que practica la acupuntura, la relación entre orgón y chhi era clarísima, estaba fácilmente delante de los ojos de quien quisiera ver!

Y bueno, en ese momento no quería o no podía verla. Seguramente porque tenía más necesidad de aclarar el pasado y mirar los procesos sociales y políticos de otra manera, puesto en otro lugar para comprenderlos mejor y más profundamente. Me encandiló esa mirada tan clara y tan profunda, enfrentando la verdad sin demagogia, sin “facilidades” que siempre se pagan caras. Recordar, al principio del libro, que Hitler había accedido al gobierno por elecciones fue una puñalada, pero también un baño de verdad, de realidad. Intuir que los gobiernos no son casuales ni obedecen a ciclos planetarios sino que se anclan en el “carácter social medio” de una sociedad determinada, fue otro impacto inolvidable y esclarecedor. Y así sucesivamente.

Y después vino la etapa de investigar con el orgón y todo eso, pero sin olvidar el aporte a la comprensión de los fenómenos sociales: era la misma persona, el mismo investigador el que había encontrado fuertes vínculos entre asuntos que parecían no relacionarse.

Cada una de las obras escritas de Reich se mete con alguna ciencia particular, solo que la da vuelta, como si de un guante se tratara, y la devuelve limpia, luminosa y apta para relacionarla con las demás. Pero también la torna incómoda, porque sus conclusiones resultan ser distintas y opuestas a la visión “oficial y generalmente aceptada” de la disciplina en cuestión. Ya se mencionaron dos: La función del orgasmo y Psicología de masas del fascismo. Pero el menú es surtido y provocativo: Análisis del carácter (psicología), La Biopatía del cáncer (medicina, energética básica), La revolución sexual, Los biones, La irrupción de la moral sexual (antropología), Los hombres y el estado (otra vez sociología y política), Escucha pequeño hombrecito (terrible descripción del “homo normalis”), CORE (trabajos climáticos, ingeniería cósmica). Hay otras obras, algunas pequeñas y en forma de artículos, pero de su última etapa destacan dos, en las que intenta profundizar en el método funcional que fue desarrollando y encontrando en la práctica de su larga investigación: El éter, Dios y el Diablo y Superposición cósmica.

Responsabilidad “interna”

En realidad, acabo de darme cuenta que quiero decir otra cosa: lograr integrar el conocimiento que aportó Reich, implica el desafío de integrarse uno mismo, de hacerse real. De expandir las propias fronteras y renunciar al cómodo cuartito, fácil de limpiar y decorar. O sea: dejar de ser “el emperador del pañuelito”, como una amiga definió cierta vez al consultorio particular, privado, solitario. Más allá de su potencialidad y sus posibilidades, en cierto sentido, el legado reichiano es bastante incómodo para sus seguidores: obliga a un gran esfuerzo de “ampliación de miras”, de investigación, de apertura a otras disciplinas. Eso de decir: “Ah, yo estudié otra cosa, no me vengan con física o meteorología” es una coartada primitiva, casi infantil. Es verdad que “meterse en otras cosas” exige audacia, pero también revela hasta dónde está uno dispuesto a llegar en el camino (su propia vida). Y si uno no sabe algo (como es de esperar en tantísimas cuestiones), entonces tiene que estudiar y preguntar a quien sepa, simplemente. Y exigir respuestas sencillas, comprensibles. Alguien dijo que por complicada que fuera una cuestión si uno no puede explicársela a su abuela, es que en realidad no la sabe…

Es que en todas las disciplinas existe una característica que relaciona a cualquier ciencia con el Poder: es la creación de un lenguaje especializado, críptico, medio misterioso y típico de secta de iniciados. Esa coraza, que los “científicos” desarrollan concienzudamente, los torna inalcanzables para el común de los mortales, que los escuchan admirativamente con mirada bovina.

No estoy sugiriendo que elijamos ser “todólogos”, sino que hagamos verdadero uso de las herramientas que el fundador de la orgonomía diseñó, probó, rectificó y finalmente utilizó con eficacia a lo largo de su vida de investigador. Y cómo su objetivo era mirar la vida y sus cosas enfatizando, principalmente, las relaciones entre energía y materia pero centrándose en el movimiento de la energía, podía (y debía) meterse con todos los aspectos de la realidad, de la cual las distintas ciencias elijen un aspecto reducido.

Es un verdadero honor y deberíamos sentirnos muy afortunados, porque así se aclaran y simplifican infinidad de problemas: cuestiones sin respuesta, de toda índole, pueden entenderse desde la simplicidad del movimiento de la energía, evitando mecanismos circulares y sumamente complejos que desalientan a cualquier buscador. Mecanismos circulares y complicadísimos que tienen la clara intencionalidad de no llegar a ninguna conclusión, a ningún lado que produzca necesarios cambios. Pero todo este feliz encuentro es imposible si el buscador no intenta salir de La Trampa en la cual nació y creció. Sin embargo el esfuerzo vale la pena: entonces no nos parecerá sorprendente que la represión de la vitalidad natural y los deseos que suscita implique la necesaria represión sexual (incluso la actual), produzca individuos infelices y, simultáneamente, sistemas sociales tan rígidos como el promedio extendido de cada coraza personal al ámbito colectivo, social. O que el universo sea un Mar de Orgón (la vieja y desechada teoría del éter), que las técnicas y procedimientos energéticos sean capaces de modificar el clima, que el uso de los acumuladores de orgón logren restañar una parte de la energía perdida, que alguien tenga a su tía cómodamente instalada en el músculo deltoides o que no poder “tragar” injusticias derive en una úlcera gástrica.

Abrir los horizontes tiene su costo, aunque los resultados sean fantásticos. Parte del costo implica meterse de verdad, seriamente, con las obras de Reich donde se desarrolla la cuestión del método. O sea: el Funcionalismo Orgonómico. ¿Cuántos reichianos estudiaron El Éter, Dios y el Diablo y Superposición Cósmica?

El mismo Reich sintió que rechinaban las vigas y los andamios que lo habían construido como persona, cuando se metió en “profundidades incómodas”. Simplemente se dio cuenta de que se había ido de la cultura oficial, estándar. Lo mismo sucederá con nosotros, si somos capaces de seguir por ese camino sin detenernos, solamente, en aprender algunas técnicas y procedimientos terapéuticos útiles para nuestro trabajo.

Miren lo que dice en el Capítulo I de El Éter, Dios y el Diablo:

“Habiendo conseguido, a despecho de todos los obstáculos y de las actitudes hostiles, profundizar durante tres decenios en ese problema central, adueñándome del mismo, tomando como punto de referencia una función natural “fundamental”, me di cuenta poco a poco que había trascendido el marco mental de la estructura caracterial del hombre tal como existe en nuestros días y traspasado la civilización de estos cinco últimos milenios. Sin querer, me encontraba fuera de sus límites. Me arriesgaba pues a no ser ya comprendido, incluso exponiendo hechos y vínculos muy simples y fáciles de verificar. Me veía inserto en un dominio mental nuevo, desconocido, se trataba de explorar antes de avanzar más lejos. Mi desorientación en ese dominio mental nuevo, funcional, y en contradicción con el pensamiento místico–mecanicista de la civilización patriarcal, se ha efectuado en el espacio de catorce años, entre 1932 y la redacción del presente estudio, en 1946–47.”

Es duro, pesado, difícil, pero real, verdadero. Y no es una aseveración originada en alteraciones megalómanas o paranoicas. Nada de eso: es de una profunda humildad que proviene del asombro y la verificación, de la investigación y un procesamiento sereno pero serio y exhaustivo de lo que realmente veía, pensaba y sentía. Pero nada de lo que “vio” hubiera sido posible de advertir si no hubiera empezado a escapar de La Trampa: “la estructura caracterial del hombre tal como existe en nuestros días”.

Eso debe saber cualquiera de nosotros si se interna en este camino: más pronto que tarde se quedará fuera de la civilización hegemónica vigente. Lejos de la familiaridad contenedora de aceptar mansamente “lo que hay”.

Y, entonces, poco importa si uno deviene reichiano procediendo de la psicología, la medicina o la meteorología: lo trascendente es el cambio de mirada, el ponerse “en otro lugar” para ver, sentir, pensar y vivir la vida. También resulta insignificante la denominación de quienes apostamos a la mirada reichiana: ¿a quién le importa, realmente, definirnos como post-reichianos, pre-reichianos, neo-reichianos, para-reichianos o lo que sea? Es una estéril discusión de salón, un intento de sentirse dueño de cierta ortodoxia reichiana. Además de un operativo bastante irónico, porque ¿quién puede atribuirse el poder de la ortodoxia cuando se trata de la más heterodoxa de las miradas? Es casi un mal chiste.

Lo que aquí se llama “la responsabilidad interna” significa, única y exclusivamente, que cualquier persona que se sienta identificada con la obra y la mirada reichiana, tiene la obligación ética de intentar conocer, hasta donde pueda, todos sus alcances. Y no reducirse, únicamente, a los aspectos que le quedan fáciles por ser afines a la ciencia que estudió y trabaja profesionalmente. Es necesario advertir que la “formación” de origen, cualquiera sea, está signada por la clara intencionalidad de no poseer ni ejercitar una mirada sistémica y global sobre la vida. Y darse cuenta que esta es parte de la mentira sobre la cual nos hemos construido como personas. De manera que intentar salir de La Trampa y “meterse” con ciencias desconocidas pero mirándolas desde la energética reichiana, son parte de un mismo proceso de liberación y profundización.

