Medicina Energética y Otras Yerbas

Revista sobre salud, cuerpo, energía, sociedad y hasta orgonomía…


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El paradigma reichiano en la actualidad: utopía o potencialidad

El paradigma reichiano situándose en las coordenadas de los nuevos paradigmas, pretende unificar la utopía y la potencialidad de un desarrollo humano según las leyes naturales, sin olvidar la perspectiva de su dificultad debido a los condicionantes individuales y sociales actuales. La salud, entendida en amplio sentido, constituye un objetivo utópico hacia el que dedicar todo el esfuerzo, para lo que se hace un recorrido por los principales ejes del pensamiento reichiano.

Quiero comenzar esta conferencia agradeciendo la invitación de mis amigos y colegas del Instituto Chileno Reichiano de Prevención y Terapia y del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Es para mi un honor volver a tierras chilenas donde tantos y tan buenos momentos he pasado antaño. También quiero felicitar el esfuerzo que tanto la constitución de una institución, como la preparación de este evento suponen para este grupo, joven en lo “organizativo”, pero fuerte en lo afectivo, aguerrido a lo largo de vuestra historia y formado por excelentes y comprometidos profesionales.

Con este evento conmemoramos dos acontecimientos. Por una parte el cincuentenario de la muerte de W. Reich. Y junto a ello en estas fechas se cumplen cinco años desde que nos dejara otro gran hombre como fue el neuropsiquiatra italiano Federico Navarro, actualizador de la obra reichiana.

Hablamos de paradigma reichiano al reconocer que W. Reich (1897-1957) estuvo  vinculado a los movimientos  más activos y comprometidos de su época: el psicoanálisis, la política y los movimientos sociales, la sexología, la prevención, la psicosomática, la investigación sobre el cáncer, el medio ambiente, la bio-energía, el trabajo corporal, por nombrar algunos de los temas que abarcó a lo largo de su vida. El pensamiento de Reich  es de tal amplitud y profundidad que cabe situarlo en el cambio de paradigma. Mantuvo a lo largo de su vida y de sus investigaciones una serie de ejes básicos, buscando un principio funcional común de lo vivo, abrió muchas puertas, incluso esbozando lo que ahora son disciplinas o movimientos consolidados. Tal vez por que los ejes sobre los que se fundamente su vasta obra forman parte de lo esencial de la vida, de la salud y de la patología, llevaron a que se proyectara en la medicina, la sociología, la educación, la psicología, la prevención, la ecología, etc.

Reflexionando sobre el título de esta intervención quiero proponer una pequeña, pero significativa, sustitución de la letra “o” por la “y”: “El paradigma reichiano en la actualidad. Utopía y potencialidad”, Utopía como impulso hacia las condiciones necesarias para que la salud prospere y potencialidad desde la evidencia de que el concepto de salud en la actualidad no es factible por los condicionantes sociales, sino algo que se presenta como una posibilidad a cuidar. Así pues nuestra labor en lo concreto se encamina a favorecer las potencialidades del ser humano, para que el impacto del entorno, cuando este es negativo, cause los menores daños posibles y no lo dejen fijado solamente en posiciones defensivas. Se trata de poner los medios que permitan ser guiados por la utopía de un mundo donde “a la vida se la deje existir según sus leyes propias”.

Pero ahora hablemos de “LA POTENCIA DE LA UTOPÍA”. ¿Cómo entiendo estas relaciones?

El sentido de la utopía es ser fuente de ilusión y esperanza en la potencia de los procesos vitales, pero al mismo tiempo, comprometida con un presente que da sentido y configura el “ahora”, y donde es necesario identificar los obstáculos que los dificultan. Pero también hace falta potencia para recorrer el camino hacia la utopía, hace falta conciencia y agresividad, frente al adormecimiento y la sumisión. Ya que vivimos inmersos en una realidad social y cultural, definida hoy como postmoderna, que en sus aspectos más negativos, alienta y favorece la desconexión con las necesidades básicas del desarrollo afectivo y emocional humano.

La desilusión de la sociedad industrializada actual está alimentada por la falsa utopía del valor puesto en el poseer las “cosas”, antes que en el poseernos a nosotros mismos. Vivimos rodeados de utopías muertas, light: la utopía de ser feliz, de ser joven a toda costa, de querer llegar a vivir como viven en el mundo fantasioso de las imágenes televisivas, falsas utopías uniformizadoras en la norma, moralistas. La ilusión de creer que el contacto exprés y desechable, es amor. La falsa utopía del cambio personal rápido, casi “exprés”, de los manuales de autoayuda utilizados como recetas mágicas. Cuando sabemos que este cambio, para ser profundo, necesita de tiempo, paciencia y humildad.

