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El paciente que murió tras un ensayo médico

“La realidad vista desde acá, un poco al costado, a partir de las noticias de los diarios. (Por un corresponsal en la frontera)”

Aseguran que se cumplieron todos los protocolos en el caso del paciente que murió tras un ensayo médico

18:06
El director del Hospital Fernández, Jorge Lemus, salió en defensa de los médicos del servicio de Cardiología. Dijo que “los profesionales cumplen con todas las obligaciones legales”. El enfermo, que había sufrido un infarto, recibió drogas que estaban en etapa experimental y murió al mes.
El director del Hospital Fernández, Jorge Lemus, dijo hoy que se “cumplieron con todos los protocolos” en el caso de la muerte de un paciente sometido a un ensayo clínico. “El paciente ha sido asistido y para colmo ha sido asistido en un protocolo internacional”, sostuvo en rueda de prensa. “Se cumplieron con los protocolos”, agregó el funcionario. Y sostuvo que el Fernández “es un hospital de altísimo prestigio y los profesionales cumplen con todas las obligaciones legales”.
Lemus, el designado ministro de Salud de la gestión de Mauricio Macri, también salió a negar que haya imputados en la causa, como había sostenido esta mañana la fiscal de instrucción porteña Viviana Fein. “Acá no hay ningún profesional imputado”, señaló el director del centro asistencial. “Acá hay una imputación concreta respecto de tres profesionales que integran el servicio de Cardiología a cargo de (el médico Simón) Salzberg”, afirmó esta mañana la fiscal de instrucción porteña Viviana Fein.
De esta manera, la fiscal confirmó que la investigación avanza sobre los profesionales que intervinieron en el caso, adelantado en forma exclusiva por Clarín, del paciente Eduardo D’Angelillo, muerto en enero pasado presuntamente por un ensayo clínico.
Según su familia, este hombre de 65 años ingresó al hospital Fernández en diciembre del 2006 con un infarto del miocardio y, en esa situación, firmó un documento donde aceptaba formar parte de un protocolo de investigación médica para probar la eficacia de una droga para este tipo de patologías.En declaraciones a radio América, la fiscal señaló que su tarea en la causa es “determinar si ese protocolo, que se le aplicó al occiso, tiene una relación de causalidad con la muerte”. “Además tengo que determinar si ese paciente, con las características de gravedad que presentaba, podía ser sometido al protocolo”, destacó.

(http://www.clarin.com/diario/2007/12/03/um/m-01555991.htm)

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“La medicina se ha asociado al clima en la heroica campaña para disminuir el peso demográfico humano que soporta el planeta”, dicen orgullosos algunos representantes del laboratorio que estaba probando medicamentos nuevos.

“¿De qué se sorprenden?, todos los días y en muchos hospitales prestigiosos, preferentemente de países periféricos, se someten a prueba tratamientos originales, verdaderas creaciones de la industria médico-farmacéutica”, agrega el mismo representante.

Por ejemplo: viene el señor Eduardo D’Angelillo, que en paz descanse, en coma y sumamente infartado y nuestros mejores médicos le explican detalladamente el protocolo del cual tiene la fortuna de participar.

Está claro que el señor D’Angelillo se encuentra en condiciones óptimas para hacer un sesudo análisis del protocolo, conversarlo con su esposa y consultar con su médico para dar su consentimiento.

Entonces, treinta segundos antes que el corazón diga basta, este señor firma para que prueben con él un tratamiento de resultado azaroso, tanto que puede producirle la muerte. Es obvio que la firma excluye de responsabilidad alguna a los prestigiosos médicos que se lo recomiendan, sic.

Pero también es elemental suponer que algún mal pensado dirá en voz alta (eso es lo peor) que ciertas ventajas habrá para los cardiólogos, el servicio o el hospital.

“¡Qué lástima, el tratamiento no dio resultado y el paciente decidió morirse!”, dice el informe privado, interno, confidencial.

“Este paciente no ha querido colaborar con el avance de la medicina”, se queja el representante de los protocolos.

“¿Qué se creen?”, dice el director del Hospital Fernández, Jorge Lemus, quien agrega que se “cumplieron con todos los protocolos en el caso de la muerte de un paciente sometido a un ensayo clínico. El paciente ha sido asistido y para colmo ha sido asistido en un protocolo internacional“, sostuvo en rueda de prensa.

“Deberían estar orgullosos de que haya sido asistido en un protocolo internacional. No es lo mismo morirse en un protocolo provincial o municipal, así da gusto”, dice enojadísimo el doctor Lemus.

¿O no saben cómo es? Es habitual decir que el paciente de la cama 325 es un infartado (un anónimo de corazón cansado) y entonces se lo trata de acuerdo a un protocolo y listo, para eso hacemos congresos y nos ponemos de acuerdo.

El Doctor Protocolo Internacional dijo que había que darle esa combinación que estaban probando y está todo muy bien, no importa si era un medicamento razonablemente eficaz, jugo de naranja o acido sulfúrico concentrado.

Es bueno saber que “los profesionales cumplen con todas las obligaciones legales”.

Incluso probar con pacientes experimentales.

Que también es legal si hay de por medio un protocolo internacional, el paciente tiene la mala suerte de mover la mano que firma o algún familiar desesperado lo ayuda a convertirse en un conejillo de Indias.

“Esto es un gran avance para la medicina de nuestro país”, insiste el director del Hospital, “con este convenio re-equipamos la unidad coronaria y los futuros internados van a tener muchas ventajas”.

Cuando la inauguren habrá una placa en homenaje al señor Eduardo D’Angelillo, el verdadero fundador del nuevo e impecable servicio.

Se anticipa tanta emoción que hasta es posible que lloren los médicos y las enfermeras.

Un corresponsal en la frontera

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