Desde la adolescencia, y a veces antes, se advierte una clara polarización en los intereses básicos relacionados con el conocimiento. Me parece que todos hemos pasado por ese lugar: están los “técnicos-racionalistas-materialistas-prácticos” y están los “humanistas-idealistas-voladores-habitantes de alguna nube”. La mirada reichiana tiende a superar y sintetizar esos territorios aparentemente contradictorios, pero no es tan fácil lograrlo (y mucho tiene que ver con eso de “hacerse real”). Por ejemplo: si la formación profesional es la de psicólogo, existe una dificultad no pequeña en aceptar de verdad que el orgón no es solo una buena “idea” que ayuda a darle fundamento a los desarrollos psico-corporales, sino una realidad física que puede concentrarse y utilizarse terapéuticamente. O sea: es necesario traspasar la formación original (que no hay que confundir con la identidad) si se quiere avanzar por este camino.

Otro aspecto de la “responsabilidad interna” implica desarrollar una cualidad inherente a la Vida, tal cual la concebimos y defendemos: ser solidarios y fraternales con todos los que podríamos (y deberíamos) llamar “compañeros reichianos”. Lo cual implica, y no es fácil, renunciar a construir estructuras de poder dentro del mismo campo. Hacer críticas está bien, siempre que sean fundadas, pero no es ético usarlas como mecanismo de dominación interno. Por la misma razón, y aprendiendo de la maravillosa sabiduría china que desarrolló a la acupuntura, es fundamental acentuar los rasgos parecidos y no los diferentes: ¡no tenemos tiempo para perder y somos pocos!

Responsabilidad “externa”

Convengamos que no es un momento fácil en la historia de la especie humana. Es más: no es un momento fácil en la historia de la vida en el planeta Tierra, justamente como consecuencia de la conducta de la especie mencionada. Al menos, de la variedad de humanos que han devenido en hegemónicos.

Estamos en crisis y todavía no hay manera de saber cuál es el guion de la película: si sigue o termina. Bueno, en realidad terminaríamos nosotros los humanos, arrastrando a muchas otras especies hacia su extinción (cosa que ya está ocurriendo), pero la vida no terminará: seguirá por otros cauces, simplemente. Y si llegara a ocurrir nadie va a extrañarnos, seguramente. Somos, apenas, recién llegados a la existencia, pero estamos aquí.

Estamos, aquí y ahora, disponiendo de una formidable herramienta para mirar, sentir y pensar eso que llamamos “vida” o “realidad”. Realmente creo que la orgonomía reichiana es una manera de comprender la existencia con tal profundidad que no conozco en otras variantes de la sabiduría. Se supone que estamos capacitados para poder entender por qué razones (variadas) alguien “decide” tener asma, hipertensión o gastritis. Y, también puede suponerse legítimamente, que podemos comprender qué acontecimientos ocurrieron en la historia humana para que la inmensa mayoría de la población humana no pueda vivir la vida como una fiesta si no como una condena. Podemos hacer exámenes transversales, invadir porciones de conocimiento, sintetizarlos y llegar a conclusiones generales. Y hasta podemos entender qué cosa ocurre con la atmósfera terrestre y cómo podríamos modificarla ayudándola a autorregularse.

O sea: disponemos de un estilo de “mirar las cosas de la vida” que implica un gigantesco adelanto cognoscitivo e interpretativo. Y si realmente logramos adentrarnos en esa mirada desde lo más profundo de nuestra propia funcionalidad, entonces podremos reconocer que “las cosas” son muchísimo más simples de lo que creíamos, nacidos y envueltos en la complicada hojarasca de La Trampa. Suponiendo, equivocadamente, que la realidad es muy complicada y solo los especialistas pueden desmenuzarla sin lograr nada al final del camino: solo la autopsia de un fragmento de vida.

También es probable que, andando por este camino, hayamos aprendido que la vida es un suceso, un movimiento. Y que este movimiento es imposible sin un alto grado de solidaridad y compromiso entre las especies vivientes: la vida es una cooperativa. Entonces, probablemente, nos daremos cuenta que el trabajo individual del consultorio solo beneficia a unas pocas personas, habitualmente a quienes pueden pagar nuestro trabajo, pero tiene chance nula de modificar las condiciones generales de existencia.

Reich se dio cuenta rápidamente de estas limitaciones y, muy temprano, elaboró una propuesta que resultó francamente revolucionaria: fue la SexPol. Claro que esto funcionó en condiciones dificultosas y especiales, en el contexto de acontecimientos que desembocaron en otra guerra “mundial” (guerra inter-imperialista, en realidad). En ese momento él militaba en el PC alemán, pero advirtió que los militantes, especialmente los más jóvenes, solo estarían en condiciones de desarrollar todo su potencial revolucionario si eran capaces de liberarse a sí mismos. O sea, y para no abundar en detalles que ustedes conocen bien: si eran capaces de vivir sanamente su vida sexual. El proyecto funcionó tan bien que los miles de jóvenes del PC que se enlistaron lograron empezar a vivir placer del bueno, pero al mismo tiempo adoptaron actitudes críticas respecto de su conducción política, que acostumbraba a manejarlos como si fueran ganado. O sea: al mejorar su vida sexual, también maduró su sentido crítico y la necesidad de ser respetados. Al final, Reich terminó siendo expulsado del PC porque, para sus dirigentes, se transformó en la “manzana podrida” que estaba contagiando a sus cuadros juveniles.

A medida que su pensamiento y acción evolucionaban, se dio cuenta que la experiencia social-comunista estaba resultando aberrante y esencialmente contra-revolucionaria, de manera que comenzó una crítica demoledora contra la política estándar, pero no contra la decisiva importancia de los aspectos políticos de la sociedad humana. Fue entonces que propuso otro sistema (la democracia del trabajo) pero también se atrevió a pensar en gran y profunda escala: si hay un futuro mejor para la especie humana, éste será gestado en la panza de las embarazadas y pariendo a “los niños del futuro”.

“El futuro destino de la raza humana será creado por la estructura caracterial de los niños del futuro. En sus manos y corazones estará esta gran decisión. Tendrán que limpiar el caos del siglo XX. Esto nos concierne a nosotros, los que vivimos en medio de este gran caos. Un nuevo tipo de desarrollo social, hasta ahora desconocido, entra en escena: El interés internacional por el NIÑO.

La primera condición para tomar las oportunidades dadas es la realización de nuestra propia función: somos solo los transmisores de un pasado depravado, hacia un futuro eventualmente mejor. No debemos ser nosotros los que edifiquemos este futuro. ¡No tenemos derecho de decir a nuestros hijos cómo construir su futuro! Ya hemos demostrado que somos incapaces de construir nuestro propio futuro. Lo que podemos hacer como transmisores, no obstante, es contar a nuestros hijos, dónde y cómo fracasamos. Podemos, además, hacer todo lo posible para remover los obstáculos que están en el camino de nuestros hijos, para que construyan un mundo nuevo y mejor para ellos mismos.

No podemos, de ningún modo, predicar la “adaptación cultural” para nuestros hijos, ya que esta misma cultura ha sido desintegrada bajo nuestros pies hace más de 35 años. ¿Nuestros hijos tendrán que adaptarse a este siglo de guerras, matanzas en masa, tiranía y deterioro moral?

No podemos decir a nuestros hijos qué tipo de mundo sería o habría que construir, pero podemos equipar nuestros hijos con el tipo de estructura caracterial y con el vigor biológico que les harán capaces para tomar sus propias decisiones y encontrar sus propios caminos para construir, de una manera racional, su propio futuro y el de sus hijos.”

(Wilhelm Reich en la Segunda Conferencia Internacional de Orgonomía, 25 de Agosto 1950. Publicado en Orgone Energy Bulletin, 1950)

Y en ese punto estamos. Esa es la gran posibilidad, el mejor futuro que podemos alumbrar.

Y, aquí, hablar de “alumbrar” no es pura metáfora: es el único futuro luminoso que podría esperarnos. Y claro: mirar las cosas así nos compromete mucho más allá de las fronteras del consultorio, nos despoja de la tranquilidad (y descompromiso) de ser “los emperadores del pañuelito”. Por eso Reich sumó su segunda y meritoria conquista personal: logró ser expulsado de la Asociación Psicoanalítica Internacional, esa cofradía inquisitorial que se apoderó del inconsciente para adaptarlo a las necesidades del Poder y divulgar la resignación usando como excusa “el instinto de muerte”.

Más tarde, agregó otro galardón a la serie: sus trabajos fueron rechazados por el científico top del sistema: Albert Einstein, el mismo que generó las condiciones para desarrollar la bomba atómica pero simultáneamente hablaba de paz y de un dios “que no juega a los dados”. Cuando Reich le contó sus hallazgos, especialmente la capacidad del acumulador de orgón para aumentar la temperatura en su interior comparada con la del medio ambiente, Einstein se sobresaltó y le dijo: “Si esto se confirma, es una bomba”. Ahora se sabe que no investigó seriamente ésa propiedad del acumulador: delegó la tarea en un asistente que no verificó seriamente la cuestión y esgrimió una razón insustancial para explicar el aumento de la temperatura. Es que Einstein tenía “otra bomba” en mente, no la del orgón.