Vivimos en una sociedad en la que se impone el alejamiento de las condiciones saludables para el desarrollo madurativo que son sustituidos por las falsas utopías. Así la lógica capitalista de la globalización y del liberalismo económico conduce al empobrecimiento y la destrucción de los ecosistemas: tanto la misma Gaia y, como no podría ser de otra manera, de los propiamente humanos. Al mismo tiempo que son tan potentes las tendencias destructoras, no parece haber sitio para el sufrimiento, para la espera, ni permanecer en la tensión hasta que podamos gestionarla y aprender de ella sin salir corriendo hacia una descarga rápida de la angustia. La satisfacción inmediata mediante la posesión de las cosas, de las personas, del dinero, etc., se impone como ideal de éxito y realización personal.

Pero la utopía ligada al desarrollo madurativo humano no es un sueño, ya que tiene sus bases en la realidad que conocemos de la lógica funcional de lo vivo. Además y, precisamente porque no es un sueño, también es cierto que el pensamiento utópico nos permite soñar y mirar hacia el futuro con esperanza si somos capaces de movernos del anquilosamiento y la sumisión con la que nos adormecemos. Y así, frente a las utopías manipuladoras, están las utopías de lo deseable, de lo vivo, del niño sano que no sabemos como será pero que sabemos donde se equivocaron con nosotros y reconocemos donde nos equivocamos con nuestros hijos e intentamos poner remedio. La utopía de la educación para todos, pero en función del ritmo de cada uno, de sus potencialidades. La utopía de la salud “sensación mantenida de bienestar psíquico, físico y social, y no solamente ausencia de enfermedad” en su definición internacional de la Organización Mundial de la Salud, que nos ayuda a poner los medios para preservar la vida, siendo respetuosos con los caminos particulares que cada ser vivo ha encontrado en su biografía, en unas condiciones que generalmente no la favorecen. La utopía del apoyo mutuo y la solidaridad como motor evolutivo colectivo, frente a la lucha por la supervivencia y el bienestar solo de unos pocos.

Reich (1945) postuló y O. Raknes (1990) reflejó en su obra, unos criterios de salud que creo siguen siendo válidos como objetivo utópico que ilumina la salida del túnel. Los refiere así en su libro: “Wilhelm Reich y la Orgonomía”.

 “Enumeraré brevemente algunos de los más importantes criterios orgonómicos del estado de salud, cuyo requisito previo es la pulsación libre y armónica. Comienzo por los criterios psicológicos, dado que nuestra investigación se inició en el ámbito de la psicología y la psicoterapia:

  1. Capacidad de completa concentración en cualquier trabajo, en una conversación, en una relación sexual. Sensación de unidad en el ser y en el actuar.
  2. Capacidad de ser y sentirse en contacto consigo mismo y con los demás, con la naturaleza y con el arte, e incluso, con los instrumentos que se usan en nuestro trabajo; se debe mencionar también la capacidad de recibir impresiones y de tener el coraje y la voluntad de permitir a los hechos dejar una huella en nosotros.
  3. Ausencia de ansiedad cuando no hay peligro real; capacidad de reaccionar racionalmente en las situaciones peligrosas, cuando se entrevea allí también un importante objetivo racional.
  4. Sensación duradera y profunda de bienestar y de fuerza, de la cual el individuo puede darse cuenta apenas preste atención (aún si está luchando contra dificultades o siente dolores físicos que no sean demasiado intensos). Entre las sensaciones de bienestar está la sensación de placer en los genitales durante la espiración.

 Ahora enumeraré algunos de los más importantes criterios somáticos de la libre pulsación del organismo. Comienzo con un criterio que es al mismo tiempo psíquico y somático, esto es:

