Medicina Energética y Otras Yerbas

Revista sobre salud, cuerpo, energía, sociedad y hasta orgonomía…


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CURA DE AJO TIBETANA

Otras Yerbas

Receta de una preparación que cura o mejora gran parte de las enfermedades y que fue hallada en un Monasterio Budista en el año 1972 en caracteres antiguos, entre las montañas del Tíbet.

*350 gramos de ajo triturado o cortado en pequeños trozos, se meterá en un frasco de vidrio junto con un 1/4 litro de aguardiente (grapa de orujo) o cantidad de bebida blanca similar suficiente para que quede justo por encima del ajo.  El frasco se cerrará herméticamente y se guardará en la heladera durante 10 días, agitándolo suavemente una vez por día. Al terminar este proceso el líquido se filtrará con un colador fino de gasa. Volver a meter el líquido en la heladera 2 días más.

Al terminar estos 2 días, el fármaco ya está preparado para comenzar atomarlo a gotas con un poco agua (quedan dos frascos goteros de 150 mililitros), antes de cada comida, siguiendo la siguiente tabla:

Dia  Desayuno      Almuerzo        Cena
1        1 gota          2 gotas     3 gotas
2       4 gotas       5 gotas       6 gotas
3       7 gotas       8 gotas       9 gotas
4       10 gotas     11 gotas     12 gotas
5       13 gotas     14 gotas     15 gotas
6       16 gotas     17 gotas     18 gotas
7       12 gotas     11 gotas     10 gotas
8       9 gotas       8 gotas       7 gotas
9       6 gotas       5 gotas       4 gotas
10     3 gotas       2 gotas       1 gota
11     15 gotas     25 gotas     25 gotas
12     25 gotas     25 gotas     25 gotas
13 y hasta terminar 25 gotas 25 gotas 25 gotas

LA TERAPIA NO SE PUEDE VOLVER A REPETIR HASTA DENTRO DE 5 AÑOS.

Este preparado de extracto de ajo, limpia el organismo de las grasas y lo libera de los cálculos depositarios. Mejora el metabolismo y en consecuencia todos los vasos sanguíneos se hacen elásticos. Disminuye el peso del cuerpo, deshace los coágulos de sangre, cura el diafragma, miocardio enfermo; la arteriosclerosis, la isquemia, la sinusitis, la hipertensión, las enfermedades broncopulmonares, hace desaparecer el dolor de cabeza. Cura la trombosis del cerebro, la artritis y el reumatismo. También la gastritis, las úlceras de estómago y las hemorroides, absorbe todo tipo de tumor interno y externo, y cura los disturbios de la vista y del oído.  Todo el organismo se recupera.

 Nota: es difícil asegurar que la poción realiza todos los prodigios descriptos. Pero es seguro que mejora la funcionalidad entera del organismo. Además, eso de que la fórmula haya sido descubierta en un monasterio budista del Tíbet y, encima escrita en caracteres antiguos, debe equivaler a la mitad de la curación. No me consta que haya que esperar cinco años para repetirla, pero sí que realmente funciona.

 Carlos Inza

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