Esto es para decir que estamos bastante solos: no nos quieren los fascistas de variado color, no nos quieren los capitalistas herederos y continuadores del patriarcado ni los moralistas puritanos. Tampoco los psicoanalistas que no toleran herejías, ni los físicos que ignoran el orgón. O sea: no existimos para todos los que están viviendo y pensando “oficialmente”. Pero hubo quienes, desde el Poder, temieron las implicancias de los trabajos reichianos. Tanto que quemaron sus libros y acumuladores en una escena digna de la Inquisición Medioeval y terminaron metiendo a Reich en una cárcel. Por algo será, como dicen en cualquier barrio de cualquier lugar…

De manera que tenemos una responsabilidad que no podemos evadir, si sostenemos lo esencial del pensamiento reichiano. Responsabilidad ante la sociedad, ante los otros vivos, ante la vida. Es nuestra decisión callar o no, hacernos cargo o evadir.

Al principio hablé de ser solidarios y “buenos compañeros” con quienes sean o se digan reichianos, pero me encuentro en una contradicción que necesito compartir. El problema es que puede verse muy fácil que la orgonomía reichiana (o como una quiera llamarla) es tomada de manera extremadamente sesgada. Es fácil acudir a “ciertos trabajos” de Reich como materia prima para construir un método que prometa felicidad personal y orgasmos top: para eso es suficiente una etapa del devenir de la orgonomía, la misma que origina a casi la totalidad de las psicoterapias corporales. Para eso basta con una serie de ejercicios y listo. Y si esto funciona, entonces vamos a ayudar a que los que tienen algún poder sigan ejerciéndolo sin culpa y con mayor eficiencia, porque están entre los que pueden pagarnos. Es un porvenir muy pobre para la potencia del pensamiento reichiano, un presente demasiado mezquino.

Pero, ¿qué hay del resto? ¿Adónde quedó el orgón bio-físico, el que se puede concentrar y utilizar terapéuticamente? ¿Dónde está la crítica profunda y demoledora acerca del patriarcado? ¿Qué ocurrió con la ampliación del conocimiento de los caracteres individuales a la comprensión de la sociedad y su asentimiento sumiso a la autoridad? ¿Qué posición tienen los reichianos acerca de los trabajos climáticos con el cloud-buster? ¿Qué opinan sobre la posibilidad de fabricar motores que funcionen con energía orgón? ¿Por qué “extraña” razón los reichianos de los países “desarrollados” solo se interesan por los aspectos físicos del orgón o por sus aplicaciones individuales?

Más allá de estas preguntas, cuya respuesta se posterga, subyace otro problema: ¿cómo ser honestos, coherentes y eficaces sin convertirse en una secta mesiánica, otra más?

Creo que la respuesta está en la necesaria humildad del trabajador de la salud o de la educación. Que eso somos, ya sea que nos reconozcan como médicos, psicólogos, educadores o lo que sea. Por ejemplo: nadie que haya trabajado honestamente con los problemas de salud de otra persona puede presumir de ser infalible, perfecto o no haberse equivocado, que también es un derecho humano, entre otros. Todo lo que podemos hacer es ayudar. Ayudar a que la propia persona pueda curarse o levantarse de alguna situación ruinosa acudiendo a lo mejor que tiene: nuestra tarea es incentivar esas fuerzas, esas energías que tienden a la auto-regulación. No es poco, pero en el mejor de los casos (cuando lo que hacemos funciona) nadie tiene porque levantarnos un monumento.

Es la humildad delante de la vida, nada más y nada menos.

Pero una humildad combatiente, audaz, valiente y responsable. Porque lo que está en juego es sumamente importante: es la vida que amamos y deseamos, simplemente. Entonces tenemos que preguntarnos en qué consiste nuestra responsabilidad y compromiso reichiano. Seguro que no consiste en pasar anuncios con el nombre “Orgonomía” o “Reich”, que son palabras difíciles y polémicas. Pero sí trabajar en función de “los chicos del futuro”. Y hacer aportes concretos para comprender más profundo los procesos individuales, sociales, históricos y políticos, porque tenemos algo original para decir y es nuestra obligación hacerlo.

Y también tenemos que dejar un legado y pasar la antorcha a los que sigan.

 

 


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Ejercicios visuales

Energética del Orgón

Perdí de vista algunas cosas.

¿Ves claras las cosas?

Las cosas no están claras.

No veo claro ése problema.

Es bueno que las cosas se aclaren.

Sentimientos claros.

Sentimientos borrosos, confusos.

Personas luminosas.

Personas oscuras.

Destellos en la oscuridad.

Destellos de inspiración.

Miopía del alma, no poder ver lejos.

No animarse a ver

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Enceguecerse con una idea, un objetivo, una persona.

No quiere ver la realidad.

Encandilarse con algo, con alguien.

Mirar al costado.

Estar en tinieblas.

Mirar a los ojos o sacar la vista.

Enfocar la vida.

Vivir enfocado en un objetivo.

Asombrarse a cada instante.

No asombrarse por nada.

Enfocar selectivamente algunas cosas, ignorar otras.

Vivir con anteojeras.

No poder ver a los costados, o no querer.

Ojos en la nuca.

Persona desdibujada.

No te ví bien.

¿Cómo la viste?

Mirá lo que pasó.

Miremos juntos ésas dificultades.

Poco campo visual: vida limitada, restringida.

No vés lo que tenés enfrente.

No podés ver lo que tenés al lado.

Veámos este asunto.

Enfoque preciso de las cosas.

Alma bizca.

Deslumbrarse con alguien.

Alumbrarse con alguien.

Borrarse de algo.

Dejar de ver a alguien.

No vió por dónde pisaba.

No pudo ver las trampas que le tendían.

Contemplar los sucesos.

Demasiadas contemplaciones con algunos.

Mirada elocuente.

Mirada seductora, ganchuda.

Miradas atrapantes.

Pestañear con elegancia.

Abrir los ojos de asombro.

Le abrió los ojos.

Le apagó la luz.

La realidad lo mareó.

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Carlos Inza


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¡Hola, Wilhelm Reich!

Fue en esa época (1983) cuando me encontré cara a cara con Wilhelm Reich, aunque las historias dicen que murió en 1957. Tenía un confuso recuerdo, de esos que son tan frecuentes: uno sabe que leyó o escuchó hablar de alguien pero no recuerda con exactitud cómo ni cuándo.

Después pude situar mi vago recuerdo: ¡estaba en el primer libro de acupuntura que estudié!  Lo citaba David Sussman, casi como al pasar, en las primeras páginas de Acupuntura: teoría y práctica,  junto con el símbolo de la orgonomía.

Esta mención no era producto de la casualidad: después leí una nota que el mismo autor había publicado en una revista de acupuntura con este muy sugestivo título: “¿Podemos los acupuntores renunciar a una concepción generalizada de la energía?”, todo un desafío para quienes estábamos comenzando a transitar por este camino. Y varios años después conocí en México a una mujer que había sido tratada por Sussman en un acumulador de orgón, de manera que este verdadero maestro de la acupuntura argentina había llegado bastante lejos en su investigación sobre la energía, en una época en la que los trabajos de Reich eran desconocidos en la Argentina.

 Ahora no logro recordar como pude dar con el primer libro de Reich que encontré: La Función del Orgasmo. Pero sí tengo muy claro cuándo y dónde lo leí con la emoción de haber dado con algo que necesitaba tanto como el amor, el fútbol y la esperanza: fue a mediados de 1983, en una casa de campo que habíamos alquilado en Ocotepec -un pueblito cercano a Cuernavaca-, para pasar las vacaciones.

 Esto fue otra revolución en mi vida. Reich era brillante, simple y profundo desde la primera página. Ahora me alegro de haberlo encontrado en ése momento de mi vida y no antes porque después, a lo largo de todos estos años, conocí gente que lo había leído en la adolescencia y tenía un recuerdo sumamente fragmentado de su obra: sólo recordaban La Revolución Sexual y la fuerte posición de su autor en favor de una de una vida sexual sana, pero desconocían los profundos motivos de esta defensa y otros aspectos sumamente importantes de su trabajo, de manera que lo habían olvidado con bastante facilidad. Si bien lo recordaban con cariño, me parece que Reich les parecía ingenuo y un poco loco, de manera que les venía muy bien para cubrir parte de los sueños que soñaban durante su juventud.

 Así como las escuelas de electroacupuntura japonesa y alemana habían cubierto un vacío importante en la búsqueda que me unía a la acupuntura, lo mismo ocurrió con la Orgonomía de Reich. Desde el comienzo tuve la fuerte sensación de que mi barquito estaba navegando aguas profundas y decisivas para este viaje: el paisaje era extraordinariamente bello, allí las auroras boreales se daban la mano con aquellos amaneceres en el Caribe, la Vida parecía un espectáculo único, las cuestiones “del alma” y las “del cuerpo” podían verse realmente JUNTAS e inseparables del ambiente físico, biológico, social, económico, político y cultural donde concretamente se “producían”. Y todo este espectáculo deslumbrante y sobrecogedor se contemplaba desde el mundo de la Energía…

 ¡Era demasiado bello y preciso en función de mi navegación!