  1. El orgasmo, acompañado de pérdida momentánea de conciencia y convulsiones del cuerpo entero, ocurre en intervalos bastante regulares que varían dependiendo del individuo y del tiempo.
  2. El organismo entero tiene un buen tono, el aspecto corpóreo es elásticamente erecto, sin espasmos o calambres que alteren su armonía.
  3. La piel es cálida y bien irrigada de sangre, el color es rosado o levemente bronceado; el sudor debe ser cálido.
  4. Los músculos pueden pasar de la tensión a la relajación sin estar, ni crónicamente contraídos, ni flácidos. La peristalsis es fácil: no hay estreñimiento ni hemorroides.
  5. La fisonomía o expresión facial es vivaz y móvil, nunca inmóvil como una máscara. Los ojos brillantes con rápida reacción pupilar, y las órbitas ni están hundidas, ni sobresalen.
  6. Espiración profunda y completa con una pausa antes de la nueva inspiración; el movimiento torácico es libre y relajado.
  7. El pulso regular, tranquilo y fuerte; la presión sanguínea es normal, ni demasiado alta ni demasiado baja.
  8. Los glóbulos rojos están plenos, con la membrana periférica bien tensa (sin arrugas ni protuberancias); presentan un fuerte y amplio halo orgónico y se desintegran lentamente en biones gruesos, colocados en solución salina fisiológica.
  9. Por último, hay un amplio y variable campo orgónico que circunda todo el organismo.”

 (Raknes, 1990: 172-173)

Concisos presupuestos a los que podemos acercarnos en algún momento y que, aunque no dejan de ser utópicos en las condiciones de vida actuales, nos ayudan a entrever las potencialidades que tenemos como seres humanos. En cualquier caso, y entendida así, la salud es una utopía revolucionaria ya que luchar por conseguir que el entorno social la favorezca, es luchar por una transformación radical de nuestro actual modelo social.

Pero continuemos con el título de esta intervención. Tenemos también la definición de paradigma reichiano, y estos dos conceptos se funden en multitud de pares relacionales a la hora de aplicarlos a la salud humana, de los apunto tres:

  • Es SISTÉMICO, MULTI-RELACIONAL y por lo tanto COMPLEJO

Y al mismo tiempo es VITALISTA y SIMPLE

  • Contiene la idea de RITMICIDAD y CICLICIDAD

Es decir ALTERNANTE y PULSATIL

  • Y por lo tanto es suficientemente FLEXIBLE como para viajar de:

Lo GENERAL a lo PARTICULAR y viceversa, sin perder de vista el conjunto. Es decir el “hilo rojo” de la lógica funcional de cada ser vivo y de su historia

De la CLINICA (psicopatológica y somática) a la PREVENCIÓN. Pero también aprendiendo de la PREVENCIÓN, para transformar la CLÍNICA

Pero también hemos de decir que, en el mundo actual, se contraponen dos fuerzas. Reich (Éter, Dios y el Diablo – 1949) habló de “dios” y del “diablo”, no en el sentido religioso convencional, sino como representantes de los movimientos “hacia la vida” y “contra la vida”. Hoy prefiero hablar, y para volver a los conceptos que configuran esta conferencia, de los pares dialécticos que surgen entre el PODER y la POTENCIA, en los diferentes ámbitos cotidianos, y que desarrolló Reich a lo largo de su obra (La función del orgasmo – 1983):

PODER                                                                    POTENCIA

Impide y niega la utopía                                Conduce hacia la utopía

Compulsión a educar                                     Autorregulación en la educación

Suprimir el síntoma                                        Potenciar la autocuración

Suprimir la crisis                                            Vivir y aprender de la crisis

Se asienta en la debilidad del Yo                  Es fruto de la fortaleza del Yo

Utiliza el Control                                           Favorece el Abandono

Destructividad                                               Agresividad y rabia

Rigidez                                                          Flexibilidad

Individualista                                                Relación y apoyo mutuo

Competitividad                                             Solidaridad

Jerarquía autoritaria                                       Autoridad funcional

 La lista puede ser más extensa, pero desarrollemos ahora algunos de los ejes  que cimientan este Paradigma a sabiendas que cada uno de ellos hay que desplegarlo en toda su complejidad, pero para ello os remito a los otros artículos de esta revista y a toda la bibliografía disponible. Aquí me limito a dar una serie de retazos condensados en sus aspectos más fundamentales:

  • El concepto de pulsación, es decir el movimiento de expansión y contracción, ligado a todas las manifestaciones vitales:

Los fenómenos vitales se caracterizan por la sucesiva alternancia de fases, por la ritmicidad que caracteriza al ser humano desde la primera en la concepción, hasta la última que acontece con la muerte. El movimiento es consustancial con la vida y su limitación un impedimento para su libre fluir. Por ello trabajamos tanto con la idea de favorecer las condiciones para que el proceso madurativo se despliegue sin trabas permanentes que anulen su plasticidad, como nos esforzamos por encontrar formas eficaces de revertir el proceso de inmovilidad cuando se va instaurando y provoca patología y sufrimiento.