Nunca más rectifiqué el rumbo del viaje, algo que irónicamente los marinos conocen como “derrota” (¡de ahí: derrotero!).  Sigo tratando de avistar ese lugar todos los días -con variado éxito- porque no solo tiene una estrecha relación con el itinerario del viaje que ya ni recuerdo cuando comenzó: también está íntimamente vinculado con la posibilidad de acceder a mi propia felicidad.

 ¿Porqué razón me conmocionó tanto conocer la obra de Reich?

El primer impacto fue leerlo, porque su escritura es muy peculiar: produce la sensación de que sus palabras acceden a lo más profundo del ser, al tiempo que remueve parte de la energía estancada. ¡Es una experiencia terapéutica en sí misma, ya que su sola lectura hace circular la energía del lector!

 Pero la razón más importante de mi deslumbramiento tiene que ver justamente con su visión de la energía: en él, ésta no es una mera hipótesis de trabajo sino una fuerza biofísica que puede demostrarse por medio de la investigación científica, al mismo tiempo que es factible concentrarla y utilizarla con fines terapéuticos. Es lo que le faltaba a la acupuntura para demostrar la validez general de sus planteos.

 Por otra parte, resultaba claro que los disturbios de su circulación podían explicar coherentemente no sólo las alteraciones que ahora estudiamos en las estructuras de carácter individual desde una perspectiva unitaria (cuerpo/psique), sino también las de carácter social y cultural que son su fundamento. ¡Por fin cerraban las inevitables relaciones entre las esferas socio-política e individual, pasando por la de los grupos en los que concretamente vivimos!

 Ahora podía entender mis propias experiencias personales, grupales y sociales. Y especialmente la gran pregunta -lacerante interrogación- de cualquier militante de una causa que pretendió dar vuelta la historia: ¿Porqué la gran mayoría posee una mediocre identidad de sometido, y cuál es la razón por la cual las revoluciones fracasan aunque “tomen el poder”?

Muchas de las respuestas pueden leerse en Psicología de masas del fascismo,  un brillante análisis de la base caracterológica social que fundamenta el desarrollo del pensamiento y la práctica fascistas. Me pareció sorprendente que una idea tan lúcida y plausible no se le hubiera ocurrido a nadie.

En realidad existe un antecedente en los anales de las discusiones entre revolucionarios: es la famosa cuestión de la “conciencia de clase”, pero ésta es -después de leer el libro citado- apenas una introducción al problema. ¡Debe, necesariamente, existir un alto grado de coherencia entre las estructuras de carácter individual y su “promedio” expresado a nivel social!

 Es casi elemental, y sin embargo no ha sido todavía seriamente considerado por ninguna fuerza social con objetivos progresistas, a fin de entender en profundidad el juego que se está jugando. Si existe algo utópico, en el sentido de imposible, es pretender revolucionar las superestructuras sociales sin intentar lo mismo con la infraestructura caracterial social promedio que la fundamenta. Pero claro, es imposible resolver un problema cuando se ignora su existencia…

 Carlos Inza

 

 


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El paradigma reichiano en la actualidad: utopía o potencialidad

El paradigma reichiano situándose en las coordenadas de los nuevos paradigmas, pretende unificar la utopía y la potencialidad de un desarrollo humano según las leyes naturales, sin olvidar la perspectiva de su dificultad debido a los condicionantes individuales y sociales actuales. La salud, entendida en amplio sentido, constituye un objetivo utópico hacia el que dedicar todo el esfuerzo, para lo que se hace un recorrido por los principales ejes del pensamiento reichiano.

Quiero comenzar esta conferencia agradeciendo la invitación de mis amigos y colegas del Instituto Chileno Reichiano de Prevención y Terapia y del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Es para mi un honor volver a tierras chilenas donde tantos y tan buenos momentos he pasado antaño. También quiero felicitar el esfuerzo que tanto la constitución de una institución, como la preparación de este evento suponen para este grupo, joven en lo “organizativo”, pero fuerte en lo afectivo, aguerrido a lo largo de vuestra historia y formado por excelentes y comprometidos profesionales.

Con este evento conmemoramos dos acontecimientos. Por una parte el cincuentenario de la muerte de W. Reich. Y junto a ello en estas fechas se cumplen cinco años desde que nos dejara otro gran hombre como fue el neuropsiquiatra italiano Federico Navarro, actualizador de la obra reichiana.

Hablamos de paradigma reichiano al reconocer que W. Reich (1897-1957) estuvo  vinculado a los movimientos  más activos y comprometidos de su época: el psicoanálisis, la política y los movimientos sociales, la sexología, la prevención, la psicosomática, la investigación sobre el cáncer, el medio ambiente, la bio-energía, el trabajo corporal, por nombrar algunos de los temas que abarcó a lo largo de su vida. El pensamiento de Reich  es de tal amplitud y profundidad que cabe situarlo en el cambio de paradigma. Mantuvo a lo largo de su vida y de sus investigaciones una serie de ejes básicos, buscando un principio funcional común de lo vivo, abrió muchas puertas, incluso esbozando lo que ahora son disciplinas o movimientos consolidados. Tal vez por que los ejes sobre los que se fundamente su vasta obra forman parte de lo esencial de la vida, de la salud y de la patología, llevaron a que se proyectara en la medicina, la sociología, la educación, la psicología, la prevención, la ecología, etc.

Reflexionando sobre el título de esta intervención quiero proponer una pequeña, pero significativa, sustitución de la letra “o” por la “y”: “El paradigma reichiano en la actualidad. Utopía y potencialidad”, Utopía como impulso hacia las condiciones necesarias para que la salud prospere y potencialidad desde la evidencia de que el concepto de salud en la actualidad no es factible por los condicionantes sociales, sino algo que se presenta como una posibilidad a cuidar. Así pues nuestra labor en lo concreto se encamina a favorecer las potencialidades del ser humano, para que el impacto del entorno, cuando este es negativo, cause los menores daños posibles y no lo dejen fijado solamente en posiciones defensivas. Se trata de poner los medios que permitan ser guiados por la utopía de un mundo donde “a la vida se la deje existir según sus leyes propias”.

Pero ahora hablemos de “LA POTENCIA DE LA UTOPÍA”. ¿Cómo entiendo estas relaciones?

El sentido de la utopía es ser fuente de ilusión y esperanza en la potencia de los procesos vitales, pero al mismo tiempo, comprometida con un presente que da sentido y configura el “ahora”, y donde es necesario identificar los obstáculos que los dificultan. Pero también hace falta potencia para recorrer el camino hacia la utopía, hace falta conciencia y agresividad, frente al adormecimiento y la sumisión. Ya que vivimos inmersos en una realidad social y cultural, definida hoy como postmoderna, que en sus aspectos más negativos, alienta y favorece la desconexión con las necesidades básicas del desarrollo afectivo y emocional humano.

La desilusión de la sociedad industrializada actual está alimentada por la falsa utopía del valor puesto en el poseer las “cosas”, antes que en el poseernos a nosotros mismos. Vivimos rodeados de utopías muertas, light: la utopía de ser feliz, de ser joven a toda costa, de querer llegar a vivir como viven en el mundo fantasioso de las imágenes televisivas, falsas utopías uniformizadoras en la norma, moralistas. La ilusión de creer que el contacto exprés y desechable, es amor. La falsa utopía del cambio personal rápido, casi “exprés”, de los manuales de autoayuda utilizados como recetas mágicas. Cuando sabemos que este cambio, para ser profundo, necesita de tiempo, paciencia y humildad.

Vivimos en una sociedad en la que se impone el alejamiento de las condiciones saludables para el desarrollo madurativo que son sustituidos por las falsas utopías. Así la lógica capitalista de la globalización y del liberalismo económico conduce al empobrecimiento y la destrucción de los ecosistemas: tanto la misma Gaia y, como no podría ser de otra manera, de los propiamente humanos. Al mismo tiempo que son tan potentes las tendencias destructoras, no parece haber sitio para el sufrimiento, para la espera, ni permanecer en la tensión hasta que podamos gestionarla y aprender de ella sin salir corriendo hacia una descarga rápida de la angustia. La satisfacción inmediata mediante la posesión de las cosas, de las personas, del dinero, etc., se impone como ideal de éxito y realización personal.

Pero la utopía ligada al desarrollo madurativo humano no es un sueño, ya que tiene sus bases en la realidad que conocemos de la lógica funcional de lo vivo. Además y, precisamente porque no es un sueño, también es cierto que el pensamiento utópico nos permite soñar y mirar hacia el futuro con esperanza si somos capaces de movernos del anquilosamiento y la sumisión con la que nos adormecemos. Y así, frente a las utopías manipuladoras, están las utopías de lo deseable, de lo vivo, del niño sano que no sabemos como será pero que sabemos donde se equivocaron con nosotros y reconocemos donde nos equivocamos con nuestros hijos e intentamos poner remedio. La utopía de la educación para todos, pero en función del ritmo de cada uno, de sus potencialidades. La utopía de la salud “sensación mantenida de bienestar psíquico, físico y social, y no solamente ausencia de enfermedad” en su definición internacional de la Organización Mundial de la Salud, que nos ayuda a poner los medios para preservar la vida, siendo respetuosos con los caminos particulares que cada ser vivo ha encontrado en su biografía, en unas condiciones que generalmente no la favorecen. La utopía del apoyo mutuo y la solidaridad como motor evolutivo colectivo, frente a la lucha por la supervivencia y el bienestar solo de unos pocos.

Reich (1945) postuló y O. Raknes (1990) reflejó en su obra, unos criterios de salud que creo siguen siendo válidos como objetivo utópico que ilumina la salida del túnel. Los refiere así en su libro: “Wilhelm Reich y la Orgonomía”.

 “Enumeraré brevemente algunos de los más importantes criterios orgonómicos del estado de salud, cuyo requisito previo es la pulsación libre y armónica. Comienzo por los criterios psicológicos, dado que nuestra investigación se inició en el ámbito de la psicología y la psicoterapia:

  1. Capacidad de completa concentración en cualquier trabajo, en una conversación, en una relación sexual. Sensación de unidad en el ser y en el actuar.
  2. Capacidad de ser y sentirse en contacto consigo mismo y con los demás, con la naturaleza y con el arte, e incluso, con los instrumentos que se usan en nuestro trabajo; se debe mencionar también la capacidad de recibir impresiones y de tener el coraje y la voluntad de permitir a los hechos dejar una huella en nosotros.
  3. Ausencia de ansiedad cuando no hay peligro real; capacidad de reaccionar racionalmente en las situaciones peligrosas, cuando se entrevea allí también un importante objetivo racional.
  4. Sensación duradera y profunda de bienestar y de fuerza, de la cual el individuo puede darse cuenta apenas preste atención (aún si está luchando contra dificultades o siente dolores físicos que no sean demasiado intensos). Entre las sensaciones de bienestar está la sensación de placer en los genitales durante la espiración.

 Ahora enumeraré algunos de los más importantes criterios somáticos de la libre pulsación del organismo. Comienzo con un criterio que es al mismo tiempo psíquico y somático, esto es:

  1. El orgasmo, acompañado de pérdida momentánea de conciencia y convulsiones del cuerpo entero, ocurre en intervalos bastante regulares que varían dependiendo del individuo y del tiempo.
  2. El organismo entero tiene un buen tono, el aspecto corpóreo es elásticamente erecto, sin espasmos o calambres que alteren su armonía.
  3. La piel es cálida y bien irrigada de sangre, el color es rosado o levemente bronceado; el sudor debe ser cálido.
  4. Los músculos pueden pasar de la tensión a la relajación sin estar, ni crónicamente contraídos, ni flácidos. La peristalsis es fácil: no hay estreñimiento ni hemorroides.
  5. La fisonomía o expresión facial es vivaz y móvil, nunca inmóvil como una máscara. Los ojos brillantes con rápida reacción pupilar, y las órbitas ni están hundidas, ni sobresalen.
  6. Espiración profunda y completa con una pausa antes de la nueva inspiración; el movimiento torácico es libre y relajado.
  7. El pulso regular, tranquilo y fuerte; la presión sanguínea es normal, ni demasiado alta ni demasiado baja.
  8. Los glóbulos rojos están plenos, con la membrana periférica bien tensa (sin arrugas ni protuberancias); presentan un fuerte y amplio halo orgónico y se desintegran lentamente en biones gruesos, colocados en solución salina fisiológica.
  9. Por último, hay un amplio y variable campo orgónico que circunda todo el organismo.”

 (Raknes, 1990: 172-173)

Concisos presupuestos a los que podemos acercarnos en algún momento y que, aunque no dejan de ser utópicos en las condiciones de vida actuales, nos ayudan a entrever las potencialidades que tenemos como seres humanos. En cualquier caso, y entendida así, la salud es una utopía revolucionaria ya que luchar por conseguir que el entorno social la favorezca, es luchar por una transformación radical de nuestro actual modelo social.

Pero continuemos con el título de esta intervención. Tenemos también la definición de paradigma reichiano, y estos dos conceptos se funden en multitud de pares relacionales a la hora de aplicarlos a la salud humana, de los apunto tres:

  • Es SISTÉMICO, MULTI-RELACIONAL y por lo tanto COMPLEJO

Y al mismo tiempo es VITALISTA y SIMPLE

  • Contiene la idea de RITMICIDAD y CICLICIDAD

Es decir ALTERNANTE y PULSATIL

  • Y por lo tanto es suficientemente FLEXIBLE como para viajar de:

Lo GENERAL a lo PARTICULAR y viceversa, sin perder de vista el conjunto. Es decir el “hilo rojo” de la lógica funcional de cada ser vivo y de su historia

De la CLINICA (psicopatológica y somática) a la PREVENCIÓN. Pero también aprendiendo de la PREVENCIÓN, para transformar la CLÍNICA

Pero también hemos de decir que, en el mundo actual, se contraponen dos fuerzas. Reich (Éter, Dios y el Diablo – 1949) habló de “dios” y del “diablo”, no en el sentido religioso convencional, sino como representantes de los movimientos “hacia la vida” y “contra la vida”. Hoy prefiero hablar, y para volver a los conceptos que configuran esta conferencia, de los pares dialécticos que surgen entre el PODER y la POTENCIA, en los diferentes ámbitos cotidianos, y que desarrolló Reich a lo largo de su obra (La función del orgasmo – 1983):

PODER                                                                    POTENCIA

Impide y niega la utopía                                Conduce hacia la utopía

Compulsión a educar                                     Autorregulación en la educación

Suprimir el síntoma                                        Potenciar la autocuración

Suprimir la crisis                                            Vivir y aprender de la crisis

Se asienta en la debilidad del Yo                  Es fruto de la fortaleza del Yo

Utiliza el Control                                           Favorece el Abandono

Destructividad                                               Agresividad y rabia

Rigidez                                                          Flexibilidad

Individualista                                                Relación y apoyo mutuo

Competitividad                                             Solidaridad

Jerarquía autoritaria                                       Autoridad funcional

 La lista puede ser más extensa, pero desarrollemos ahora algunos de los ejes  que cimientan este Paradigma a sabiendas que cada uno de ellos hay que desplegarlo en toda su complejidad, pero para ello os remito a los otros artículos de esta revista y a toda la bibliografía disponible. Aquí me limito a dar una serie de retazos condensados en sus aspectos más fundamentales:

  • El concepto de pulsación, es decir el movimiento de expansión y contracción, ligado a todas las manifestaciones vitales:

Los fenómenos vitales se caracterizan por la sucesiva alternancia de fases, por la ritmicidad que caracteriza al ser humano desde la primera en la concepción, hasta la última que acontece con la muerte. El movimiento es consustancial con la vida y su limitación un impedimento para su libre fluir. Por ello trabajamos tanto con la idea de favorecer las condiciones para que el proceso madurativo se despliegue sin trabas permanentes que anulen su plasticidad, como nos esforzamos por encontrar formas eficaces de revertir el proceso de inmovilidad cuando se va instaurando y provoca patología y sufrimiento.

  • La relación entre la represión y la contracción:

Desde la célula que se encoge para protegerse y economizar su energía cuando el medio es hostil, hasta los niños y niñas obligados a detener la manifestación de sus emociones por no ser consideradas socialmente correctas y suponer un malestar para el adulto y su tranquilidad patológica, la acción de la represión conlleva una fijación de la tendencia pulsátil en el sentido de la contracción defensiva. Contrayéndonos economizamos energía y sufrimiento, pero pagamos el precio de reducir nuestra capacidad de pulsación y, por lo tanto, de crecer, de desarrollarnos más plenamente. Se reduce el metabolismo energético, hay menores y más livianos intercambios con el entorno y nuestra humanidad se empobrece. Por eso combatirla es revolucionario.

  • Las consecuencias de la alteración del libre movimiento físico y psíquico:

La represión, la falta del suficiente afecto y la contracción que ambas situaciones conllevan, se inscriben en el cuerpo y en la psique. De diferente forma y en distinta proporción somatopsíquica según el momento evolutivo en el que tuvieron mayor prevalencia. Desde la impronta más primitiva y global si la tendencia se instauró en los primeros momentos de la vida, cuando el ser todavía es un proyecto y sus mecanismos de defensa son rudimentarios, y donde las secuelas son profundas en las capacidades de pulsación de todo el biosistema. Hasta las huellas marcadas más tarde en la infancia y adolescencia y que podemos descubrir tanto en los traumas psíquicos como en los bloqueos corporales que guardan su memoria.

  • El proceso de acorazamiento, construcción de las defensas:

Nuestro cuerpo, nuestros músculos, nuestra biología y nuestro carácter guardan e intentan ocultar la memoria del sufrimiento histórico. Pero antes que definitivamente se active la memoria escénica está la muscular, y antes que esta la vegetativa, más atrás la hormonal, y por último la energética y genética. A partir de cubrir etapas del desarrollo van confluyendo, relacionándose estrechamente, construyéndose sobre las bases puestas en la etapa anterior. Pero el miedo (en el amplio significado de distrés que le otorga F. Navarro en “La somatopsicodinámica” – 1988), con su dosis de contracción que intenta mitigar el sufrimiento, enquista el olvido y favorece el anclaje de las memorias en forma de bloqueos caracteriales y corporales que nos retraen a veces en la angustia y otras en la desconexión.