  • La relación entre la represión y la contracción:

Desde la célula que se encoge para protegerse y economizar su energía cuando el medio es hostil, hasta los niños y niñas obligados a detener la manifestación de sus emociones por no ser consideradas socialmente correctas y suponer un malestar para el adulto y su tranquilidad patológica, la acción de la represión conlleva una fijación de la tendencia pulsátil en el sentido de la contracción defensiva. Contrayéndonos economizamos energía y sufrimiento, pero pagamos el precio de reducir nuestra capacidad de pulsación y, por lo tanto, de crecer, de desarrollarnos más plenamente. Se reduce el metabolismo energético, hay menores y más livianos intercambios con el entorno y nuestra humanidad se empobrece. Por eso combatirla es revolucionario.

  • Las consecuencias de la alteración del libre movimiento físico y psíquico:

La represión, la falta del suficiente afecto y la contracción que ambas situaciones conllevan, se inscriben en el cuerpo y en la psique. De diferente forma y en distinta proporción somatopsíquica según el momento evolutivo en el que tuvieron mayor prevalencia. Desde la impronta más primitiva y global si la tendencia se instauró en los primeros momentos de la vida, cuando el ser todavía es un proyecto y sus mecanismos de defensa son rudimentarios, y donde las secuelas son profundas en las capacidades de pulsación de todo el biosistema. Hasta las huellas marcadas más tarde en la infancia y adolescencia y que podemos descubrir tanto en los traumas psíquicos como en los bloqueos corporales que guardan su memoria.

  • El proceso de acorazamiento, construcción de las defensas:

Nuestro cuerpo, nuestros músculos, nuestra biología y nuestro carácter guardan e intentan ocultar la memoria del sufrimiento histórico. Pero antes que definitivamente se active la memoria escénica está la muscular, y antes que esta la vegetativa, más atrás la hormonal, y por último la energética y genética. A partir de cubrir etapas del desarrollo van confluyendo, relacionándose estrechamente, construyéndose sobre las bases puestas en la etapa anterior. Pero el miedo (en el amplio significado de distrés que le otorga F. Navarro en “La somatopsicodinámica” – 1988), con su dosis de contracción que intenta mitigar el sufrimiento, enquista el olvido y favorece el anclaje de las memorias en forma de bloqueos caracteriales y corporales que nos retraen a veces en la angustia y otras en la desconexión.

 “El organismo acorazado ignora la simplicidad”. Sus pulsiones re­visten una forma tan complicada, su trayectoria es tan tortuosa y contradictoria que no tiene ningún órgano para la expresión del ­movimiento directo y “simple”. El sentido de la simplicidad le falta. Su amor no va sin odio y sin miedo. El organismo no acorazado ama simplemente cuando el amor es admisible, odia cuando necesita odiar, coge miedo cuando hay razones de tener miedo. El organismo acorazado odia cuando debería amar, ama cuando debería odiar, co­ge miedo cuando debería amar u odiar. “La complicación es la expresión vital característica del organismo acorazado” (Reich, 1949: 31).                                                                                                               

  • El concepto de energía vital, sus leyes y manifestaciones en los seres vivos como variable a tener en cuenta a nivel de actuación y pronostico clínico:

Nuestra actuación clínica se basa en conseguir los mayores niveles de pulsación en el sujeto. Podemos considerarnos vesículas energéticas absorbiendo energía del entorno para diferenciarnos y crecer como seres complejos. Pero la cantidad de energía es patrimonio de cada uno. No todos somos iguales, no hemos tenido la misma historia, ni la misma memoria. En función de estas variables, observamos diferentes modos de defensa que nos obligan a ser respetuosos con su función cuando, desde la clínica, nos proponemos ayudar. No podemos situarnos en la misma posición con quien estuvo marcado sobretodo por la falta, de aquél que no llegó a tener suficiente densidad para configurarse. Que en el caso del exceso, de aquél que quedo inmovilizado por la sobrecarga de densidad y con límites rígidos.