 “El organismo acorazado ignora la simplicidad”. Sus pulsiones re­visten una forma tan complicada, su trayectoria es tan tortuosa y contradictoria que no tiene ningún órgano para la expresión del ­movimiento directo y “simple”. El sentido de la simplicidad le falta. Su amor no va sin odio y sin miedo. El organismo no acorazado ama simplemente cuando el amor es admisible, odia cuando necesita odiar, coge miedo cuando hay razones de tener miedo. El organismo acorazado odia cuando debería amar, ama cuando debería odiar, co­ge miedo cuando debería amar u odiar. “La complicación es la expresión vital característica del organismo acorazado” (Reich, 1949: 31).                                                                                                               

  • El concepto de energía vital, sus leyes y manifestaciones en los seres vivos como variable a tener en cuenta a nivel de actuación y pronostico clínico:

Nuestra actuación clínica se basa en conseguir los mayores niveles de pulsación en el sujeto. Podemos considerarnos vesículas energéticas absorbiendo energía del entorno para diferenciarnos y crecer como seres complejos. Pero la cantidad de energía es patrimonio de cada uno. No todos somos iguales, no hemos tenido la misma historia, ni la misma memoria. En función de estas variables, observamos diferentes modos de defensa que nos obligan a ser respetuosos con su función cuando, desde la clínica, nos proponemos ayudar. No podemos situarnos en la misma posición con quien estuvo marcado sobretodo por la falta, de aquél que no llegó a tener suficiente densidad para configurarse. Que en el caso del exceso, de aquél que quedo inmovilizado por la sobrecarga de densidad y con límites rígidos.

  • La relación entre los bloqueos y tensiones corporales y la contracción:

Centrándonos en el aspecto muscular de la memoria no es difícil de reconocer su impronta emocional. Sabemos, por qué W. Reich entre otros nos mostró el camino de la observación integral de la persona sufriente, como la tensión crónica daña los cuerpos. Como la tendencia a la inspiración crónica asienta en el bloqueo del tórax y el diafragma y disminuye nuestra potencialidad. Como la necesidad imperiosa de sobrevivir va destrozando el funcionamiento cervical. Como una pelvis retraída y poco entregada a la fusión con el otro está a menudo detrás de tantas repercusiones ginecológicas, lumbares y abdominales. Como el bruxismo se relaciona con los problemas dentales. Sistemas de contención que guardan una parte de la memoria histórica y que cuando se rompen emerge la inundación en forma de síntoma.

  • La importancia del sistema nervioso vegetativo:

También conocemos la participación  de este sistema – y por extensión todo el complejo campo de lo neurohormonal -, como el arcaico regidor de nuestra vida más animal y sostenedor de todas nuestras funciones vitales, en la génesis y mantenimiento de la contracción crónica. Sistema pulsátil donde los haya, con biorritmos circadianos, lunares, estacionales, etc., capaz de múltiples ajustes, pero que finalmente fracasa cuando la agresión es, bien demasiado intensa, bien demasiado continuada. También debemos a W. Reich una descripción pormenorizada de las nefastas consecuencias que acarrea la limitación de la capacidad de pulsación ordenada en el sentido de la activación crónica de la parte simpática del mismo. Y a Navarro (1988) la noción de la fijación en la respuesta parasimpática como intento reactivo y por lo tanto infructuoso y dañino de superar la contracción.

  • El análisis del carácter y su relación con el córtex. Lo lógico y lo analógico:

Una aportación metodológica fundamental de W. Reich (Análisis del carácter – 1945), fue el estudio del “como”, de lo analógico, de la forma en la que se presentan las defensas del individuo. Así mismo la información que los rasgos de carácter nos proporcionan nos ayuda a encontrar la lógica histórica que lo sustenta. Y, como dice Serrano (2007, p 85): “cada rasgo refleja una particularidad del carácter del sujeto; supone una forma de estar y de desenvolverse. Siguiendo a F. Navarro (Metodología de la vegetoterapia caracteroanalítica – 1983) cada rasgo de carácter es la solución que el sujeto ha encontrado para alejar una situación conflictiva que le provocaba angustia”. Desde el córtex, desde lo cognitivo, utilizando el método del análisis del carácter, podemos ayudar al sujeto a entender su lógica defensiva y a desmontar su apariencia de falso Yo. Esto permite recuperar auténticas funciones yoicas, disminuir las defensas y favorecer, también por esta vía, una mayor capacidad de pulsación.

  • La relación entre la psicopatología y el proceso ontogenético:

Cuando las fallas en el proceso madurativo ontogenético dejan huellas profundas que podemos rastrear también en la psicopatología. Así el universo psicótico estará ligado a la falta primitiva, a la porción más arcaica de nuestro ser, a los momentos en los que la “fusionalidad”  se resintió al verse fuertemente amenazada y dando lugar a lo “escisivo”. La patología fronteriza nos reenvía al fracaso de los vínculos primarios y a la separación brusca o demasiado temprana, favoreciendo la desorganización de los mecanismos de gestión de los impulsos y la tendencia a la depresión profunda. Los conflictos triangulares y la impronta moralista de lo social propician el acorazamiento neurótico, donde se ponen en evidencia los rasgos de carácter que difuminan la percepción y desplegando el abanico de síntomas cuando esta defensa se quiebra.

  • La importancia del “periodo crítico biofísico” (Reich, “Los niños del futuro” – 1950) en los primeros años, y la atención preventiva ya desde la vida intrauterina y toda la primera infancia:

Como vamos viendo a lo largo de esta exposición, las agresiones sufridas en los primeros momentos madurativos son las que dejan huellas más imborrables. La enorme potencialidad que puede llegar a desplegar el ser humano – y que seguramente todavía no somos capaces de entrever desde nuestra percepción acorazada – hace que la fragilidad del ser humano en sus primeros años sea tan acusada en comparación con el resto de mamíferos. De ahí que sea tan importante la atención preventiva, desde el mismo momento de la concepción, en el sentido de poner las menores trabas posibles a las leyes naturales del animal humano. Y en esto me siento perteneciente a un movimiento pionero, en desvelar los obstáculos individuales que lo hacen difícil, y en participar, con otros movimientos sociales, en reclamar una sociedad más humanizada.

  • Las relaciones entre niños acorazados y no acorazados. La rabia destructiva frente a las manifestaciones de lo vivo:

Dejemos este apartado para palabras de W. Reich de sus textos: “Éter, Dios y el Diablo” (1949) y “Los niños del futuro” (1950):

 “El organismo no acorazado siente, pues, la coraza de otro orga­nismo como desagrado. De la misma manera, el organismo acorazado siente la motilidad de otro ser viviente como extraña y enervante” (Reich, 1949: 32).

  “Ahora sabemos, de una manera muy práctica, que la crueldad del hombre está sobre todo en contra de lo que más desea. Con cada in­tento para alcanzar su meta sagrada, anhelada profundamente, encuentra nada más que su propia rigidez. En los repetidos y desesperados intentos de romper su rigidez, cada impulso de amor es convertido en odio. El hombre no quiere odiar: está forzado a odiar por su acorazamiento. Ahora está más cla­ro, en un sentido amplio, el porqué cuando más habla de “paz”, más seguro obtiene guerra”. (Reich, 1950: 25)

  • La influencia de la moral social frente a una moral natural. La visión del funcionalismo:

Acabemos este repaso – y la conferencia – regresando al papel primordial que para el paradigma reichiano tienen las condiciones sociales. La moral social imperante ha ido cambiando a lo largo del tiempo, pero, dentro de los sistemas de dominación siempre se mueve con el objetivo de perpetuar el poder. Y para ello utiliza la asfixia de las tendencias naturales a través de: la uniformidad, los estereotipos, la sustitución de las auténticas necesidades por otras artificiales y la sumisión, durante el período de la crianza. Muchos de los convencionalismos sociales sobre esta nacen del profundo miedo a los movimientos vitales, al fluir de las emociones, ya que de no ser así, nuestro sistema social, tal y como lo conocemos, se tambalearía.

 

El recién nacido, mientras no haya sufrido ya daño en el útero, trae consigo toda la riqueza de plasticidad natural y desarrollo productivo. El re­cién nacido no es, como muchos creen erróneamente, un saco vacío o una máqui­na química en la cual todos y cualquiera puede tirar sus ideas particulares sobre lo que debería ser un ser humano. Trae consigo un sistema energético adaptable, enormemente productivo, que, de sus propios recursos, establecerá contacto con su entorno y empezará a modelarlo según sus necesidades. La ta­rea básica y principalísima de toda educación, que esté dirigida por el in­terés del niño y no por el interés de programas de partidos, provechos pro­pios, intereses eclesiásticos, etc., es remover cada obstáculo en el camino de esta productividad y plasticidad naturales de la energía biológica. Estos niños tendrán que elegir sus propios modos de ser y determinarán sus propios destinos. Tenemos que aprender de ellos, en vez de imponerles nuestras pro­pias ideas retorcidas y prácticas maliciosas, que ya, con cada nueva genera­ción, han demostrado ser tanto dañinas como ridículas. Es aquí, por primera vez, que se ha encontrado una base positiva y amplia.

                                                                       Los niños del futuro (Wilhelm Reich, 1950: 59)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Navarro, F. (1983). Aproximación a la vegetoterapia prenatal. Revista Energía Carácter y Sociedad, Vol. 1 (1) Nº 1. Valencia: Ediciones Orgón.

Navarro, F (1983). Metodología de la vegetoterapia caracteroanalítica –Ediciones Orgón

Navarro, F (1988). La somatopsicodinámica. Sistemática reichiana de la patología y de la cínica médica. Valencia: Ediciones Orgón.

Raknes, O. (1990). Wilhelm Reich y la Orgonomía. Valencia: Ediciones Orgón

Reich, W. (1949). Éter, Dios y el Diablo. Anals of the orgone institut. Orgone Press. NY. (Traducción José F. Alemany. Es.Te.R.).

Reich, W (1945). Análisis del carácter. Barcelona: Editorial Paidós.

Reich, W. (1983). La función del orgasmo. Barcelona: Editorial Paidos

Reich, W. (1950) Los niños del futuro. (N.Y: Orgone Energy Bulletin (traducido por la Escuela Española de Terapia Reichiana)

Serrano, X. (2007). La psicoterapia Breve Caracteroanalítica. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.

 Manuel Redón Blanch

Médico. Psicoterapeuta especializado en Psicosomática
Medicina Biorreguladora
Orgonterapeuta Didacta

Adaptación de la Conferencia impartida en Santiago de Chile, dentro de las Jornadas en conmemoración del 50 aniversario de la muerte de W. Reich. El 5 de octubre de 2007.


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La revolución permanente de Wilhelm Reich

Cada vez que la historia nos hace el regalo de gestar a un gran revolucionario, el sistema de poder y dominación se las arregla muy bien para neutralizarlo.

Las estrategias son variadas: descrédito, habladurías, “chismes” de lo peor, aislamiento, persecución, quema inquisitorial de sus producciones, juicios inventados con falsas acusaciones, condena, cárcel y muerte. A veces ni siquiera juicios legales, sino lisa y llanamente la ejecución.

Con Wilhelm, perdonen ustedes la familiaridad, no se privaron de nada salvo la ejecución a manos de algún comando de sicarios. Lo demás lo ejecutaron a la perfección, sin que faltara ni un ingrediente de la tácita condena al silencio absoluto. Porque ese era el objetivo: silenciarlo para siempre con la vieja metodología de hacerlo desaparecer de las conciencias y convertirlo en ignorado, en desconocido.

Es bueno advertir que su pensamiento y su obra han devenido, para quienes lo impugnan o lo rechazan (habitualmente sin ninguna demostración), en pura urticaria. Es que produce incomodidad, desasosiego y, especialmente, un grandísimo cuestionamiento a las falsas formas de vida estándar. Un profundo cuestionamiento a varios niveles. A nivel personal, porque mete el dedo en la llaga del acorazamiento y la falta de vitalidad y pasión por la vida. A nivel social porque profundiza en las verdaderas razones de la explotación y la injusticia. Y a nivel antropológico, porque sus desarrollos y conclusiones cuestionan profunda y severamente los fundamentos de la civilización que habitamos, una simple continuación del patriarcado.

De manera que no hay que ser muy sagaz para advertir  las razones de su exilio forzoso.

Su hijo Peter, protagonista de aventuras memorables y compañero de correrías, cuenta muy bien lo que pasó con su padre en Libro de Ensueños:

“Al final estaba tan triste, cuando hablábamos y paseábamos juntos. Era como un hombre que está de pie en lo más alto del mundo mirando hacia un nuevo mundo. Así era papá. Se había elevado tanto que veía sobre el horizonte un nuevo mundo, un mundo libre y feliz. Y allí de pie, sobre el borde del universo, miraba el futuro y cuando se dio vuelta para decir: -Venga, vámonos-, le quitaron la escalera de debajo y lo mataron”.

Lo curioso (y terrible) es que también lo mataron muchos de sus seguidores. Por ejemplo: todos los que se ocuparon de relativizar y disminuir los alcances de su obra eligiendo únicamente el restringido aspecto que les venía bien para sus propios objetivos. Y es así que hay un “Reich terapista corporal” o un “Reich anterior a su expulsión del Partido Comunista” o un “Reich anterior a su expulsión de la Asociación Psicoanalista Internacional”.

Wilhelm-Reich

Como verán, hay un surtido de Reichs diversos que prestan diferente utilidad. Es cuestión de elegir dentro del generoso menú que ofrece su extensa y vertiginosa obra para servirse el plato que más apetezca, nada más.

Claro que siempre se trata de elecciones y omisiones interesadas, nada ingenuas. Vean, si no, lo que han hecho con él algunas escuelas ubicadas en la amplia pero difusa frontera de las Psicoterapias Corporales: lo han pasteurizado y edulcorado al extremo de transformarlo en un método con ribetes gimnásticos para acceder a la “felicidad personal y lograr buenos orgasmos”. Otros se han inclinado por obviar las investigaciones sobre los biones. O mencionan al orgón como si se tratara solo de una buena idea que ayuda a cerrar encomiables “concepciones energéticas”, pero omiten su realidad física o biofísica, como quieran. O están los que se “asombran demasiado” cuando se enteran que trabajó con el clima y logró modificarlo. Porque es bueno recordarlo: hizo llover y des-llover cuando se lo propuso simplemente haciéndole acupuntura al cielo con su colección de tubos, el cloud-buster.

Pero sabía muy bien que no era ni un dios ni un mago: sus extraordinarios trabajos para influenciar y modificar asuntos climáticos se lograron, simplemente, extendiendo a la atmósfera terrestre sus hallazgos en tierra firme con los humanos y otros animales. O sea: tuvo la osadía de generalizar sus hallazgos y destruir las barreras tan artificiales que construyen las “especialidades” como pequeños feudos del conocimiento. Eso resulta demasiado escandaloso para mentes chiquitas y egoístas, hay que reconocerlo.

Lo asombroso es que también predijo que algunos de sus seguidores harían, en el futuro, exactamente lo que hicieron: contradecir los postulados básicos del creador de ésta manera de mirara la vida y vivirla, que en eso consiste la orgonomía reichiana, después de todo. Puede verse claramente la maniobra, que desgraciadamente resultó eficaz: consiste en decretar la “locura” de Reich cuando uno se encuentra con algún desarrollo reichiano que molesta o no es funcional a los fines del que perpetra ese diagnóstico ominoso.

Entonces sigue la elección dentro del menú: “Reich se volvió loco en 1933” o en 1943 o en 1953. O sea: cuando se puso molesto o incomprensible para los intereses de mi secta. Reich te viene bien antes, pero no después, cuando impugna tu propia mediocridad y te obliga a cambiarte la cabeza y el corazón para poder seguirlo hasta donde anduvo. ¿Hasta dónde anduvo? Muy lejos: es seguro que en su irrefrenable andar llegó muy lejos, “demasiado lejos”. Entonces es más cómodo elegir una etapa de su vida y obra, la que menos comprometa en la necesidad de cambios profundos para cada observador o “seguidor”.

Un logro fenomenal del Pensamiento Funcional que desarrolló consiste, justamente, en mirar la realidad viva tal como es, sin pasarla por la mesa de autopsias y la criba de las especialidades. Y otra, no menor, radica en que la necesaria transformación personal que implica lograrlo, solo es posible si las emociones se sanan, toman el comando, empequeñecen a las corazas y unifican al corazón, al cerebro y a las vísceras.

¿Qué tiene Reich para decirnos hoy, ya mismo?

Es importante destacar que el más importante mensaje va destinado a los hombres que habitamos este planeta: a todos y a todas. A la humanidad en su conjunto, suponiendo que tal entelequia exista. Pero en el plano más específico de las ciencias, si es que queremos referirnos a ello, tal “mensaje” es variado y extenso, si uno se atiene a la división tradicional de las disciplinas.

Ya que incursionó en muchas de ellas, su legado científico implica a la física, la astronomía, la meteorología, la biología, la microbiología, la sociología, la politología, la antropología, la ecología, la medicina y la psicología. Y ahora, dentro de esta amplia gama, una breve referencia a ciertos aspectos que hacen a la sociedad, a la política y a la civilización que habitamos y nos habita.

Resulta más-o-menos incomprensible que sus brillantes aportes hayan pasado desapercibidos para sociólogos y políticos. Por ejemplo: la veracidad, simplicidad y profundidad de sus análisis en obras como Psicología de masas del fascismo, Escucha pequeño hombrecito, El asesinato de Cristo y Los hombres y el estado. No debería poder ignorarse a alguien que recuerda que Hitler ocupó su cargo por vía electoral (¡Sí: lo votaron la mayoría de los alemanes!) y logra realizar un valioso vínculo entre sociedad patriarcal, educación autoritaria, represión y abstinencia sexual, fracaso de las existencias y salvaje inclinación a la violencia, la dominación explotadora y la enferma necesidad de poder.

Es bueno recordar que insistía en que cuando alguien fracasa en vivir dentro del amor, el trabajo y el conocimiento y, por lo tanto está imposibilitado de tener una vida sexual y amorosa sana, solo puede recurrir a lo peor para no sentirse del todo fracasado. O sea: a acumular dinero, obtener fama y lograr la mayor cuota posible de poder. Intentos desesperados e infructuosos de lograr algo parecido a la felicidad. Ésta fue la composición básica de la tropa hitleriana, alimentada por el odio racista y una cuota desmesurada de inflexible clasismo. Es obvio que la gran mayoría de sus seguidores no podían acceder al micro-mundo del poder, pero eran capaces de dar su vida apoyando una causa ajena con tal de sentirse protegidos y contenidos, no importa a qué precio.