  • La relación entre los bloqueos y tensiones corporales y la contracción:

Centrándonos en el aspecto muscular de la memoria no es difícil de reconocer su impronta emocional. Sabemos, por qué W. Reich entre otros nos mostró el camino de la observación integral de la persona sufriente, como la tensión crónica daña los cuerpos. Como la tendencia a la inspiración crónica asienta en el bloqueo del tórax y el diafragma y disminuye nuestra potencialidad. Como la necesidad imperiosa de sobrevivir va destrozando el funcionamiento cervical. Como una pelvis retraída y poco entregada a la fusión con el otro está a menudo detrás de tantas repercusiones ginecológicas, lumbares y abdominales. Como el bruxismo se relaciona con los problemas dentales. Sistemas de contención que guardan una parte de la memoria histórica y que cuando se rompen emerge la inundación en forma de síntoma.

  • La importancia del sistema nervioso vegetativo:

También conocemos la participación  de este sistema – y por extensión todo el complejo campo de lo neurohormonal -, como el arcaico regidor de nuestra vida más animal y sostenedor de todas nuestras funciones vitales, en la génesis y mantenimiento de la contracción crónica. Sistema pulsátil donde los haya, con biorritmos circadianos, lunares, estacionales, etc., capaz de múltiples ajustes, pero que finalmente fracasa cuando la agresión es, bien demasiado intensa, bien demasiado continuada. También debemos a W. Reich una descripción pormenorizada de las nefastas consecuencias que acarrea la limitación de la capacidad de pulsación ordenada en el sentido de la activación crónica de la parte simpática del mismo. Y a Navarro (1988) la noción de la fijación en la respuesta parasimpática como intento reactivo y por lo tanto infructuoso y dañino de superar la contracción.

  • El análisis del carácter y su relación con el córtex. Lo lógico y lo analógico:

Una aportación metodológica fundamental de W. Reich (Análisis del carácter – 1945), fue el estudio del “como”, de lo analógico, de la forma en la que se presentan las defensas del individuo. Así mismo la información que los rasgos de carácter nos proporcionan nos ayuda a encontrar la lógica histórica que lo sustenta. Y, como dice Serrano (2007, p 85): “cada rasgo refleja una particularidad del carácter del sujeto; supone una forma de estar y de desenvolverse. Siguiendo a F. Navarro (Metodología de la vegetoterapia caracteroanalítica – 1983) cada rasgo de carácter es la solución que el sujeto ha encontrado para alejar una situación conflictiva que le provocaba angustia”. Desde el córtex, desde lo cognitivo, utilizando el método del análisis del carácter, podemos ayudar al sujeto a entender su lógica defensiva y a desmontar su apariencia de falso Yo. Esto permite recuperar auténticas funciones yoicas, disminuir las defensas y favorecer, también por esta vía, una mayor capacidad de pulsación.

  • La relación entre la psicopatología y el proceso ontogenético:

Cuando las fallas en el proceso madurativo ontogenético dejan huellas profundas que podemos rastrear también en la psicopatología. Así el universo psicótico estará ligado a la falta primitiva, a la porción más arcaica de nuestro ser, a los momentos en los que la “fusionalidad”  se resintió al verse fuertemente amenazada y dando lugar a lo “escisivo”. La patología fronteriza nos reenvía al fracaso de los vínculos primarios y a la separación brusca o demasiado temprana, favoreciendo la desorganización de los mecanismos de gestión de los impulsos y la tendencia a la depresión profunda. Los conflictos triangulares y la impronta moralista de lo social propician el acorazamiento neurótico, donde se ponen en evidencia los rasgos de carácter que difuminan la percepción y desplegando el abanico de síntomas cuando esta defensa se quiebra.

  • La importancia del “periodo crítico biofísico” (Reich, “Los niños del futuro” – 1950) en los primeros años, y la atención preventiva ya desde la vida intrauterina y toda la primera infancia:

Como vamos viendo a lo largo de esta exposición, las agresiones sufridas en los primeros momentos madurativos son las que dejan huellas más imborrables. La enorme potencialidad que puede llegar a desplegar el ser humano – y que seguramente todavía no somos capaces de entrever desde nuestra percepción acorazada – hace que la fragilidad del ser humano en sus primeros años sea tan acusada en comparación con el resto de mamíferos. De ahí que sea tan importante la atención preventiva, desde el mismo momento de la concepción, en el sentido de poner las menores trabas posibles a las leyes naturales del animal humano. Y en esto me siento perteneciente a un movimiento pionero, en desvelar los obstáculos individuales que lo hacen difícil, y en participar, con otros movimientos sociales, en reclamar una sociedad más humanizada.