Exactamente lo mismo ocurre con los feligreses de los distintos credos religiosos, que han tomado por asalto cualquier cosa que suene a trascendente. Ellos también prometen el oro y el moro a quienes los sigan, siempre que renuncien a vivir la vida cómo merece ser vivida: con pasión, con alegría y con alto realismo, sin fantasías estúpidas aptas para admiradores de Heidi o el Pato Donald.

A ninguno de estos, que son legión, podría resultarles tolerable escuchar hablar de Reich a quien, por otra parte, desconocen por completo. De manera que es mejor eliminarlo de las opciones, por si alguien pudiera infectarse con sus ideas y empezara a propagar la epidemia. Y para los que quedan, o sea casi todos, la solución es fácil: hay que construirles la conciencia desde el nacimiento para que, más tarde, acepten “libremente y de buena fe” una variedad de contrato mafioso tipo Fausto: te damos Protección a cambio de tu cuerpo y tu alma, que a ambos les daremos un uso adecuado.

Un verdadero proceso de Clonación de Idiotas. En eso consiste la pomposa Civilización, no importa si antigua o moderna, que lo mismo da.

Porque entonces, intentando mirar las cosas desde afuera de la trampa en que hemos nacido, tratemos de ver objetivamente qué cosas ha logrado esta civilización. Lo que ha logrado de verdad, incluidas la fastuosa cantidad de espejitos con los que engaña, entretiene y distrae.

Ha logrado un inmenso genocidio de humanos, animales y variados seres vivos sin ninguna esperanza de resurrección o trascendencia. Y, básicamente, ha logrado que nacer sea una condena para casi toda la humanidad. Una ceremonia que invariablemente transcurre entre sufrimientos y desgracias, sin posibilidades de cambio. Porque el destino está escrito y es inmutable, como mienten los genetistas del sistema. Entonces nos queda el consuelo de la Democracia, esa forma diluida de patriarcado que suena mejor a los oídos que el Fascismo, que es patriarcado químicamente puro.

Para quien no crea en tonterías como “la ley del eterno progreso”, la verdad está a la vista. La inmensa mayoría de los humanos vive en variadas condiciones de pobreza material y espiritual. Una, otra o las dos. Pero discutir acerca de las proporciones no evita el resultado final. Hasta la carnadura física y geológica del planeta está siendo brutalmente agredida, como todos sabemos.

Sobre poderosos y dominadores

No viene mal reflexionar sobre algunos aspectos del Poder. Y no sólo sobre las clases y personas concretas que lo detentan, en cualquier lugar, sino también sobre los lugares del planeta adónde se ha desarrollado con mayor ímpetu y despliegue. Desde estos lugares concretos se ha infectado al resto de la población humana con singular éxito, al menos en los últimos siglos. Son los herederos del patriarcado, el sistema que está construyendo “la realidad” desde hace varios milenios.

Hablo de Europa y también de uno de sus productos dilectos, los Estados Unidos. Ambos funcionan como cuna de la civilización, como ejemplo a seguir y como indiscutibles centros de poder, aunque las cosas parezcan estar cambiando. Y si cambian, lamentablemente pareciera que su poder será compartido o conquistado por otros centros de poder con idéntico pensamiento y línea de acción: mecanismos brutales para apoderarse de todo.

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Las aclaraciones a estos dichos son infinitas, pero al menos van dos. Una es que la responsabilidad directa de las aberraciones genocidas y conquistadoras-colonizadoras recae sobre los grupos dirigentes de la civilización dominante y no sobre la gran mayoría de la población que la integra. La otra es que, a lo largo de la historia humana se han delineado dos posiciones básicas: la de culturas pacíficas, militarmente desarmadas, amantes de la paz y favorecedoras del amor y la de culturas violentas, represivas, militarizadas y conquistadoras. Y esto a lo largo y ancho de todo el planeta, sin excepciones. Es el caso de la Vieja Europa del neolítico, arrasada por los kurgan (los verdaderos gestores de esta “civilización”). O la de aztecas e incas comparados con los arawaks, los caribes o los tehuelches de la Patagonia.

Entonces podemos sacar algunas conclusiones:

  1. No hay una sola y predeterminada manera de vida humana. Esta existencia nuestra es, básicamente, una construcción cultural, una forma de vida no diseñada esencialmente por la biología. Es falso que no podemos cambiar: el juego está abierto, es cuestión (como especie) de elegir lo mejor.
  2. Es importante tomar conciencia de lo que han hecho nuestros ancestros en variadas partes del globo. Cuando uno accede a ese conocimiento, también empieza a ser un poco responsable de las atrocidades. Pero es imposible si el cerebro continúa programado y se acepta como natural que las civilizaciones “avanzadas” (¿en qué?) tienen derecho a la conquista de otras con la falsa excusa de “civilizarlas”.
  3. La construcción de estas “sociedades avanzadas” al interior de la “civilización” es un perfecto ejemplo de las teorías reichianas sobre la dominación y sojuzgamiento interno (sociedad de clases) trasladadas al resto de otras culturas por medio de la violencia militar, cultural, política y económica. Las culturas habitadas por seres insatisfechos e infelices propagan su enfermedad al resto de los humanos para sentirse “aliviados” o reconfortados: siempre encontrarán a alguien a quien dominar para sentirse superiores.
  4. El pensamiento reichiano también logra alumbrar una faceta oscura de este asunto, muy relacionada con la anterior. Y es que la necesidad de poder y conquista solo puede tener su origen en una brutal frustración existencial y en la percepción de una notoria inferioridad relacionada con los valores básicos de la vida. De manera que, vistas las cosas así, la necesidad de conquistar y poseer se origina en civilizaciones habitadas por la enfermedad individual y social en gran escala. Y por conductas ferozmente reactivas cuando han topado con culturas donde predominan los valores básicos de la vida: amor, trabajo y conocimiento. Entonces han necesitado destruirlas por no soportar su mera existencia y, para colmo, ¡acusándolas de inferioridad y salvajismo!

 Carlos Inza


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Energética del orgón 1

Principios generales de la energía orgónica y su funcionamiento

Uno de los discípulos más importantes de Wilhelm Reich fue Ola Raknes. También uno de sus mejores intérpretes, tanto que su libro “Wilhelm Reich y la Orgonomía” es la mejor y más clara introducción al pensamiento reichiano. De este libro se reproduce un importante pasaje acerca de la energía orgón descubierta por Reich:

“De tales observaciones y otros experimentos, Reich formuló gradualmente un número de leyes y de principios generales de la energía orgónica y su funcionamiento. Enumeraré aquí lo que me parece más importante de estos principios:

1) La energía es universal y está en todas partes, ocupa todo el espacio, pero en concentraciones diferentes. Está en constante movimiento, salvo cuando se bloquea su movimiento, y toma entonces una particular forma que Reich llamó DOR (que significa “deadly orgone”, o sea: “orgón letal”).

2) La energía orgónica no tiene masa, es primordial, precursora tanto de la materia como de otras formas de energía.

3) Es entrópicamente negativa, esto es: las concentraciones orgónicas más fuertes atraen más energía de las concentraciones circundantes más débiles. Esta entropía negativa se contrapone a la entropía mecánica, y es esencial para la creación y mantenimiento de la vida.

4) Las concentraciones naturales de orgón tienden a formar sistemas que se desarrollan, alcanzan su máximo y después declinan hasta disolverse. Tales sistemas pueden ser galaxias, estrellas, planetas y en la atmósfera terrestre, huracanes y otros sistemas ciclónicos, incluso simples nubes. También los organismos vivos son sistemas de energía orgónica.

5) La concentración y la fusión de corrientes orgónicas individuales puede crear materia donde antes no existía.

6) La materia existente puede, mediante la acción de la energía orgónica, organizarse en forma viviente, donde antes no existía la vida.

7) La tierra está rodeada de una envoltura orgónica que se mueve en dirección de la rotación terrestre, de oeste a este, pero más deprisa. Al este de los huracanes la dirección del movimiento orgónico se invierte.

 8) Las concentraciones de orgón en la atmósfera atraen la humedad y pueden formar nubes, lluvia o nieve. Estas concentraciones pueden ser controladas con un aparato que Reich inventó y al que llamó “cloud-buster” (rompe-nubes).

 9) El libre flujo del orgón en el interior del organismo vivo -libre metabolismo energético- es una condición indispensable para el sano funcionamiento del organismo. Si este flujo se bloquea, el orgón se transformará en DOR, enemigo de la vida.

10) El DOR está presente también en la atmósfera, en la mayor parte de los lugares intermitentemente, y en ciertas zonas constantemente. Inhibe los normales procesos atmosféricos como, por ejemplo, la formación de las nubes. Las regiones infestadas por DOR aparecen apagadas, inmóviles y son opresoras, y el “smog” existe principalmente en estas regiones. El DOR atmosférico es de gran importancia para quien quiera hacer llover o quiera realizar otra actividad de control atmosférico. La infestación de DOR puede aliviarse por medio de los “cloud-busters” ideados por Reich.

11) El metabolismo orgónico del organismo depende también del campo orgónico externo. Si está infestado de DOR pesada y constantemente, los animales y plantas estarán perturbados en su metabolismo energético, lo que puede conducir a graves disturbios, y finalmente también a la muerte.

El estudio de esta energía, de sus manifestaciones y de su funcionamiento en los diferentes campos constituye la nueva ciencia de la orgonomía.”

Carlos Inza