  • Las relaciones entre niños acorazados y no acorazados. La rabia destructiva frente a las manifestaciones de lo vivo:

Dejemos este apartado para palabras de W. Reich de sus textos: “Éter, Dios y el Diablo” (1949) y “Los niños del futuro” (1950):

 “El organismo no acorazado siente, pues, la coraza de otro orga­nismo como desagrado. De la misma manera, el organismo acorazado siente la motilidad de otro ser viviente como extraña y enervante” (Reich, 1949: 32).

  “Ahora sabemos, de una manera muy práctica, que la crueldad del hombre está sobre todo en contra de lo que más desea. Con cada in­tento para alcanzar su meta sagrada, anhelada profundamente, encuentra nada más que su propia rigidez. En los repetidos y desesperados intentos de romper su rigidez, cada impulso de amor es convertido en odio. El hombre no quiere odiar: está forzado a odiar por su acorazamiento. Ahora está más cla­ro, en un sentido amplio, el porqué cuando más habla de “paz”, más seguro obtiene guerra”. (Reich, 1950: 25)

  • La influencia de la moral social frente a una moral natural. La visión del funcionalismo:

Acabemos este repaso – y la conferencia – regresando al papel primordial que para el paradigma reichiano tienen las condiciones sociales. La moral social imperante ha ido cambiando a lo largo del tiempo, pero, dentro de los sistemas de dominación siempre se mueve con el objetivo de perpetuar el poder. Y para ello utiliza la asfixia de las tendencias naturales a través de: la uniformidad, los estereotipos, la sustitución de las auténticas necesidades por otras artificiales y la sumisión, durante el período de la crianza. Muchos de los convencionalismos sociales sobre esta nacen del profundo miedo a los movimientos vitales, al fluir de las emociones, ya que de no ser así, nuestro sistema social, tal y como lo conocemos, se tambalearía.

 

El recién nacido, mientras no haya sufrido ya daño en el útero, trae consigo toda la riqueza de plasticidad natural y desarrollo productivo. El re­cién nacido no es, como muchos creen erróneamente, un saco vacío o una máqui­na química en la cual todos y cualquiera puede tirar sus ideas particulares sobre lo que debería ser un ser humano. Trae consigo un sistema energético adaptable, enormemente productivo, que, de sus propios recursos, establecerá contacto con su entorno y empezará a modelarlo según sus necesidades. La ta­rea básica y principalísima de toda educación, que esté dirigida por el in­terés del niño y no por el interés de programas de partidos, provechos pro­pios, intereses eclesiásticos, etc., es remover cada obstáculo en el camino de esta productividad y plasticidad naturales de la energía biológica. Estos niños tendrán que elegir sus propios modos de ser y determinarán sus propios destinos. Tenemos que aprender de ellos, en vez de imponerles nuestras pro­pias ideas retorcidas y prácticas maliciosas, que ya, con cada nueva genera­ción, han demostrado ser tanto dañinas como ridículas. Es aquí, por primera vez, que se ha encontrado una base positiva y amplia.

                                                                       Los niños del futuro (Wilhelm Reich, 1950: 59)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Navarro, F. (1983). Aproximación a la vegetoterapia prenatal. Revista Energía Carácter y Sociedad, Vol. 1 (1) Nº 1. Valencia: Ediciones Orgón.

Navarro, F (1983). Metodología de la vegetoterapia caracteroanalítica –Ediciones Orgón

Navarro, F (1988). La somatopsicodinámica. Sistemática reichiana de la patología y de la cínica médica. Valencia: Ediciones Orgón.

Raknes, O. (1990). Wilhelm Reich y la Orgonomía. Valencia: Ediciones Orgón

Reich, W. (1949). Éter, Dios y el Diablo. Anals of the orgone institut. Orgone Press. NY. (Traducción José F. Alemany. Es.Te.R.).

Reich, W (1945). Análisis del carácter. Barcelona: Editorial Paidós.

Reich, W. (1983). La función del orgasmo. Barcelona: Editorial Paidos

Reich, W. (1950) Los niños del futuro. (N.Y: Orgone Energy Bulletin (traducido por la Escuela Española de Terapia Reichiana)

Serrano, X. (2007). La psicoterapia Breve Caracteroanalítica. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.

 Manuel Redón Blanch

Médico. Psicoterapeuta especializado en Psicosomática
Medicina Biorreguladora
Orgonterapeuta Didacta

Adaptación de la Conferencia impartida en Santiago de Chile, dentro de las Jornadas en conmemoración del 50 aniversario de la muerte de W. Reich. El 5 de octubre de 2007.

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